Nombre oficial
Confederación Suiza
Gentilicio
Suizos
Capital:
Berna
Idioma Oficial
alemán, francés, italiano y romanche
Población
7.725.200 (est. 2010)
Presidente
M. Calmy-Rey
Prefijo Internacional
0041
Zona horaria
UTC +1
Moneda
Franco suizo
Otros grandes Centros Urbanos
Ginebra
Superficie
41.290 Km2
Geografía y clima
predomina el clima de alta montaña
Economía
es uno de los sistemas capitalistas de mayor desarrollo y solidez del planeta.
Qué ropa usar
abrigo
Tips
Fechas nacionales: 1 de agosto y 24 de octubre
Sitios imprescindibles
Berna, Ginebra, Zurich


 
 
HISTORIA
Confederación Suiza :
SUIZA: URBANA O RURAL, SIEMPRE NEUTRAL

En pocos países como en Suiza la historia se refleja de manera tan clara en el presente, y en el reconocible carácter de su sociedad, que a su vez fue el responsable de varios capítulos de su historia. Nacida como una perfecta maniobra de defensa de sus fronteras, y de su territorio estratégicamente ubicado, la neutralidad frente a conflictos extranjeros, y la unión a pesar de los conflictos internos dio lugar lo que conocemos como Suiza: tierra de seguridad, puntualidad, armonía y progreso, tierra de bancos y relojes, ya sea en sus modernísimos centros urbanos o en sus tradicionales paisajes rurales.

Suiza: urbana o rural, siempre neutral

El hallazgo de herramientas de silex permitió establecer que la presencia humana en la zona de la actual Suiza se remonta al año 100.000 AC. Se han encontrado herramientas cortantes en una cueva de la actual región de Neucastel, que fueron utilizadas por los cazadores neandertales hace 60 mil años. Del 5.300 AC datan las pruebas más antiguas de la práctica de la agricultura en el Cantón de Escafusa.

Hacia el año 1.500 AC, llegaron a la región las tribus celtas de los retios, recios y helvéticos o helvecios, que se establecieron en las regiones lacustres. En esa época ya se fabricaban en la región metales de hierro. La Edad de Hierro empezó en el 800 AC.

El imperio romano comenzó la ocupación de los territorios suizos desde el año 107 AC, provocando la huida de los pobladores locales hacia Galia. En el año 58 AC los valles alpinos, de gran importancia estratégica por su ubicación geográfica, fueron conquistados por Julio César. Derrotados en la batalla de Bibracte en el 50 AC, tuvieron que regresar a sus territorios originales e integrarse a la provincia de Gallia Belgica de la cual dependían las comarcas helvéticas. La llegada del cristianismo gracias a la obra evangelizadora de San Bernardo convirtió al cristianismo en religión principal.

Desde el año 260 de nuestra era las tribus germánicas invadieron la Helvecia. Los romanos se retiraron en el año 400 y dieron lugar a la formación de los primeros reinados germánicos en la región. En el siglo VI, merced a las alianzas políticas entre coronas, Suiza pasó a ser parte del Imperio Franco. Hacia el siglo IX el sistema feudal se hallaba consolidado.

En el año 962 el rey germano Otón I logró que el Papa le concediera la corona imperial, lo cual permitió el surgimiento del imperio que sería conocido como Sacro Imperio Romano Germánico.

 

LA CONFEDERACIÓN HELVÉTICA

En 1291 las comarcas principales de Suiza firmaron un acuerdo de mutua protección contra las potencias extranjeras, dando lugar a la fundación de la Confederación Helvética. Dicho pacto fue gestado en parte por la muerte del emperador Rodolfo de Habsburgo, ya que se temía que su sucesor sometiera los cantones helvéticos a través de un gobernador extranjero. El pacto fue firmado a perpetuidad en medio del imponente paisaje de la pradera de Rütli. De esta época datan la legendaria aunque incierta existencia de Guillermo Tell, mítico héroe nacional que se habría enfrentado a Gessler, el juez impuesto por los Habsburgo para llevar adelante el mencionado sometimiento.

