Nombre oficial
República del Paraguay
Gentilicio
Paraguayos
Capital:
Asunción
Idioma Oficial
Castellano y Guaraní
Población
6.996.000 (est. 2010)
Presidente
Fernando Lugo
Prefijo Internacional
00595
Zona horaria
UTC -3
Moneda
Guaraní
Otros grandes Centros Urbanos
Ciudad del Este, Itapúa, Encarnación, Pedro Juan Caballeo, Caaguazú y General Oviedo
Superficie
406.752 Km2
Geografía y clima
La geografía paraguaya se caracteriza por suaves ondulaciones de poca altura y un gran desarrollo orográfico.
Economía
economía capitalista con fuerte presencia de sectores informales. Su principal exportación son los productos agroganaderos
Qué ropa usar
fresca y liviana
Tips
Fechas nacionales: 1 de marzo, 14 y 15 de mayo y 14 de agosto.
Sitios imprescindibles
Asunción, San Bernardino, Chaco Boreal, Mision Jesuitica de Jesús de Tavarngué


 
 
HISTORIA
República del Paraguay:
PARAGUAY: HERENCIA DE SANGRE VALIENTE
República del Paraguay - HISTORIA

La mansedumbre del río Paraguay, que atraviesa lento por el corazón de Sudamérica, no representa el espíritu del país que le da nombre: la de Paraguay, uno de los primeros países industrializados del continente, el único que mantiene un idioma aborigen como lengua oficial, es una historia vertiginosa, violenta, tan llena de momentos heroicos como de épocas dramáticas. Más allá de las guerras, las dictaduras y las rebeliones populares, permanece intacto el orgullo por una cultura única.

DE LA LLEGADA EUROPEA AL CUÑADAZGO

En tiempos precolombinos Paraguay estuvo habitado por diversas etnias, entre las que predominaban los guaraníes, payaguas y agaces. Se trataba de cazadores recolectores, pertenecientes al período neolítico. Lingüísticamente la mayoría pertenecía al tronco Tupí-Guaraní. Muchas de las tribus estuvieron enemistadas y producían constantes guerras para el momento de la llegada de los españoles, lo cual favoreció la conquista extranjera. Los guaraníes, provenientes de la zona amazónica, eran los más numerosos y aquellos cuya cultura prevaleció entre todas las etnias precolombinas, incluso teniendo una presencia fuerte en la actualidad.
El primer europeo en llegar a territorio paraguayo fue el portugués Alejo García, que arribó proveniente del actual territorio brasileño en 1524, luego de naufragar en la Isla de Santa Catarina. En 1533 García lideró una tropa de guaraníes, que remontó el Río Pilcomayo hasta llegar a una región cercana a la actual Cochabamba, donde combatió y venció en más de un enfrentamiento. Emprendió regreso a la costa atlántica con una cantidad importante de oro y plata, pero fue asesinado en el camino; no obstante, su hazaña llegó a oídos de los conquistadores y trascendió luego en la historia.
En 1536 tuvo lugar la expedición de Juan de Ayolas y Domingo Martínez de Irala, por encargo de Pedro de Mendoza. Los buenos resultados de esta expedición alentaron la siguiente, a cargo de Gonzalo de Mendoza y Juan de Salazar, durante la que fue fundado el fuerte de Nuestra Señora de la Asunción.
Desde entonces Asunción de Paraguay fue considerada por los españoles “Madre de ciudades”, y se tomó como centro desde el cual partir hacia nuevas expediciones y nuevas fundaciones, tal es el caso de las ciudades de Buenos Aires, Corrientes, Santa fe y numerosas ciudades del actual territorio brasileño.
Al mismo tiempo comenzó a desarrollarse una política de utilización de la población indígena, teniendo como puntal el régimen de encomiendas. Así mismo se profundizó el mestizaje a través la encuentro de varones españoles con mujeres indígenas en el marco de la institución del “cuñadazgo”.

