Nombre oficial
República Tunecina
Gentilicio
tunecinos
Capital:
Túnez
Idioma Oficial
árabe. Existe una gran comunidad francófona
Población
10.175.014 (est. 2010)
Presidente
Mohamed Ghanuchi
Prefijo Internacional
00216
Zona horaria
UTC + 1
Moneda
Dinar
Otros grandes Centros Urbanos
Sfax, Tabarka, Monastir, Gafsa, Sousse, Kirouan, Gabes y Bizerta.
Superficie
163.610 Km2
Geografía y clima
posee un total del 19% de su geografía cubierta por terrenos cultivables
Economía
capitalismo con injerencia del poder político
Qué ropa usar
fresca y liviana
Tips
Fechas nacionales: 20 de marzo, 9 de abril, 1 de mayo, 25 de julio y 7 de noviembre
Sitios imprescindibles
Túnez, Cartago, Dougga, Mahdia


 
 
HISTORIA
República Tunecina:
TÚNEZ: LA ARQUITECTURA DE LA HISTORIA

La historia de Túnez no es ajena a la tumultuosa sucesión de guerras y conflictos que ha guiado por siglos la zona del norte africano. Luego de años de pelea imperial contra los romanos, que terminaron con la destrucción de su ciudad capital, el actual territorio de Túnez sufrió y al mismo tiempo se constituyó por la llegada de los vándalos, seguida de los árabes islámicos, los otomanos, los franceses… La primera década del siglo XXI lo encuentra sumido en una larga y compleja crisis, que no termina de opacar una riqueza cultural incalculable, representada en la magnífica arquitectura de sus ciudades, que ofician de puente entre distintos continentes del mundo y distintas épocas de la historia.

DEL PALEOLÍTICO A LAS GUERRAS PÚNICAS

Los primeros asentamientos humanos en Túnez datan del paleolítico. En el oasis de El Guettar, se han hallado rastros de un pueblo nómada de unos 40.000 años de antigüedad. Estos grupos derivarían en la cultura Capsiense, que ocupó la región del Magreb desde el año 7.000 AC.
Hacia el año 4.500 AC, los grupos bereberes se desarrollaron en el norte de África.
Entre año 814 AC, los colonos fenicios procedentes de la ciudad de Tiro llegaron a las costas tunecinas. La decadencia de Tiro le dio a su colonia tunecina la posibilidad de desarrollarse como entidad autónoma. El comercio, sus extensos campos de trigo y el establecimiento de asentamientos en Sicilia, Iberia, Córcega y Cerdeña le dieron al imperio Púnico y a su capital, Cartago, un enorme poder. Ese crecimiento rivalizaba con los deseos de dominio de Roma, circunstancia que desencadenó las Guerras Púnicas entre los años 264 AC y 146 AC.
La guerra comenzó cuando Cartago acudió en ayuda de los Mamertinos, un pueblo de piratas con base en la ciudad siciliana de Mesina. Tras una serie de enfrentamientos navales, los romanos prevalecieron y les arrebataron a los cartagineses sus territorios en Cerdeña y Córcega. La Segunda Guerra Púnica se inició en 218 AC, cuando el general cartaginés armó un gran ejército que partió desde Hispania y, luego de cruzar los Alpes, apareció imprevistamente en la retaguardia romana. Sus aguerridas tropas y el uso de doce elefantes de guerra llevaron a Aníbal a las puertas mismas de Roma. Pero, sin hombres suficientes para lograr una victoria definitiva, Aníbal pasó 16 años combatiendo en la península itálica sin lograr su objetivo de rendir definitivamente a los romanos. Sus adversarios enviaron un contingente militar para atacar Cartago, obligando a Aníbal a regresar apresuradamente a su tierra. La improvisación con que enfrentó a los romanos le valió una costosa derrota en la batalla de Zama a manos del general romano Cornelio Escipión El Africano el 19 de octubre de 202 AC. Cartago perdió sus colonias y quedó arrinconada en la capital cartaginesa.
 Aníbal intentó reconstruir el poderío cartaginés, pero fue obligado a exiliarse por sus enemigos dentro del gobierno de la ciudad en el año 195 AC.
 

LA DESTRUCCIÓN DE CARTAGO

Los cartagineses, ahora convertidos en un pueblo tributario de Roma, enfrentaron las incursiones de los númidas contra la ciudad durante décadas. Pero imposibilitados de armar un ejército por el acuerdo firmado con Roma, resistieron a duras penas los embates de los númidas. Viendo que la sumisión a Roma no solucionaba su problema con los Nubios, Cartago decidió denunciar el acuerdo y declararse libre de compromiso con los romanos. La formación de un nuevo ejército cartaginés para combatir a los Nubios alarmó a los romanos, que decidieron lanzar la más terrible represalia contra sus antiguos adversarios en el Mediterráneo. En el 149 AC los romanos exigieron la entrega de 300 nobles cartagineses como rehenes, demanda que fue rechazada. Roma asedió la ciudad y tras una resistencia de tres años, Cartago fue tomada. Los vencedores destruyeron la ciudad hasta los cimientos, vendieron a los sobrevivientes como esclavos y arrojaron sal sobre las ruinas para que ya no creciera nada sobre ellas.
Cartago fue reconstruida en el año 44 AC por el emperador romano Octavio Augusto, en un sitio cercano a su emplazamiento original. Convertido en la provincia romana de África, el territorio tunecino abasteció a Roma con trigo y el comercio proveniente de la región circundante.

LOS OTOMANOS Y LA INDEPENDENCIA TUNECINA

En el siglo V los vándalos de Genserico invadieron Túnez y lo ocuparon. Los bereberes, descendientes de los Nubios, enfrentaron durante cien años los excesos de los vándalos afincados en Cartago. El general bizantino Belisario llegó a la región y venció a los vándalos en la batalla de Ad Decimum el 13 de septiembre de 533.
En el año 647 llegaron los ejércitos árabes islámicos y tras derrotar a los bizantinos convirtieron a la región de Túnez en el califato de Omeya con capital en la ciudad de Kairuán. Una rebelión de los bereberes contra los árabes instauró un nuevo gobierno de los Ziriés con apoyo de la dinastía Fatimí que para ese momento dominaba todo el norte de África. Cuando los Ziríes renunciaron al chiísmo, una fuerza enviada por los fatimíes asoló la región. En los siglos siguientes el poder pasó de manos de los Ziríes a los Almohades, luego a los Hafsíes y finalmente a los otomanos, que en 1474 sumaron Túnez a sus posesiones. Los gobernantes otomanos de Túnez fueron traspasando la administración de los líderes locales, de manera que Túnez se convirtió en un estado semiautónomo del imperio. En 1590, una rebelión independentista le dio a Túnez la independencia, aunque ligado simbólicamente a los otomanos.
Bajo el gobierno de los califas de la dinastía husseinitas, Túnez experimentó un proceso de modernización sin precedentes desde 1705 en adelante. En 1861, Túnez se convirtió en el primer país árabe en contar con una constitución.

 

LA COLONIA FRANCESA

Francia, que aspiraba a controlar los ricos campos productores de trigo tunecinos, invadió brevemente Túnez en 1836. En los años posteriores, errores en el manejo de la administración de la economía por parte del Bey tunecino llevaron a la bancarrota del gobierno. Obligado a pedir empréstitos a las potencias europeas en 1869, Túnez se vio obligado a aceptar la regencia de representantes extranjeros. En 1880, alegando el incumplimiento de los pagos de la deuda contraída, Francia se anexó Túnez el 13 de julio de 1878, que pasó a ser un protectorado de ese país. En abril de 1881, tropas francesas tomaron posesión efectiva del territorio tunecino.
Aunque las tropas francesas lograron reprimir las primeras rebeliones, la resistencia de los tunecinos contra las tropas invasoras fue creciendo con el comienzo del siglo XX. Algunos dirigentes nacionalistas tunecinos como Bechir Sfar, Abdelejil Zaocuhe y Ali Bach Hamba lideraron la oposición contra los franceses. En 1938 estallaron revueltas anticolonialistas en Túnez. La represión no fue suficiente para terminar con los independentistas, que aprovecharon la derrota francesa ante la Alemania nazi para relanzar una campaña independentista. Para ese momento, el líder Habib Burguiba se había transformado en el líder indiscutido del movimiento emancipador tunecino.
Las largas décadas de lucha dieron su fruto el 20 de marzo de 1956, cuando Túnez logró independizarse de Francia. Habib Burguiba fue nombrado Primer ministro y comenzó la tarea de reconstruir el país tras casi un siglo de dominación francesa. El 25 de julio de 1957, fue abolida la monarquía y Túnez se convirtió en una republica plenamente constituida.
 

LA LARGA CRISIS Y EL ESTALLIDO

Túnez y Francia se enfrentaron brevemente en 1959 por la posesión de la base de Bizerta, cedida a los galos por los acuerdos de la independencia. Finalmente Túnez recuperó la posesión de ese puerto tras un conflicto que se cobró un millar de vidas.
El gobierno del presidente Ahmed Ben Salah intentó llevar adelante desde 1963 un proceso de socialización de la tierra de cultivo en manos extranjeras. Pero una revuelta popular contra las medidas colectivistas acabó con el gobierno de Salah. El fracaso de la experiencia socializante llevó a los dirigentes al otro extremo ideológico. En abril de 1972 se aprobó un nuevo régimen económico que liberalizaba la economía y promovía las inversiones extranjeras.
En la década de 1980, Túnez se sumergió en una profunda crisis económica. Luego de un periodo de manifestaciones y una sangrienta represión en diciembre de 1983, que terminó con la caída del gobierno. Un severo plan de ajuste patrocinado por el FMI profundizó el descontento y facilitó el surgimiento del islamismo militante. El arresto de miles de seguidores del partido islamista Ennhada controló a los grupos musulmanes más revoltosos. Pero la represión no logró evitar que el 11 de abril de 2002 un grupo de fundamentalistas hiciera explotar un carro cargado de explosivos contra la sinagoga de Ghriba, atentado que tuvo n saldo de 22 muertos.
Durante los últimos años, Túnez atravesó un periodo de negociaciones entre los sectores lacios y musulmanes para intentar hallar una respuesta a sus desencuentros. La persistente represión, la ilegalización de los partidos opositores y la sospecha sobre la existencia de grupos fundamentalistas listos para atacar nuevamente, han sumergido al país en un largo proceso de crisis política. Finalmente, en el año 2011, estalló la insurrección que se constituyó, posteriormente, como el primer paso de la "primavera árabe", una serie de revueltas que marcaron el fin de una época en la región. Como resultadi de esta rebelión popular, el dictador Ben Ali fue derrocado luego de 23 años en el poder. El mando del gobierno fue asumido por el hasta entonces Primer Ministro, Mohamed Ghanuchi, quien se comprometió ha llevar adelante una transición hacia la democracia y a poner en marcha un porgrama económico de asistencia para los sectores más golpeados económicamente.

Túnez: la arquitectura de la Historia”