Nombre oficial
Reino de Suecia
Gentilicio
suecos
Capital:
Estocolmo
Idioma Oficial
sueco
Población
9.074.055 (est. 2010)
Presidente
Fredrik Reinfeldt
Prefijo Internacional
0046
Zona horaria
UTC + 1
Moneda
corona
Otros grandes Centros Urbanos
Goteborg; Malmö y Linkoping
Superficie
449.964 Km2
Geografía y clima
suaves llanuras y salpicadas de lagos, en donde se asienta la mayoría de la población
Economía
Suecia posee una de las economías más sólidas del planeta
Qué ropa usar
abrigo en período invernal
Tips
Fechas nacionales: 6 de enero, 5 de abril, 1 y 13 de mayo, 6 y 26 de junio y 6 de noviembre.
Sitios imprescindibles
Estocolmo - Malmö - Visby


 
 
HISTORIA
Reino de Suecia:
DE LOS VIKINGOS AL ESTADO DE BIENESTAR
Reino de Suecia - HISTORIA

Grande ha sido la transformación de este país, que supo ser un reino imperial en el extremo norte de Europa. De los viajes de los vikingos que atravesaron el continente de batalla en batalla para conquistar territorios y hacer negocios, hasta los últimos siglos, en los cuales la blanca Suecia brilló por su apuesta a la paz y, finalmente, el Estado de Bienestar: hoy es uno de los países con mayor calidad de vida del mundo, bajo un criterio de desarrollo y progreso. Tal vez el mismo recorrido que hizo uno de sus personajes más importantes de la historia moderna: Alfred Nobel, quien inventó la dinamita y se convirtió luego en un pacifista militante.

LA ÉPOCA DE EXPANSIÓN

Los primeros grupos humanos de Suecia llegaron hacia el 12.000 AC y se asentaron en el sur de su territorio, que hasta hacía pocos siglos había estado íntegramente cubierto de hielo. Existen pruebas arqueológicas de pobladores que fabricaban sus propias herramientas de piedra para la caza y la pesca, entre el 8.000 y el 6.000 AC.

Durante la Edad de Bronce Suecia (como el resto de los países nórdicos) gozó de un elevado nivel cultural, según puede deducirse por los objetos encontrados en tumbas de la época. En la Edad de Hierro, y con la aparición de la agricultura, la población de la región se hizo sedentaria. En los siglos siguientes, los suecos se desarrollaron como una comunidad agraria sin mayor peso político fuera de su territorio. En las postrimerías de la Edad de Bronce (500 AC) se erigió el primer centro político de importancia, emplazado en el valle del lago Mälaren, y dominado por los svears.

Entre los siglos IX y XI los vikingos iniciaron sus incursiones hacia el sureste, expandieron sus rutas comerciales y asaltos militares hacía otros países del báltico, y llegaron a regiones tan remotas como Rusia, Estambul y Bagdad, donde comenzaron a vincularse comercialmente con el Imperio Bizantino y los imperios árabes.

Al mismo tiempo llegaban a Suecia las misiones del imperio Carolingio, que impulsaban la cristianización de los pueblos suecos a partir de la tarea evangelizadora. La creencia en los dioses de la mitología sueca subsistió con fuerza por algún tiempo, hasta que en 1164 Suecia tuvo su primer Arzobispo.

Alrededor del año 1000 fue fundado el Reino, a través de la unificación de todas sus provincias, aunque recién trescientos años después la corona sueca alcanzó cierto grado de poder.

LAS GUERRAS NÓRDICAS

Con la derrota y muerte del rey Harald III de Noruega en la batalla de Puente Stamford el 25 de septiembre de 1066, los vikingos fracasaron en su intento de tomar la isla británica. A partir de esa fecha se registra un reflujo de las actividades vikingas en la región y el comienzo de luchas intestinas entre los pueblos nórdicos. Los reyes suecos, comenzaron a expandir sus territorios hacia Finlandia.