 

LAS MISIONES JESUÍTICAS

Desde comienzos del siglo XVII tuvieron lugar y gran influencia en el territorio paraguayo las misiones jesuíticas, que llevaron a cabo un importante plan de evangelización dentro de una particular experiencia de gobierno comunitario, con el objetivo primario de pacificar a los indígenas. Así nacieron las conocidas “reducciones jesuitas guaraníes” pueblos conectados que llegaron a formar una suerte de estado independiente, con autonomía respecto del gobierno de Asunción. Cada uno de estos pueblos estaba regido por un cura que ejercía la autoridad máxima, a quién respondían los curas encargados de la instrucción de los guaraníes, además de los curas encargados de la economía (Despenseros). Todavía hoy puede advertirse la influencia esta tarea en materia de formación cultural, artística e intelectual. Los jesuitas fueron expulsados en 1767.
Entre 1717 y 1735 se gestó la “revolución de los comuneros”, un conflicto que precedió y sentó bases para las posteriores luchas independentistas. Está considerado como el primer movimiento libertario independentista del continente. La revolución era comandada por José Antequera y Castro, y exigía que el poder fuera ejercido por un representante elegido por el pueblo. Antequera acusó de desgobierno al gobernador Balmaceda ante la Audiencia de Charcas. Al comprobarse sus acusaciones Balmaceda fue destituido y Antequera se hizo cargo del gobierno provisorio, lo cual desembocó en una guerra entre comuneros y jesuitas. Al finalizar la guerra, luego de la batalla de Tovatí en 1721, Antequera fue capturado y ejecutado por el Ejército Real.
En 1750, por un tratado de límites entre España y Portugal, Paraguay perdió una parte importante de su territorio, que pasó a manos del Brasil portugués. En el mismo año, españoles y portugueses decidieron repartirse el territorio de las reducciones, pero los jesuitas se opusieron. Allí se desencadenó la llamada “guerra guaranítica”, que terminaría con la derrota de los jesuitas en 1557, que serían expulsados diez años más tarde por el orden del rey Carlos III
En 1777 la provincia del Paraguay fue integrada al virreinato del Río de la Plata.

 

LA OSCURA ÉPOCA DE “EL SUPREMO”

El 15 de mayo de 1811 se declaró la independencia, luego de una rebelión liderada por Pedro Juan Caballero. No obstante, el gobernador español destituido (Bernardo de Velasco), formó parte de la primera junta. En 1814, el Doctor José Gaspar de Francia, uno de los tres participantes de aquella primera junta provisional, fue nombrado por el Congreso como Dictador Supremo de la República, dando inicio a una de las etapas más complejas y polémicas de la historia del Paraguay. Francia, conocido como “El Supremo”, admirador de la Revolución Francesa, preservó la independencia paraguaya de los sucesivos intentos de anexión por parte de Buenos Aires y España.
Internamente avasalló los derechos de todos los habitantes del país, instalando sistemas de espionaje que anulaban la libertad de expresión, llevando incluso a arrestos sin motivos que derivaban en la desaparición de personas, y la utilización de técnicas de tortura como la “cámara de la verdad” a las que eran sometidos todos aquellos que fueran sospechados de conspirar contra el líder.
Francia prohibió a los europeos residentes casarse entre ellos (como una forma de venganza por la discriminación sufrida por él debido a su “sangre impura”), y se encargó de ejecutar a todo aquel que intentara salir del país. Además de la supresión brutal de la libertad, esto ocasionó la caída de las exportaciones de yerba mate y tabaco, llevando al comercio paraguayo a la bancarrota.
Su dictadura duró casi treinta años, y terminó con su muerte en septiembre de 1840. Ningún cura de la Iglesia Católica, enfrentada con El Supremo, aceptó dar la misa por su muerte. Días después sus restos fueron arrojados al río Paraguay.
Luego de la muerte de líder devino una situación de anarquía marcada por sucesivos golpes militares, hasta la aparición de Carlos Antonio López, que en 1844 fue nombrado Presidente de la República.

