Nombre oficial
República Checa
Gentilicio
checos
Capital:
Praga
Idioma Oficial
Checo
Población
10.507.000 (est. 2010)
Presidente
Václav Klaus
Prefijo Internacional
00420
Zona horaria
UTC + 1
Moneda
Corona checa
Otros grandes Centros Urbanos
Brno, Ostrava, Ustí nad Belem, České Budějovice y Olomuc.
Superficie
78.866 Km2
Geografía y clima
se encuentra cubierto por suaves valles ondulados
Economía
Su industria, famosa por combinar calidad y creatividad
Qué ropa usar
abrigo
Tips
Fechas nacionales: 1 de mayo, 8 de mayo, 5 y 6 de julio, 28 de septiembre, 28 de octubre y 17 de noviembre.
Sitios imprescindibles
Praga, Kutná Hora, Brno


 
 
HISTORIA
República Checa:
REPÚBLICA CHECA: HACIA LA INDEPENDENCIA

Con su centro histórico, cultural y político en la mágica ciudad de Praga, capital de imperios, la República Checa vivió siglos de conflictos: de independencias y anexiones, entre católicos y protestantes, con los francos, germanos y romanos, bajo la corona de los Habsburgo y como parte del Imperio Austrohúngaro, ante la Alemania Nazi o bajo el gobierno de la Unión Soviética. Una apasionante historia de rebeliones, alianzas, peleas internas y conflictos internacionales, en el imponente marco de la región de Bohemia, que tiene su capítulo más reciente en 1993, cuando finalmente se proclamó su autonomía.

LA CONFORMACIÓN DE LA GRAN MORAVIA

Los primeros habitantes de la República Checa llegaron al lugar hace unos 28.000 años. Las tribus celtas de los boii se asentaron en la región hacia el siglo III AC y le dieron a la región su nombre: Bohemia. Doscientos años después llegaron los grupos germánicos que se mestizaron con los residentes.
La siguiente corriente migratoria fueron los eslavos que llegaron en el siglo V, seguidos en el siglo VI por los ávaros. El reino de Samo, comerciante franco que organiza las tribus de la región, surge como consecuencia de las invasiones ávaras, constituyendo el primer grupo organizado de la región de Bohemia.
En el siglo VII Carlomagno venció a los ávaros iniciando un período de paz en Bohemia.
Los chicos, eslavos de la región de la Bohemia Central, consiguieron predominar en el siglo IX, extendiendo sus dominios hasta la llanura del Nitra, bajo el liderazgo de Mojmir I, primer príncipe Checo. Luego fue instituido el Estado, a través de Rostislav I, que decidió preservar la soberanía estrechando vínculos políticos con el Imperio Franco de Oriente.
Cuando el Imperio Franco llegó con sus misiones a Nitra y Bohemia, Rostislav I se enfrentó a Bizancio: se opuso a la enseñanza en el idioma del Vaticano, el latín, y reclamó predicadores que manejaran la lengua eslava. Así llegaron los monjes Constantino y  Metodio que se dedicaron a la traducción de los textos sagrados y a la confección del primer alfabeto eslavo. Por el éxito de su empresa, Metodio se ganó la enemistad de los jerarcas religiosos francos, que lo capturaron y la mantuvieron prisionero.
Rostislav I unificó los territorios habitados por eslavos y fundó la Gran Moravia, a la que se integró Eslovaquia. Entre los años 830 y 907 el imperio de la Gran Moravia rigió el destino de la zona, que en 1253 se convirtió reinado bajo el monarca Přemysl Otakar II.
En el año 885, luego de la muerte de Metodio, el Vaticano prohibió la liturgia en eslavo.