En 1350 Suecia se vio afectada por la peste negra, que causó una gran baja demográfica, lo que suscitó una fuerte recesión económica que no mejoraría por largos años, ya que se vieron interrumpidas todas las actividades de la Hansa, la liga que dirigía toda la actividad mercantil de la región.

Durante el reinado de Magnus Eriksson, a fines del siglo XIV, Suecia unió sus territorios con los reinos noruegos y daneses dando origen a la Unión de Kalmar.

Con el correr de los años, los daneses fueron desplazando del poder a los nobles suecos. El descontento de los suecos fue creciendo y no tardaron en dar muestras de descontento por su relegamiento. Entre el 4 y el 10 de noviembre de 1520, las tropas danesas de Cristian II de Dinamarca masacraron a un centenar de nobles suecos en la llamada Masacre de Estocolmo. La matanza profundizó la rebelión contra los daneses y llevó a la proclamación de Gustavo I como rey de Suecia, el 6 de junio de 1523. El nuevo monarca abrazó el protestantismo y favoreció su difusión dentro de Suecia. Las propiedades de la Iglesia fueron confiscadas por la corona y en 1544 comenzó el período de Monarquía hereditaria.

El reino sueco intervino en la Guerra de los Treinta Años, del lado de los protestantes alemanes, y luego se enfrentó a los daneses en la Guerra de Torstenson entre 1643 y 1645. El balance de estas campañas resultó positivo para los suecos, que emergieron como una de las mayores potencias de Europa con control sobre una gran área de las tierras que llegaban a Rusia y el norte de Polonia. Incluso llegó a fundar una colonia en Norteamérica (la actual Delaware).

DE LA DECADENCIA DEL IMPERIO A LA INDUSTRIALIZACIÓN

En 1709 la expansión sueca hacia el este fue frenada por los rusos. El 8 de julio de ese año, los rusos derrotaron a las tropas del rey Carlos XII en la Batalla de Poltava. Luego, Suecia sería derrotada definitivamente por la unión entre Dinamarca, Polonia y Rusia en la Gran Guerra del Norte.

El rey sueco Carlos XII, conocido como el rey guerrero, murió en 1718 durante la invasión a Noruega. Las derrotas bélicas fueron el inicio de la decadencia del imperio sueco. En los años siguientes, los rusos avanzaron sobre los territorios suecos en el oriente, y Finlandia alcanzó su independencia bajo la protección de los rusos.

Como consecuencia de la crisis, el rey concentró el poder y ahogó cualquier manifestación de descontento. La rebelión de los nobles en 1809 facilitó una reforma política por la cual el Parlamento y el Consejo de Estado concentraron el poder, y lograron abolir la monarquía absolutista.

En aquella parte del siglo XVIII Suecia recibió una fuerte influencia francesa, tanto cultural como socialmente. A comienzos del siglo XIX el mariscal francés Jean Baptiste Bernadotte fue elegido heredero del trono de Suecia, lo que ocasionó la anexión de Noruega al reino sueco. En los años siguientes, las guerras napoleónicas causaron el estancamiento del comercio y por consiguiente una crisis rotunda en la economía sueca.

La decadencia del imperio fue sucedida por un periodo de hambre y migración masiva de sus habitantes. Mientras gran parte de Europa comenzaba a industrializarse, Suecia aun contaba con una estructura feudal y agraria. En 1827, la reforma del sistema de propiedad rural facilitó la modernización del agro y una mejora en la productividad. Recién en 1870 comenzaría a desarrollarse la actividad industrial, pero hasta entonces suecia se mantuvo a la saga tecnológica de los países europeos.

