Nombre oficial
República de Palaos
Gentilicio
Palauano, palauana
Capital:
Ngerulmud
Idioma Oficial
Inglés, palauano, japonés, angaur, tobiano y sonsorol.
Población
21.190 habitantes estimados en 2014
Presidente
Tommy Remengesau
Prefijo Internacional
+680
Zona horaria
UTC+9
Moneda
Dólar estadounidense
Otros grandes Centros Urbanos
Koror, Airai, Angaur, Kayangel, Klouklubed
Superficie
448 kilómetros cuadrados
Geografía y clima
Palaos es un archipiélago formado por cientos de islas e islotes cada gurpo con sus características, pero básicamente son islas que se elevan muy pocos metros sobre el nivel del mar y llanas en general, con la excepción de Babeldoab, la más grande y más accidentada, con un sector montañoso en el centro y el monte Ngerchelchuus, el más alto del país, con 247 metros de altura. Palaos tiene clima tropical con una temperatura de 27 °C promedio y una alta tasa de precipitaciones que llegan a los 3800 mm al año. La estación más seca –o menos lluviosa- va de diciembre a marzo.
Economía
La economía de Palaos tiene dos grandes fuentes de ingresos: por un lado el vigente Tratado de Libre Asociación con los EEUU y por el otro la industria del turismo.
Qué ropa usar
No hay muchas restricciones sociales en cuanto a la manera de vestir, por lo tanto es convenviente elegir las ropas más cómodas relacionadas a las actividades que el visitante va a realizar y a la época del año.
Tips
El día de la independencia de Palaos se festeja el 1ro de octubre.
Sitios imprescindibles
Sitios de buceo, Islas Roca, Koror Babeldoab.


 
 
HISTORIA
República de Palaos:
República de Palaos - HISTORIA

La República de Palaos es un país insular formado por más de trescientas islas e islotes que se encuentra en Oceanía, en el Mar de Filipinas.

Prehistoria

 

Aún no hay consenso acerca de la antigüedad de los primeros asentamientos humanos en el actual territorio de Palaos. Algunos autores aseguran que grupos de migrantes, provenientes del este de Asia y de las Filipinas pueden haber llegado al archipiélago en el 3000 a.C. El sitio arqueológico más importante del país se encuentra en Ngarchelong, en el extremo norte de la isla de Babeldoab. Allí se han encontrado monolitos, terrazas de cultivo y restos de alfarería que datan del 1500 a. C. y tienen características pertenecientes a la cultura lapita. La espectacularidad de los restos de este asentamiento dieron la pauta de que por aquellos tiempos Palaos tuvo una población incluso mayor a la que tiene hoy en día. Otro gran yacimiento arqueológico está en las Islas Roca, una formación que comprende entre 40 y 50 pequeñas islas boscosas de piedra caliza al suroeste de Babeldoab protegidas por un arrecife de coral, que estuvieron habitadas desde la antigüedad hasta el siglo XVIII de nuestra era, cuando las poblaciones que allí vivían migraron hacia islas más grandes. Cuevas, restos de casas, arte rupestre, terrazas de cultivo y murallas defensivas quedaron como testigos de esta etapa.

 

El contacto con los europeos

A los ojos del mundo occidental Palaos pasó desapercibida hasta el 1500; un poco por estar fuera del alcance de las rutas marítimas comerciales de esa época, limitadas también por la tecnología de los barcos y otro poco por el reducido tamaño de las islas que lo conforman. La primera referencia que se tiene del archipiélago data de 1522, cuando desde la nave Trinidad, integrante de la expedición de Magallanes-Elcano, el marino español Gonzalo Gómez de Espinosa avistó dos pequeñas islas a las que bautizó San Juan. Ruy López de Villalobos, marino español que exploró la zona y realizó el primer intento de colonizar las islas Filipinas fue quien avistó el archipiélago principal de lo que hoy es Palaos durante su expedición de 1542-1543. Unos veinte años más tarde los españoles lograron establecerse en las Filipinas y a partir de 1574 Palaos fue incluida dentro de la Capitanía General de las Filipinas. De todos modos los españoles no se establecieron en Palaos; sólo ocasionalmente comerciantes o pescadores de ballenas que usaban las islas como escala en sus viajes tenían algún contacto con los habitantes del archipiélago.