 

LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA

López se constituyó como dictador, teniendo como objetivo fundar una dinastía que administrara el país de manera feudal. Durante su dictadura, a pesar de sus ambiciones personales, Paraguay vivió una época de prosperidad: aumentó a casi el doble su población, se construyeron rutas, ferrocarriles y un sistema telegráfico. López abrió las fronteras del país retomando y reforzando los vínculos internacionales. Se enfrentó a los jesuitas que quedaban y a los indígenas organizados en la zona del Chaco.
Luego de su muerte en 1862, asumió la presidencia su hijo, Francisco Solano López. Su comienzo en la vida pública había sido excelente: durante un viaje de formación en Europa (siendo diplomático durante el gobierno de su padre) había concretado numerosos acuerdos con compañías para conseguir la tecnología que le permitió a Paraguay despegar industrialmente, sin tener que pedir préstamos. Pero una vez en la presidencia, se abrió de la política de neutralidad internacional de las décadas precedentes, y su ambición militar lo llevó atacar al Imperio del Brasil y a la República Argentina, lo cual desembocó en una trágica guerra, la peor catástrofe de la historia del país.
La guerra de la Triple Alianza contra Brasil, Argentina y Uruguay destrozó el país y redujo su población de 1,5 millones de habitantes a cerca de 221.000 en 1871. De ellos, apenas 28.000 eran varones, casi todos niños y ancianos. Además, Paraguay perdió una porción significativa de sus territorios a manos de Brasil y Argentina.
La industria y el comercio sufrieron una devastación de la que no podrían recuperarse por medio siglo. Todos los templos y casa particulares fueron saqueadas durante los combates. Una vez terminada la guerra, no quedaba nada, ni organismos jurídicos, ni culturales.
Durante la posguerra Paraguay sufrió la ocupación de las fuerzas vencedoras. Se estableció una nueva Constitución, de corte liberal. En 1887 se fundaron los dos partidos tradicionales: el Partido Colorado y el Partido Liberal (en aquel entonces conocido como los Azules).

 

LA DICTADURA DE STROESSNER Y EL RETORNO DE LA DEMOCRACIA

En 1932, estalló la guerra del Chaco, que enfrentó a Paraguay y Bolivia durante tres años. A pesar de sufrir, nuevamente, numerosas pérdidas humanas y económicas, Paraguay resultó vencedor en gran parte de las batallas, y resistió de manera antológica en numerosos enfrentamientos. Las tropas comandadas por José Félix Estigarribia vencieron en 1935. De todos modos, un Tratado de Paz devolvió a Bolivia gran parte de las tierras que había perdido en la guerra.
Luego de la guerra se inició un nuevo período de conflictos internos, que desembocaría en la guerra civil de 1947,
En 1954 un golpe de estado llevó al poder al dictador nacionalista Alfredo Stroessner, quien gobernó por medio de la violencia y el populismo al país hasta 1989, año en que fue derrocado por el general Andrés Rodríguez. En mayo de 1989 se realizaron las primeras elecciones democráticas en muchas décadas en las que resultó electo presidente el mismo Andrés Rodríguez.
En 1992 se juró la nueva Constitución, en la que se reparan situaciones y se promueven libertades y derechos que no constaban en el texto anterior. En los años siguientes se renovó la Corte Suprema de Justicia, se creó la Contraloria General de la República y la Defensoría del Pueblo.
También durante 1992 fueron encontrados los “archivos del terror”, documentos que registran y detallan todos los movimientos del terrorismo de Estado liderado por Stroessner.
En 1999 un comando paramilitar asesinó al Vicepresidente Luis María Argaña, candidato bien posicionado en las elecciones internas del partido gobernante. El Presidente, Raúl Cubas Grau, fue señalado como sospechoso de haber instigado el crimen, al igual que el líder político Lino Oviedo. El hecho generó una gigantesca manifestación, denominada el “Marzo paraguayo”, que culminaría con el asesinato de nueve personas por parte de la policía y sicarios oficialistas, y la posterior renuncia de Cubas Grau, quien pidió asilo político en Brasil, mientras que Lino Oviedo se fugó rumbo a Argentina.
En 2008 asumió la presidencia el ex obispo Fernando Lugo, por la Alianza Patriótica para el Cambio, es decir que por primera vez en 61 años Paraguay pasó a tener un Presidente que no perteneciera al Partido Colorado.

 

Herencia de sangre valiente”