LOS CONFLICTOS POLÍTICOS Y RELIGIOSOS

Durante la primera década del siglo X la Gran Moravia sufrió ocupaciones extranjeras, hasta que Mojmir II logró llegar a un acuerdo con el rey germano Arnulfo. Con el correr del siglo esta situación se agravó dado el crecimiento de Germania y el Sacro Imperio Romano que tomaron posesión de diversas zonas de la región de Bohemia.
En 1039 las fuerzas de Bohemia, lideradas por Bfetislav I, invadieron Polonia pero fueron repelidas por el rey germano Enrique III. Como consecuencia, Eslovaquia quedó en manos de los húngaros. En los años siguientes, como estrategia defensiva frente a los germanos, Bohemia pasó a intervenir en las campañas del Sacro Imperio Romano.
En el siglo XIII la Iglesia se separó del Estado, situación que fue aprovechada por los señores feudales que comenzaron a adquirir mayor poder de intervención política. Durante esa época se da una fuerte inmigración germana que provoca un incremento demográfico que se ve reflejado en el crecimiento de las actividades productivas y económicas. Hasta 1306 Bohemia dominó parcialmente Austria y Polonia.
Carlos IV de Luxemburgo mudó la capital del Sacro Imperio Romano a Praga e inició un periodo de auge económico y cultural dentro de sus territorios.
Ya en el siglo XV, desde la Universidad de Praga comenzó a gestarse un movimiento contrario a las interferencias de la iglesia en la política y la vida cotidiana de los habitantes del reino, liderado por el reformista Jan Hus, quien fue excomulgado por el Papa, acusado de herejía y rebelión, y condenado a la pira por negarse a firmar la abjuración. La muerte del Hus desató un conflicto civil entre católicos y los recién gestados grupos husitas que sumergió al reino en el caos.
Los germanos se mantuvieron junto al imperio romano, y las cuestiones religiosas y étnicas recrudecieron en su conflictividad, que finalmente derivó en campañas militares llevadas a cabo por el Sacro Imperio Romano junto a los príncipes germanos, contra Bohemia. Los husistas resistieron los ataques.
No obstante, se profundizó la división en Bohemia: Vladislav II reinaba sobre Bohemia, pero Moravia, Silesia y Lusacia respondían el mando del rey de Hungría.
 

DE LOS HABSBURGO A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

En 1526 la corona fue ocupada por un integrante de la familia Habsburgo, luego de la muerte de Luis II y el territorio checo fue incorporado al sistema de alianzas de esta Corona. Fernando I de Austria se convirtió en rey, atacó y triunfó sobre la Sociedad Protestante para imponer su sucesión hereditaria. De esta forma la corona Checa pasó a formar parte del Imperio Austríaco (posteriormente Austrohúngaro). Los Habsburgo se mantuvieron en la corona durante cuatro siglos.
Praga recuperó su influencia política y cultural cuando Rodolfo II trasladó allí la sede del imperio. Rodolfo II, de formación católica, fue depuesto en 1612 por una rebelión.
En 1623 comenzó un nuevo levantamiento de los grupos protestantes contra las imposiciones católicas, que en realidad escondía el resurgimiento del sentimiento checo y eslovaco de autonomía.
Con la firma de la Paz de Westfalia, los territorios checos quedaron sometidos al Imperio Austríaco y las ideas morales del catolicismo, aunque los protestantes mantuvieron su pensamiento crítico hacia el cristianismo. Se estableció la lengua germana en el uso de los checos. 
La llegada de José II al trono en 1780 supuso el fin de las persecuciones religiosas y el mayor ímpetu a la germanización de su cultura.
En 1848 los checos se rebelaron contra el poder central para reclamar reformas que acentuasen su autonomía, pero los planteos fueron ahogados por el imperio austrohúngaro.
La Primera Guerra Mundial y la derrota de los austrohúngaros provocaron la independencia checa, que fue proclamada el 28 de octubre de 1918.
La República Checa se convirtió rápidamente en una potencia económica gracias a su desarrollo industrial y el alto nivel educativo de su gente. Sin embargo, los efectos de la crisis mundial de 1929 trajeron tiempos de dificultades económicas y el resurgimiento del discurso nacionalista, esta vez asociado a las ideas pangermánicas difundidas por el nazismo alemán. En ese contexto, el presidente Edvard Beneš recibió en 1938 un ultimátum para que entregue la región de los Sudetes que reclama como propios. Inglaterra y Francia, abandonan a los checos a su suerte y Beneš debió ceder ante Alemania para evitar una invasión.

