Nombre oficial
República Federal de Nigeria
Gentilicio
Nigeriano, -a
Capital:
Abuya
Idioma Oficial
Inglés (oficial) Yoruba, Igbo, Hausa, Fula (co-oficiales)
Población
161.644.000 hab. (estimado 2011)
Presidente
Goodluck Jonathan
Prefijo Internacional
+234
Zona horaria
UTC+1
Moneda
Naira
Otros grandes Centros Urbanos
Lagos, Kano, Ibadan, Kaduna
Superficie
923.768 km2
Geografía y clima
El país tiene un gran delta al sur, planicies y mesetas en su zona central y cordones montañosos al oeste en la frontera con Camerún. Su clima es tropical con estación seca entre marzo y octubre y temperaturas estables durante el año que rondan los veintiocho grados centígrados.
Economía
Nigeria tiene una economía de mercado mixta con fuerte presencia estatal en las compañias de transporte, petróleo y minería.
Qué ropa usar
Ropa liviana durante todo el año con protección para la lluvia durante la estación lluviosa entre octubre y marzo. Ropa de abrigo en la zona montañosa y las mesetas más altas.
Tips
Fechas Nacionales: 1° de octubre, Día de la Independencia.
Sitios imprescindibles
Abuya, Benin City, Arochuku, Calabar


 
 
HISTORIA
República Federal de Nigeria:
Nigeria, el origen de la tradición Yoruba
República Federal de Nigeria - HISTORIA

La región del África occidental donde se encuentra hoy Nigeria ha estado poblada desde hace al menos diez mil años como atestiguan restos fósiles de humanos hallados en la región occidental del país. El hallazgo de microlitos, pequeños trozos de sílex resultantes de la fabricación de herramientas, confirman la existencia de primitivos asentamientos en el sur. Debido a la diferencia de vegetación entre el norte, donde abunda la sabana y el sur, de vegetación más densa y selvática, la evolución de los pobladores tuvo distintos tiempos. La región norte permitió un desarrollo más temprano del pastoreo y la agricultura y el dominio de la alfarería y la cerámica, probablemente hacia el cuarto milenio a.C. mientras que más al sur hacia la misma época los habitantes eran cazadores recolectores con pequeñas zonas de agricultura de subsistencia. Hacia el año 400 a. C. la región había abandonado el neolítico y sus habitantes dominaban ya el hierro que fundían en primitivos hornos. La cultura Nok es la primera de importancia en establecerse en la región de la meseta de Jos en el centro del país y permanecer allí durante cerca de mil quinientos años a partir del siglo IX a. C. Los Nok fueron el primer pueblo al sur del Sahara en realizar estatuas de terracota de gran refinamiento de tamaño natural y a partir de los detalles en las vestimentas y los adornos de éstas, los especialistas pudieron deducir que se trataba de una cultura relativamente avanzada con una estructura social compleja. Hacia el siglo V los Nok fueron disminuyendo en número mientras que los Yoruba comenzaron a expandirse en la región. La mitología de los Yoruba, que en la actualidad forman uno de los grupos étnicos más grandes de África subsahariana, sostiene que provienen de la ciudad nigeriana de Ife y existen pruebas de su presencia desde por lo menos el siglo VII, aunque algunos estudiosos sugieren que son pueblos migrantes más antiguos que llegaron de Egipto. A partir del comienzo del segundo milenio varios pueblos ocuparon el territorio nigeriano y la historia de la región se desarrolló también ligada a la de sus países vecinos. La región subsahariana recibió la influencia del Islam y el valle del Níger vio la aparición de distintos reinos. En el siglo X una parte de la etnia Igbo se constituyó en el Reino de Nri, un estado medieval de cuño religioso antes que militar y que a partir de un sistema de creencias basado en la verdad, la armonía y la no-violencia logró una importante influencia en la región sur del país. Gobernados por el eze Nri, un líder ritual, desarrollaron una cultura que se expandió durante más de cinco siglos. La lealtad al líder no era obtenida por medio de la fuerza militar sino aceptando un código religioso y obteniendo beneficios comerciales. El arte Nri da cuenta de una importante relación con la naturaleza. Un gran dominio de la fundición del bronce les permitió realizar esculturas con un importante nivel de detalle que podía llegar hasta el tamaño de pequeños insectos. Los perseguidos y los esclavos encontraban refugio en su territorio y la capacidad política y diplomática de sus líderes hizo que mantuviera su influencia hasta el siglo XVIII para desaparecer completamente en 1911 cuando los ingleses obligaron al último eze Nri a dimitir.