Desde la Batalle de Morgaten (1315), en la que fueron repelidas las tropas austríacas que intentaban apoderarse de la región con un ejército mucho mayor que el local, en adelante, la Confederación fue sumando otras regiones y ciudades hasta consolidarse como nación.

En el siglo XV, a medida que decrecía la amenaza imperial de los Habsburgo (a fin de cuentas, el enemigo que mantenía la fuerte unidad de la Confederación) comenzaron a gestarse conflictos entre las distintas gobernaciones o Cantones, como la que enfrentó a Zurich contra el resto (por la herencia del Conde de Toggenburgo); o las tensiones que agitaban la relación entre las ciudades y las poblaciones rurales.

En 1499, tras una serie de maniobras políticas y militares exitosas, obtuvieron su independencia del imperio germánico. Cuando se desencadenaron las guerras europeas entre católicos y protestantes en el siglo XVI, Suiza se declaró neutral y en su territorio convivieron las dos sectas cristianas sin mayores sobresaltos. La estabilidad favoreció el desarrollo intelectual e industrial, convirtiendo a Suiza en un importante foco de cultura en Europa y en sede de una industria de precisión de renombre, particularmente por la producción de relojes y otros artículos mecánicos.

 

NEUTRALIDAD Y PROSPERIDAD

De la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que devastó gran parte de Europa Central, y más precisamente de la neutralidad Suiza en aquella guerra, devinieron tres hitos históricos para la conformación de la nación moderna: los distintos cantones confederados advirtieron la importancia de dejar de lado, en la medida de lo posible, los conflictos internos a fin de mantenerse unidos en defensa de sus intereses y ajenos a la intensa conflictividad del resto del continente; por otra parte, se reforzó y consolidó la idea de la neutralidad bélica como estrategia principal para reforzar las fronteras en épocas de guerra y evitar las invasiones de los ejércitos en pugna; y finalmente, debe destacarse el Tratado de Westfalia, que reconoció formalmente la independencia de la Confederación Suiza respecto del Sacro Imperio Romano Germánico.

No obstante, durante todo el siglo XVII tuvieron lugar periódicas sediciones de los pueblos rurales, que se oponían a las condiciones que les eran impuestas por las ciudades. En todos los enfrentamientos prevaleció el poder de los cantones urbanos por sobre las revueltas campesinas, y los caudillos rebeldes fueron castigados sucesivamente.

Durante el siglo XVIII, casi siempre próspero y pacífico, Suiza vivió un gran desarrollo en materia de tierras y nuevas industrias. Se fundaron sociedades patrióticas a lo largo de todo el país y se propició el debate científico y filosófico propuesto por la Ilustración. Los nuevos grupos sociales (entre ellos los intelectuales y los industriales) comenzaron a desafiar la centralización del poder por parte de la oligarquía.

En 1762 fue fundada la Sociedad Helvética, un grupo de pensadores de las diversas zonas y religiones, que tenía como objetivo profundizar la unión entre los confederados y el sentimiento de pertenencia helvética, inculcando un tipo de amor patriótico fundando en el bien común, y alejado de los intereses de la clase dirigente.

En 1768, los ejércitos franceses invadieron Suiza, pero fueron expulsados tras la derrota que sufriera Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo. El Congreso de Viena de 1815 garantizó la independencia suiza y en 1848 los dirigentes locales proclamaron una Constitución cuyo texto se mantiene en gran parte vigente desde entonces.

 

CONFLICTOS INTERNOS Y NEUTRALIDAD EXTERIOR

A lo largo del siglo XIX, y a partir de la mencionada Constitución federal, se progresó en la centralización del gobierno y la economía, dejando atrás las viejas disputas entre cantones. Se abolieron los peajes, se estableció una moneda única, se uniformaron las unidades de medida y se instaló un sistema postal nacional. El modelo económico se profundizó teniendo su pico en el crecimiento de la ingeniería, la industria alimenticia y, principalmente, el sistema financiero.

En la década de 1840 la disputa entre los cantones conservadores (de tendencia federal), y los progresistas (que apoyaban el centralismo) llegó a su punto máximo. En 1844 Lucerna convocó a los jesuitas a participar activamente del sistema educativo, lo que provocó la reacción de los progresistas, a tal punto que algunos sectores liberales intentaron derrocar al gobierno de Lucerna, temiendo una escalada de influencia de el Papa en cuestiones políticas. Luego de este episodio los siete cantones católicos fundaron en secreto la Liga Separatista, que pidió ayuda a otros países para su lucha contra los progresistas. En 1847 tuvo lugar una brevísima guerra civil que concluyó con la disolución de la Liga.

A nivel internacional, y ya en el siglo XX, la neutralidad suiza se mantuvo durante las guerras mundiales, aunque durante la ofensiva de los ejércitos nazis el país tuvo un papel controversial por su apoyo al sistema financiero alemán y una política ambigua respecto a los refugiados judíos. La amenaza de los nazis locales de promover la anexión a Alemania obligó a los dirigentes a adoptar una postura complaciente para evitar una invasión directa. Al mismo tiempo, los suizos cumplieron una valiosa tarea humanitaria por medio de la Cruz Roja y como mediador entre las potencias en conflicto.

Pese a su neutralidad, aviones suizos entraron en combate contra aviones alemanes que invadieron su espacio aéreo en 1940 y debieron soportar la perdida de pobladores civiles en 1944 cuando los aviones aliados bombardearon por error las ciudades de Basilea, Zurich, Shaffhausen, Stein am Rhein, Vals y Rafz.

En el período de posguerra Suiza mantuvo su independencia del conflicto entre el Este y el Oeste, al tiempo que implementaba una serie de reformas para ampliar la cobertura social a sus sectores más relegados y la otorgaba mayores derechos a las minorías políticas.

 

LA ACTUALIDAD

Durante la segunda mitad del siglo XX comenzó a repararse en Suiza el importante atraso respecto de las libertades y los derechos de las mujeres. Un claro ejemplo es que recién en 1971 se accedió al voto electoral femenino a escala federal, luego de una votación pública del electorado masculino. En 2004 el electorado aceptó poner en práctica un subsidio para la maternidad, que figuraba en la Constitución desde 1945. Ahora las mujeres tienen derecho a una prestación estatal por maternidad para sus hijos recién nacidos. Todavía persiste una profunda disparidad salarial entre hombres y mujeres, aún en puestos de igual calificación.

En 1960 Suiza pasó a ser miembro de la Asociación Europea de Libre Ibtercambio, aunque se abstuvo de participar de la Comunidad Económica Europea.

Durante la década de 1980 surgieron en los centros urbanos numerosos grupos de activistas sociales, como los feministas y quienes se enfrentaban a las centrales nucleares, y además aparecieron diversos grupos juveniles que se manifestaban contra la sociedad de consumo, llevando a cabo a veces atentados y acciones violentas.

El desarrollo de pobreza en un marco de prosperidad, y el creciente flujo inmigratorio de principios de los ’90, dieron lugar al crecimiento de grupos xenófobos como el Partido Demócrata Suizo y el Partido de los Automovilistas.

En 1992 Suiza se incorporó al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. Poco tiempo después el Parlamento, en contra de la tradicional política de neutralidad Suiza, propuso incorporar tropas a las fuerzas de la ONU, pero la iniciativa fue detenida por la ciudadanía, que votó en contra en un plebiscito llevado a cabo en 1994.

Varios tradicionales bancos Suizos fueron demandados en 1997, por lo que tuvieron que dar a conocer a los titulares de las cuentas congeladas desde la Segunda Guerra Mundial, en general pertenecientes a judíos víctimas del exterminio nazi.

Aunque prestaron apoyo a la integración europea mediante su participación en diversos organismos regionales, los suizos han rechazado en varias oportunidades convertirse en miembros de la Unión Europea.

 

la presencia humana en suiza se remonta al año 100.000 AC ””