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y LA NEUTRALIDAD EN LAS GUERRAS

Entre fines de este siglo y comienzos del siglo XX, al tiempo que en toda Europa se gestaba la Primera Guerra Mundial, en Suecia nacían distintos movimientos populares, como las iglesias libres, las feministas, los anti-alcoholistas y el movimiento obrero. Este crecimiento coincidió con el pujante proceso de industrialización, y el gran número de exportaciones de productos terminados. Durante esos años, el científico e inventor Alfred Nobel registró alrededor de trescientas patentes, entre ellas la de la dinamita. Luego de su muerte en 1896 gran parte de la fortuna generada por sus inventos fue destinada a la mundialmente reconocida Fundación Nobel. Aunque Suecia se declaró neutral en la Primera Guerra Mundial iniciada en 1914, sus efectos no tardaron en alcanzarla. La tensión política fue en aumento, situación aprovechada por el Partido Socialdemócrata que 1917 pasó a integrar organismos oficiales, consolidando su poder político. El clima de efervescencia favoreció la instalación de un sistema de monarquía parlamentaria en 1921 que disminuyó el poder de la corona.

Suecia mantuvo su neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, aunque los aliados interpretaron que su posición ambivalente favorecía finalmente a las potencias del Eje. Estos países lanzaron un bloqueo comercial y diplomático cuando Suecia se negó a detener el abastecimiento de materias primas estratégicas y maquinarias al régimen nazi. Sin embargo, al mismo tiempo muchos funcionarios suecos asistieron a numerosos perseguidos por Alemania. El gobierno sueco alegó haber actuado con el único objetivo de impedir que su territorio fuera ocupado por las fuerzas nazis. Su estrategia le permitió llegar al fin de la contienda con su sistema social y económico intacto.

En tiempos de la Guerra Fría Suecia volvió a proclamarse neutral y llevó adelante una política de defensa autónoma de los bloques en disputa. Sin embargo, en los momentos álgidos de la disputa entre occidentales y soviéticos, Suecia tuvo usualmente una postura afín a los primeros.

EL ESTADO DE BIENESTAR Y LA LENTA INTEGRACIÓN A LA UNIÓN EUROPEA

Desde la década de 1940 el conjunto de la política Sueca, encabezado por el Partido Socialdemócrata pero en activa cooperación con el resto de los partidos democráticos, llevó a cabo una larga serie de reformas que fueron fundando, durante dos décadas, el reconocido Estado de Bienestar sueco. En 1974 se instaló una nueva herramienta gubernamental por la cual quedó establecido que todo poder público emana del pueblo, que es el encargado de elegir a sus representantes en el Parlamento mediante elecciones públicas. El poder del rey como Jefe de Estado quedó simplemente como una figura nominal, carente de efecto político. A partir de la década de 1980, el modelo de Estado de Bienestar entró en crisis por el aumento descontrolado del gasto público. Durante esos años se dio el quiebre de la hegemonía de los socialdemócratas, que pasaron a alternar desde entonces con otros partidos democráticos el ejercicio del poder.

En 1986 el asesinato de socialdemócrata Olof Palme, Primer Ministro desde 1982, causó una profunda conmoción en todas las esferas de la vida pública sueca, ya que hacía siglos que no se presentaban hechos de violencia de este tipo.En la década de 1990 se implementó una serie de reformas liberales para dinamizar la economía y permitir que Suecia pudiese ingresar a la Unión Europea.

Al mismo tiempo, a nivel interno, el gobierno conducido por Carl Bildt abandonó la política de pleno empleo, que había caracterizado las décadas precedentes del Estado de Bienestar. La crisis de desempleo tuvo su correlato en una ola de xenofobia sin precedentes.

En 1996 una investigación parlamentaria sacó a la luz que casi 60 mil personas, en su mayoría mujeres, habían sido esterilizadas entre 1935 y 1976, como parte de un plan estatal para evitar la “multiplicación de seres humanos inferiores” y mantener la “pureza de raza” sueca, la cual había sido determinada en 1922 por el Instituto de Biología Racial de Uppsala.

Desde el 1 de enero de 1995, Suecia es miembro pleno del proceso de integración europeo. En 2003, los habitantes de Suecia votaron en un referéndum y rechazaron la adopción del Euro como moneda común, resultado que fue interpretado como un límite al proceso de integración. No obstante, Suecia ha ejercido la presidencia de la Unión Europea entre 2001 y 2009, años en los que priorizó cuestiones económicas y climáticas.

Suecia: de los Vikingos al Estado de Bienestar”