EL IMPERIO DE BENÍN

 

Hacia el final del primer milenio, la etnia Edo se organizó lo suficiente como para comenzar una dinastía de los gobernantes Ogiso y denominaron a su tierra Igodomigodo. Los Ogiso fueron desplazados por un Oba, un título análogo al rey y en el siglo XV el Oba Eware, llamado también El Grande, luego de tomar el poder violentamente de su hermano, reorganizó la administración de la región y se transformó en el primer rey del Imperio de Benín. A finales de ese siglo los primeros portugueses desembarcaron allí, seguidos cincuenta años después por los ingleses. Y durante los siguientes doscientos años Benín comerció con Europa especialmente marfil convirtiéndose en una de las fuerzas políticas más importantes de la región hasta que la relación con Gran Bretaña comenzó a deteriorarse. En 1896 fueron atacados por los británicos y el reino llegó a su fin.

 

EL DOMINIO BRITÁNICO

 

Desde el descubrimiento de África occidental por los portugueses en el siglo XVI, la región tuvo un intenso intercambio comercial con los europeos. Exportaciones de insumos como el aceite de palma  ayudaron a afirmar la presencia de los europeos en la zona. El comercio de esclavos, muchas veces nativos sometidos luego de la conquista de los reinos más pequeños por parte de los poderosos, fue también una fuente de riqueza para los imperios africanos más grandes como los de Benin y Oyo. Cuando a finales del siglo XVIII la esclavitud fue prohibida en la mayoría de las potencias occidentales, los reinos locales perdieron una gran parte de su poder y quedaron debilitados frente a la influencia de las grandes potencias de Europa. En 1884 durante la Conferencia de Berlín, catorce estados europeos convinieron en sentar las reglas de la colonización del continente africano, uno de sus artículos requería la presencia efectiva del país en África para reclamar derechos; esto dio impulso a una gran cantidad de expediciones y para el fin del siglo XIX, casi el noventa por ciento del territorio africano estaba bajo alguna clase de dominio por parte de Europa.

En 1900 Inglaterra dividió su zona de influencia en Nigeria en dos protectorados al norte y al sur del país y en 1906 le anexó al protectorado del sur la colonia de Lagos. En 1914 los problemas económicos del protectorado del norte y su déficit llevaron a los ingleses a unificarlos en 1914 en una sola entidad administrativa llamada Colonia de Nigeria, administrada por un Gobernador General y un consejo de gobierno formado por siete británicos y seis jefes locales. La diversidad étnica y cultural de la colonia, sus más de dos centenares de lenguas, la división religiosa entre los musulmanes del norte, los cultos locales hacia el oeste y la influencia cristiana en el sur, hicieron de Nigeria un territorio complejo de gobernar. En la región de la costa, la occidentalización de una parte de la población que pudo educarse en las universidades europeas llevó al surgimiento de ideas independentistas. En 1934 Nnamdi Asikiwe, un ibo educado en Estados Unidos, formó en Lagos el Movimiento Juvenil Nigeriano que menos de una década más tarde tuvo al yoruba Obafemi Awolowo como líder que organizó al movimiento como una fuerza política a la que llamó Grupo de Acción. 

 

LA REFORMA

El cisma que se produjo en la Iglesia Católica cuando Martín Lutero clavó sus tesis en las puertas de la iglesia de Wittemberg condenando los manejos económicos de la jerarquía eclesiástica entre otras cosas y enfrentando así a la autoridad papal, tuvo amplias consecuencias políticas por toda Europa. En Dinamarca, al morir el rey Federico I, los nobles presionaron para elegir a su hijo Cristián III, quien profesaba el protestantismo, como rey. Esto fue resistido por los obispos católicos y algunos nobles que vieron peligrar sus derechos. