Nombre oficial
República de China
Gentilicio
Taiwanés, taiwanesa
Capital:
Taipei
Idioma Oficial
Chino mandarín
Población
23.360.000 habitantes estimados en 2014
Presidente
Ma Ying-jeou
Prefijo Internacional
+886
Zona horaria
UTC +8
Moneda
Nuevo Dólar Taiwanés
Otros grandes Centros Urbanos
Taichunhg, Kaoshiung, Hsinchu, Tainan
Superficie
36.200 km2
Geografía y clima
La República de China es un estado integrado por Taiwán y cientos de pequeñas islas e islotes, entre los que se destacan Islas Pescadores, Islas Kinmen e Islas Matsu. El relieve en Taiwán es llano en las áreas costeras, y montañoso en el interior. La isla está surcada de norte a sur por cinco cordones montañosos cuyo punto más alto es el monte Yushuan o Jade que alcanza los 3952 metros de altura. El clima es tropical marítimo, con un promedio de temperaturas anual de 22 °C. En las montañas el clima es subtropical y es habital que nieve en las montañas más altas. En primavera y verano es cuando se dan la mayor cantidad de precipitaciones.
Economía
La exportación de productos electrónicos es la principal fuente de ingresos de Taiwán, un país donde la pobreza ha sido prácticamente erradicada. La industria turística está creciendo a pasos grandes y firmes.
Qué ropa usar
El tema de la vestimenta en Taiwán es bastante informal, siempre y cuando sean prendas que no puedan considerarse ofensivas. En general el modo de vestirse de los taiwaneses es similar al de cualquier ciudad occidental. Teniendo en cuenta en qué época del año se decida visitar la isla, hay que estar preparado para enfrentar repentinas lluvias a lo largo de un día.
Tips
La festividad más importante de Taiwán es el Día de la República, que se celebra el 10 de agosto y recuerda el día de la Revolución China.
Sitios imprescindibles
Taipei City, el Lago del Sol y la Luna, la Aldea de la Cultura Aborigen de Formosa, las Giras del te, la zona noreste.


 
 
