Nombre oficial
Nueva Zelandia (o Nueva Zelanda, igualmente válida)
Gentilicio
neocelandeses o neozelandeses
Capital:
Wellington
Idioma Oficial
inglés y maorí
Población
4.095.000 (est. 2010)
Presidente
Satyanand John Key
Prefijo Internacional
0064
Zona horaria
UTC + 12
Moneda
Dólar neocelandés
Otros grandes Centros Urbanos
Aukland, Christchurch y Dunedin
Superficie
268.680 Km2
Geografía y clima
en la isla del sur la cadena montañosa denominada Alpes del Sur presenta alturas más pronunciadas
Economía
El sector primario, se dedica a la producción de lanas y otros productos ovinos
Qué ropa usar
fresca y liviana
Tips
Fechas nacionales: 6 de febrero, 25 de abril, 6 de junio y 24 de octubre
Sitios imprescindibles
Wellington - Auckland - Taurunga


 
 
HISTORIA
Nueva Zelandia (o Nueva Zelanda, igualmente válida):
NUEVA ZELANDA: DE MAORÍES Y BRITÁNICOS
Nueva Zelandia (o Nueva Zelanda, igualmente válida) - HISTORIA

Es mundialmente conocida la danza ritual que la selección nacional de rugby de Nueva Zelanda ejecuta antes de cada partido: el haka mate, una tradición guerrera maorí, una danza que muestra valor e impone temor en el adversario. De esta manera los actuales deportistas (tal vez los mejores del mundo en su disciplina) honran su pasado aborigen como parte de su amor por un deporte típicamente inglés: una clara metáfora de la fusión cultural, el respecto y los “acuerdos” que construyeron la historia de este joven y lejano país oceánico.

LA LLEGADA DE LOS MAORÍES

Se estima que la llegada de los primeros pobladores de la región actual de Nueva Zelanda, provenientes del Este de la polinesia, se produjo entre los siglos V AC y XIII AC. Llegaron en grandes canoas dobles, llamadas Pahi, desde de distintas islas y distintas tribus que se fusionaron dando por resultado a la población maorí, aborigen de estas tierras lejanas, de las últimas que han sido pobladas por el humano en el planeta.
Es posible que hayan entrado en contacto con navegantes peruanos, suposición no corroborada que se basa en la presencia de elementos andinos americanos en la cultura maorí.
Antes de la llegada de los maoríes, los únicos mamíferos que poblaban Nueva Zelanda eran los murciélagos.
Los maoríes nombraron a su tierra como “Aotearoa”, o “Amadohenianicio” término que se podría traducir como “País de la larga nube blanca”, o “El largo país de las nubes blancas”.
Los primeros pobladores eran esencialmente cazadores y pescadores. La principal presa eran las moas (o dinornítidos), un tipo de ave no voladora similar al avestruz, aunque a veces (en alguna de sus diez sub-especies) muchísimo más grande: las moas gigantes cazadas por los maoríes medían más de tres metros de altura y llegaban a pesar 250 kg. 
Al poco tiempo de la llegada de los maoríes las moas se extinguieron, y los cazadores se dedicaron a un ave de la misma familia: el emú. Además de la carne del emú eran muy apreciados sus huevos, por su gran tamaño. Con sus huesos fabricaban ornamentos y armas, y los utilizaban además como objeto con valor de intercambio.
También sobrevivían cazando animales pequeños, como la rata polinésica, y el cultivando batatas.
Durante estos siglos los maoríes, amos y señores de su tierra, consolidaron y desarrollaron sus tradiciones y costumbres.  Entraron en contacto profundo y espiritual con la naturaleza de las islas, y ataron su destino a ella. Para los maoríes todos los elementos de la naturaleza son sagrados, y cada uno posee un “mana”,  un espíritu que debe ser respetado. Los animales pueden ser dioses, como la lagartija que representa al Dios Whiro, y las montañas resultar humanizadas y formar familias.
Si bien no hay registros de guerras por el dominio territorial absoluto de la región, sí existían batallas entre diferentes tribus, precedidas por el tradicional “haka” danza realizada para infundir temor en el enemigo.

EL DESCUBRIMIENTO EUROPEO

Las primeras noticias de la existencia de esta isla para la cosmovisión europea datan del año 1576, cuando los navegantes españoles Juan Fernández y Juan Jufré la divisaron en sus viajes de exploración. Así lo atestigua un documento que se le presentó a  Felipe III, lo cual podría ser constatado por el descubrimiento arqueológico de cascos de tipo español en la región.
En  1642, el navegante holandés Abel Tasman avistó las islas y asentó oficialmente su descubrimiento luego de anclar sus naves “Zeehaen” y “Heemskerck”. Nombró a la tierra como “Staten Land”. En la primera exploración de la isla fue atacado y derrotado por los maoríes. Tasman huyó y  cambió de dirección: en las cartas de navegación de sus viajes hacia el Norte, hacia la Isla de Tonga, aparece por primera vez mencionado el nombre de “Niew Zeeland”.
Más de cien años después se produjo el primer desembarco que daría inicio a la colonización europea: el navegante británico James Cook en llegó a bordo del “Endeavour” en 1769.
Además de entrar en contacto con los maoríes, Cook realizó una detallada cartografía del archipiélago y descubrió el estrecho que separa sus dos islas principales.
Al poco tiempo de la llegada de Cook, comenzaron a llegar a las costas barcos balleneros de diversas procedencias: ingleses, franceses, chinos. Todos ellos fueron enfrentados enérgicamente por los maoríes. Las disputas se agravaron con la llegada, a principios del siglo XIX de comerciantes y misioneros, además de los prisioneros que huían del sistema penal instalado por los británicos en Australia. Al mismo tiempo, los maoríes, que conseguían armas en los combates contra los extranjeros, comenzaron a usarlas para las luchas entre tribus, lo cual profundizó los conflictos.
En este contexto se llevó a cabo un programa de asentamientos y compra de tierras, al tiempo que los franceses comenzaban a mostrarse interesados por la región, lo que condujo a que el gobierno británico decidiera intervenir con energía en la situación para tomar el control de las islas.