En 1783 el buque Antílope del capitán inglés Henry Wilson naufragó en un arrecife en las cercanías de las Islas Roca. Capitán y tripulación fueron socorridos y hospedados durante los tres meses que duraron las tareas de reparación del navío por el Gran Jefe Ibedul de Koror. Llegaron a trabar tal relación que el Príncipe Lee Boo, hijo de Ibedul, se embarcó con Wilson rumbo a Inglaterra para ser educado en Londres donde desgraciadamente al poco tiempo de llegar murió de viruela. Es a Wilson a quien se le adjudica la denominación de Islas Pelew al archipiélago. Durante los siguientes cien años la vida en las islas siguió su dinámica habitual, que incluía eventuales escaramuzas entre las tribus que habitaban las distintas islas. A la vez empezaba a ser normal la aparición de exploradores y comerciantes de distintas nacionalidades navegando las aguas y entrando en contacto con los aborígenes.
 

Administraciones española y alemana

En 1885 la corona española logró que el papa León XIII le otorgara los derechos sobre las Islas Carolinas (un grupo de aproximadamente mil islas y atolones que incluye a Palaos y a los actuales Estados Federados de Micronesia). Los españoles a través de un reducido grupo de misioneros capuchinos comenzaron tareas de alfabetización y abogaron por la pacificación entre los distintos pueblos rivales que habitaban estas islas, pero en 1899 debido a la crisis provocada por la derrota en la guerra hispano-estadounidense le vendieron las Carolinas a los alemanes (quienes también reclamaban derechos por las islas) por veinticinco millones de pesetas. Estos gobernaron por sólo quince años, hasta el final de la Primera Guerra Mundial, pero a diferencia de los españoles dejaron profundas huellas en Palaos. Instrumentaron una serie de medidas destinadas a la explotación de recursos naturales, como las minas de fosfato en Angaur o las grandes plantaciones de cocos, y la población nativa fue prácticamente reclutada como mano de obra, mientras que muchas de las costumbres locales más tradicionales fueron prohibidas por ser improductivas o considerarse inmorales a los ojos de las costumbres europeas.
 

“Chiisai Tokio”

Una vez finalizada la Primera Guerra Mundial la flamante Sociedad de Naciones le otorgó a Japón la administración de estas y otras islas del Pacífico Sur. Es de destacar que Japón había invadido las islas que estaban en manos de los alemanes durante el conflicto bajo los términos de la alianza que mantenía con Inglaterra. Durante esta etapa, que duró hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, se dieron significativos cambios sociales, económicos y políticos en Palaos. El programa de desarrollo diseñado en Japón para el conjunto de estas islas implicó entre otras cosas una gran inmigración japonesa y coreana, por lo que rápidamente la población local se convirtió en una minoría. Se intensificaron las actividades mineras y las relacionadas con el cultivo de copra; se empezó a pescar y procesar atún y otros frutos del mar; se estableció la obligatoriedad escolar para los niños, que eran enseñados a leer y escribir en japonés. La propiedad privada pasó de manos de los clanes a las de los individuos y la economía de subsistencia se convirtió en economía de mercado. Con el paso del tiempo los jefes de los clanes fueron reemplazados por una generación que había asimilado la cultura y valores impuestos desde Tokio. En 1922 Koror se convirtió en la capital de las posesiones japonesas en el Pacífico Sur. Era una ciudad elegante, con fábricas, tiendas, restaurantes, y se la llamaba “Chiisai Tokio”, que significa “Pequeña Tokio”. La población de Palaos alcanzó su máximo histórico, con más de cuarenta mil habitantes (de los cuales los nativos eran menos del diez por ciento)