HISTORIA
República de China:
República de China - HISTORIA

Se conoce con el nombre de Taiwán a la República de China. Pese a estar rodeada y disputada por grandes imperios y potencias coloniales europeas, los habitantes (nativos o adoptivos) de Taiwán lucharon desde siempre por mantener su modo de vida y su independencia, objetivos que lograron en distintos grados a lo largo de la historia. La isla de Taiwán está habitada desde hace treinta mil años. No se sabe mucho de los pueblos vivieron allí la mayor parte de ese tiempo; algunos estudios arqueológicos proponen que las culturas paleolíticas y neolíticas taiwanesas eran muy similares a las culturas costeras de China mientras que parte de la comunidad científica no acepta estas conclusiones por considerar que están influenciadas por ideas políticas nacionalistas. Existe más consenso acerca de los últimos cuatro mil años de historia. En ese entonces la isla estaba habitada por tribus de ascendencia malayo-polinesa, una cultura cuya zona de influencia forma un triángulo con vértices en Madagascar, Taiwán y la Isla de Pascua. Los portugueses fueron los primeros europeos en avistar la isla ya que Taiwán se encuentra en la ruta entre Malaca (una excolonia portuguesa en la actual Malasia) y Japón. La bautizaron Ilha Formosa (Isla Hermosa en portugués) impresionados por su belleza natural. El primer desembarco del que se tiene registro fue en realidad el resultado de un naufragio y ocurrió el 5 de julio de 1582, cuando un barco mercante portugués encalló en la costa y la tripulación y sus pasajeros debieron buscar refugio en la isla. El misionero jesuita Francisco Pirez era uno de los embarcados y fue quien describió en sus escritos las características de la entonces Formosa y su población por primera vez. Una vez que la isla fue bautizada y dibujada en los mapas, empezó a ser codiciada por las distintas potencias de la zona. Los holandeses se establecieron en 1624 en el sur de la isla, en la bahía de Tainan por medio de su Compañía Holandesa de las Indias Orientales, luego de enfrentamientos con las tropas chinas de la dinastía Ming. La compañía holandesa anhelaba entrar en el mercado chino, que había elegido como estrategia mantener cerrado su comercio exterior y en las negociaciones posteriores a las escaramuzas bélicas lograron ese objetivo junto con el permiso para construir y operar un puerto en Taiwán. Los españoles decidieron no quedarse de brazos cruzados y dos años más tarde, una expedición que partió de Filipinas desembarcó en la costa noreste. Levantaron dos establecimientos, el fuerte San Salvador (1626) y el fuerte Santo Domingo (1629). Esta situación de dos potencias intentando establecerse en un territorio tan pequeño no podía durar mucho tiempo y en 1642 los españoles debieron abandonar la isla, hostigados tanto por los holandeses como por los aborígenes locales. A partir de ese momento las relaciones comerciales entre la compañía holandesa y China crecieron de tal modo que en 1650 en Taiwán se encontraban viviendo cerca de 30000 chinos entre comerciantes y trabajadores mientras que los holandeses eran sólo 1000. Con el tiempo la relación entre unos y otros se fue deteriorando y el malestar popular se transformó en una rebelión armada 1652, que fue aplacada con un alto costo de vidas y sin resolver la problemática de fondo. Mientras tanto, en el continente las fuerzas de la dinastía Ming estaban siendo empujadas por los leales a la familia Qing hacia el sur. Viéndose acorralándolo contra el mar, el general Zheng Genggong (conocido en occidente como Koxinga) decidió reagrupar sus tropas en la isla Pescadores, y desde allí atacó e invadió Taiwán. Luego de casi un año de pelea el 1 de febrero de 1662 logró expulsar a los holandeses. Los Zheng gobernaron la isla unos veinte años, en los que continuaron llevando adelante las políticas holandesas en cuanto a comercio pero con el agregado del desarrollo de la explotación agrícola; en esos pocos años la población creció hasta los 120.000 habitantes. En 1683 Zheng Keshuan se rindió ante las tropas leales a los Qing, que ya habían tomado posesión de la isla Pescadores, y Taiwán fue anexada a la provincia de Fujian, formando de esta manera parte del Imperio Chino por primera vez en su historia. Se establecieron leyes rígidas para regir a los habitantes de la isla: se prohibió el matrimonio entre aborígenes y chinos; se prohibió la migración desde el continente hacia la isla y hasta se obligó a volver al continente a miles de emigrados. El objetivo era mantener el control de la isla con la intención de desanimar cualquier intento de invasión de alguna potencia europea pero a la vez evitar que la población crezca en número suficiente como para generar rebeliones, ya sea protagonizadas por los simpatizantes de Zheng o por los aborígenes locales reagrupados en las montañas. Estas prohibiciones se mantuvieron vigentes casi doscientos años, pero en la práctica las reglas se fueron relajando; la población aborigen, menor en número, se mezcló y asimiló a la china, que nuevamente creció en cantidad merced a la inmigración ilegal. El siglo XIX estuvo marcado por los embates coloniales contra China, que evolucionaron en episodios bélicos conocidos como las Guerras del Opio (la primera ocurrió entre 1839 y 1842, la segunda entre 1856 y 1869). Una de las concesiones que debió hacer China fue la apertura de puertos comerciales en Taiwán. En agosto de 1894 el Imperio Japonés aprovechando el momento de debilidad de la dinastía Qing decidió invadir la península de Corea, en lo que se conoció como la Primera Guerra Sino-Japonesa y con menos esfuerzo del supuesto llegó a las puertas de Pekín en pocos meses de contienda. Una de las prendas de paz otorgadas por China a Japón fue la soberanía sobre Taiwán y Pescadores. Los taiwaneses rechazaron el tratado y fundaron la República de Formosa el 25 de mayo de 1895. El 29 del mismo mes desembarcaron en Taiwán los japoneses y a mediados de junio tomó posesión en Taipei el gobernador ocupante. Japón ejerció la soberanía sobre Taiwán hasta el final de la Segunda Guerra Mundial (China y Japón estaban nuevamente en guerra desde 1937) y en ese tiempo generó, no sin encontrar activa resistencia local, una serie de reformas y mejoras en la infraestructura de la isla.