EL TRATADO DE WAITANGI

Por el Tratado de Waitangi firmado en 1840, los reyes maoríes y los representantes del Reino Unido aceptaron que Nueva Zelanda se transformara en una colonia británica dependiente de la gobernación de Australia. El tratado además implicaba acuerdos de protección para los maoríes, que seguirían siendo dueños de las tierras y tendrían los mismos derechos que los conquistadores. Las tribus seguirían respondiendo a sus jefes según sus tradiciones, aunque todas deberían obedecer al gobernador general y regirse por las nuevas leyes. El acuerdo fue cumplido de manera parcial.
En los años siguientes al tratado, se produjo una gran cantidad de asentamientos de ingleses, esoceces e irlandeses que crearon provincias tanto en la isla del Sur como en la isla del Norte. 
Una rebelión de grupos maoríes contra las autoridades británicas en 1845 fue rápidamente sofocada por las armas.
En 1852, Nueva Zelanda obtuvo su autonomía administrativa de Australia.
En 1859 la población europea (incluyendo a los descendientes de los colonos) ya era mayoría. Eran los denominados “pakehas”, “extranjeros” según la lengua maorí.
El descubrimiento de yacimientos de oro en 1861, aceleró la llegada de nuevos colonos y el desplazamiento de los pueblos originarios de las regiones donde fuera hallado ese mineral. Los maoríes reaccionaron atacando a los colonos, pero fueron reprimidos con dureza por las tropas británicas.
Durante la década de 1860 tuvieron lugar varios conflictos políticos entre ambas islas. En la isla del Sur estaba el oro, y desde su prosperidad se veía obligada a sostener a la isla del Norte, mucho más poblada y acuciada por guerras. Comenzó una campaña de independencia de la isla del Sur. En 1865 el conflicto llegó al parlamento, que no aprobó la propuesta independentista.
La fiebre del oro duró apenas diez años. Luego la economía del país se concentró en la actividad agrícola-ganadera. Nueva Zelanda se convirtió en el mayor exportador de lana del mundo, y el segundo en materia de carne de oveja. Esta política exportadora se potenció con la aparición de los barcos con sistema de refrigeración: el primer embarque de carne congelada hacia Gran Bretaña fue en 1882.
La prosperidad y el progreso social fueron de la mano: en 1893 Nueva Zelanda se convirtió en el primer país del mundo en aprobar el voto femenino y en 1898 se establecieron las pensiones por jubilación.

LA INDEPENDENCIA Y LAS GUERRAS

Llegado el Siglo XX la situación de ambas islas se había equilibrado, y la población maorí se veía drásticamente disminuida por las guerras entre tribus y por la llegada de enfermedades europeas como la tos ferina, el sarampión, la gripe y la fiebre tifoidea. De 120 mil maoríes que vivían en nueva Zelanda décadas atrás, quedaban poco más de 40 mil,  de los cuales gran parte había perdido sus tierras por confiscaciones o ventas.
El 26 de septiembre de 1907 Nueva Zelandia adquirió el estatus de dominio independiente, separándose de Gran Bretaña económicamente, y formando su propio gobierno, con sus leyes y su bandera propia; pero recién logró la autonomía plena en 1931 por el Estatuto de Westminster.
Mientras tanto, en razón de sus compromisos con la corona británica, aportó sus tropas a numerosos conflictos librados por el Reino Unido. Los más sangrientos fueron la Primera y Segunda Guerra Mundial, durante las cuales los neocelandeses perdieron 16.000 y 19.000 soldados respectivamente.
En 1915, durante la Primera Guerra, tuvo lugar la batalla de Galípoli, en Turquía, en la que Nueva Zelanda sufrió su mayor cantidad de bajas.
Una vez terminada la Segunda Guerra Nueva Zelanda se convirtió en miembro fundador de las Naciones Unidas.

LA ACTUALIDAD

En 1947, Nueva Zelanda completó el proceso independentista, aunque mantuvo su vínculo con Gran Bretaña por medio de su pertenencia al Commonwealth. El Acta de Títulos Reales de Nueva Zelanda firmado en 1953 le da a la Reina de Inglaterra el título de jefa de Estado, aunque la monarca no tiene funciones políticas reales y el gobierno es ejercido por un Primer Ministro electo por los neocelandeses. La única prerrogativa de la corona inglesa es nombrar un gobernador general, que puede remover al Primer Ministro o disolver el parlamento en casos extraordinarios.
En 1985, por petición de los representantes del pueblo maorí, se aceptó la revisión del Tratado de Waitingi y la creación de una sociedad de mayoría indígena para explotar una zona de 176.000 hectáreas de bosques, como compensación por los abusos cometidos en tiempos pasados por la sociedad blanca.
En las últimas décadas Nueva Zelanda ha llevado un proceso de privatización total de los servicios públicos, y una campaña de incentivo a la inmigración de profesionales calficados en todas las áreas, llamada Skill Inmigration.

Nueva Zelanda: de maoríes y británicos”