ENTRE NAZIS Y SOVIÉTICOS


El Tratado de Munich firmado con el consentimiento de París y Londres le dio apariencia legal a la anexión de los Sudetes. Polonia y Hungría se unieron al despojo al anexarse territorios checos. El presidente Beneš, huyó del país en 1940 y formó un gobierno en el exilio en Londres.
Desde 1939, Eslovaquia, que aun seguía siendo un territorio independiente, se transformó en una nación satélite del imperio nazi gracias a la llegada al poder del presidente fascista Josef Tizo. Rápidamente la industria checa y eslovaca fue puesta al servicio de guerra nazi y muchos de sus hombres enrolados en las fuerzas alemanas. Aun así, un importante grupo de ciudadanos mostraba abiertamente su rechazo ante la ocupación nazi y en 1944 lanzaron una rebelión armada contra ellos. Derrotados, mantuvieron los actos de sabotaje y ataques contra las tropas de ocupación.
Por los acuerdos de Yalta, Checoslovaquia quedaba dentro de la órbita soviética. Al enterarse del fin de la guerra, los checos lanzaron una rebelión masiva para expulsar a los nazis de su país antes de que llegaran los soviéticos a reemplazarlos como ejército de ocupación. Un día después de lograr su objetivo, las columnas de tanques comunistas entraron a Praga y colocaron a sus partidarios en el poder. Checoslovaquia pasó a ser una de las naciones comunistas del hemisferio a partir de 1946 con Edvard Beneš como presidente.
Bajo la presidencia de Alexander Dubček, un grupo de intelectuales de Praga comenzó a cuestionar las políticas autoritarias del comunismo. Dubček, en lugar de oponerse, instrumentó desde 1967 una serie de reformas para ampliar la libertad de expresión, legalizar la existencia de partidos políticos de oposición, el derecho de huelga y la autonomía de las comunidades checa y eslovaca. Tales medidas, que se ordenaban bajo la idea de un “socialismo con rostro humano”, despertaron la furia de los grupos aliados a los soviéticos.

LA REVOLUCIÓN DE TERCIOPELO A LA ACTUALIDAD


El 20 de agosto de 1968, 200.000 soldados y 2.300 tanques de la Unión Soviética, Alemania Oriental, Hungría, Polonia y Bulgaria aplastaron la que fuera conocida como “La Primavera de Praga”.
Hubo algunos intentos de oposición de parte de los civiles que fueron reprimidos a sangre y fuego por los invasores. 72 personas fueron asesinadas por los invasores y otras 700 heridas. Las tropas checoslovacas, sitiadas en sus cuarteles por fuerzas mucho más numerosas, se abstuvieron de entrar en combate. Dubček fue arrestado, medio millón de checoslovacos sufrieron las represalias burocráticas o fueron a enviados a prisión y un número similar optó por dejar el país.
Con la caída del Muro de Berlín en 1989, el gobierno comunista perdió su razón de ser al dejar de ser apoyado por los tanques soviéticos. Un grupo de opositores enrolados dentro del Foro Cívico que dirigía Vaclav Havel negociaron el fin del periodo comunista en la que fuera denominada “Revolución de Terciopelo”, nombre que recibió por tratarse de un derrocamiento que acabó con el comunismo en Checoslovaquia el 3 de diciembre de 1989. En poco tiempo, Checoslovaquia llevó adelante un programa de reformas para terminar con la estructura socialista. Se liberalizó al economía, el estado dejó de ser el actor regente de las relaciones productivas y las libertades individuales fueron garantizadas por el gobierno.
En 1991, cuando se retiraron las últimas tropas soviéticas acantonadas en Checoslovaquia, ya era evidente que tanto eslovacos como checos aspiraban a formar naciones separadas. El 1 de enero de 1993 se proclamaron la República Checa y la República Eslovaca como entidades autónomas. Fue un proceso cargado de complejidades pero sin la carga de violencia que caracterizó a sucesos similares en otras partes de Europa.
Desde 1999 la República Checa ha pasado a ser miembro de la OTAN y en 2004 se integró a la Unión Europea.

República Checa: hacia la independencia”