 

Segunda Guerra Mundial – Fideicomiso de Naciones Unidas

Durante la Segunda Guerra Mundial, las posesiones japonesas en el Pacífico Sur se convirtieron en objetivos militares de los Aliados. La decisiva batalla de Peleliu se dio entre las fuerzas estadounidenses y las del Imperio Japonés entre el 15 de septiembre y el 27 de noviembre de 1944. Fue la batalla con más bajas en relación a los combatientes de todas las que se dieron en el Pacífico, y es al día de hoy que se discute el valor estratégico de haber peleado por el archipiélago. Los japoneses sobrevivientes fueron expulsados de Palaos al finalizar la guerra, y aunque pocos palauanos murieron como consecuencia de los combates, la desnutrición y las enfermedades resultantes del conflicto se hicieron sentir fuerte en las islas. En 1947 las Naciones Unidas tomaron a Palaos y las restantes Carolinas bajo tutela dentro del Fideicomiso de las Islas del Pacífico que a partir del 18 de julio de ese año quedó bajo la administración de los EEUU, quienes debían reconstruir la infraestructura de las islas y su sistema educativo con el fin de que estos territorios pudiesen convertirse en países independientes y autosuficientes. A finales de la década del sesenta comenzaron las discusiones acerca del futuro de las islas de la Micronesia, y se organizó a tal fin una comisión presidida por Lazarus Salii, nativo de Palaos. En 1975 el movimiento independista de Palaos liderado por Roman Tmetuchi se convirtió en uno de los actores importantes de la política isleña. En 1979 se crearon los Estados Federados de Micronesia, pero los palauanos votaron por no integrar este nuevo país y en 1981 expresaron en las urnas su voluntad de ser un país independiente. Inmediatamente se eligió presidente a Haruo Remeliik y se votó una constitución que tuvo el setenta por ciento de aprobación popular. En términos políticos, la constitución local define a Palaos como una república democrática con un presidente que se elige por voto popular cada cuatro años y un parlamento bicameral integrado por 16 senadores y 18 delegados. Dos curiosidades del sistema político palauano: presidente y vicepresidente se eligen en boletas distintas y no existen los partidos políticos.


Independencia

Desde esta declaración hasta la independencia de los EEUU; que fue efectiva a partir del 1 de octubre de 1994, hubo un período de inestabilidad política marcado por el asesinato en 1985 del presidente Remeliik y el suicidio en 1988 de Salii y por las negociaciones acerca de las futuras relaciones entre Palaos y los EEUU. Los palauanos estaban firmes en su postura acerca de no permitir a los barcos estadounidenses portadores de armas nucleares atracar en sus puertos (algo de sumo interés para EEUU en plena guerra fría) y tampoco querían que las islas fuesen usadas como lugar para prácticas militares. Las negociaciones llegaron a un punto de acuerdo que se plasmó en el Tratado de Libre Asociación que entró en vigencia al mismo tiempo que la independencia de Palaos, el 1 de octubre de 1994, bajo la presidencia de Kuniwo Nakamura. A partir de ese año Palaos obtuvo un lugar en la Asamblea de las Naciones Unidas y paulatinamente se fue incorporando en distintos foros mundiales. Sigue siendo un importante socio político y económico de los EEUU pero a la vez se ha insertado en la región, sellando una fuerte alianza comercial con China. Sus vínculos con Japón se han puesto de manifiesto en la donación que hizo el estado nipón para reconstruir el puente Koror-Babeldoab, rebautizado “de la Amistad Japón-Palaos”. Desde octubre de 2006 las autoridades del Poder Ejecutivo y el parlamento fueron trasladados desde Koror a Ngerulmud, una pequeña localidad situada en Babeldoab que se convirtió de esta manera en la nueva capital de Palaos.