Siglo XX, la República de China

Las derrotas en los distintos enfrentamientos bélicos a lo largo del siglo XIX generaron mucho descontento popular con la dinastía Qing, que no lograba garantizar la unidad territorial ni el funcionamiento de la economía (prácticamente dictada desde occidente). Durante los primeros años del siglo XX hubo un intento de modernización del sistema de gobierno liderado por una facción reformista: se realizaron consultas constituyentes y se formó un gabinete pero todo esto fue visto como una puesta en escena al revelarse que los integrantes del mismo eran en su mayoría integrantes de la familia real. Los revolucionarios organizados en el Kuomintang o KMT, el partido nacionalista chino, lanzaron una ofensiva en 1911 y lograron que el emperador abdique en 1912. Tras una etapa turbulenta en la que incluso se restauró al emperador por un corto lapso de tiempo, en 1927 Chiang Kai-shek (líder del KMT) asumió el mando de la República de China, con capital en Nanking. Estos cambios no solucionaron los problemas internos ni externos de China: hacia adentro, la división en el partido gobernante preanunciaba una guerra civil entre los nacionalistas, que proponían organizar el país a la imagen y semejanza de los estados modernos europeos y los comunistas. En el frente externo, en 1937 se desató la Segunda Guerra Sino-Japonesa. Durante este período la facción nacionalista sufrió un gran desgaste, y si bien la guerra civil se suspendió durante el enfrentamiento con Japón, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial el conflicto interno volvió a activarse. La Guerra Civil China terminó en 1949 con la victoria de los comunistas liderados por Mao Zedong. Taiwán estaba en manos del gobierno de la República de China desde la finalización de la Segunda Guerra y el KMT convirtió la isla en un bastión, ya que el Partido Comunista Chino nunca había tenido presencia allí debido a que la isla venía de una larga ocupación japonesa. Mientras Mao proclamaba la República Popular China en octubre de 1949 los republicanos vencidos con cerca de dos millones de simpatizantes se instalaron en Taiwán y convirtieron a Taipei en la capital provisional de la República de China, que siguió rigiéndose bajo la Constitución dictada en Nanking en 1947. Los años que siguieron fueron bastante duros para la población de Taiwán, ya que la isla se hallaba formalmente en guerra contra los comunistas, a quienes el KMT consideraba invasores. Por otro lado después de recibir mucho apoyo de parte de EEUU en los primeros años, el gobierno no lograba cosechar victorias en el campo diplomático y paulatinamente fue perdiendo el reconocimiento en los foros internacionales hasta que en 1971 la ONU le otorgó a la República Popular de China el asiento en la Asamblea de Naciones que ocupaba hasta ese momento Taipei. El principal aliado de Taiwán, EEUU, siguió los pasos de la ONU, pero a la vez su congreso dictó una ley que confirmaba la continuidad del apoyo militar que le venía brindando (hasta ese momento era el principal motivo por el cual la isla no había sido invadida por las fuerzas continentales). La muerte en 1975 de Chian Kai-shek sumada a los eventos enumerados propiciaron el clima para la aceptación de una realidad innegable: la República de China no podría recuperar las tierras continentales. Este cambio de mentalidad favoreció la toma de una serie de medidas económicas y reformas políticas que llevaron a Taiwán a ser uno de los territorios más industrializados y desarrollados de Asia. Se levantó la ley marcial en 1987 y el gran tema de la política nacional pasó a ser la reunificación con China o la independencia formal. Este proceso derivó en las primeras elecciones presidenciales mediante sufragio universal que se llevaron a cabo en 1996. A partir de ese momento dirigentes de distintos partidos han ganado la presidencia, pero desde 2005 el KMT ha recuperado el control del poder ejecutivo y el legislativo defendiendo ahora las ideas de reunificación con el continente.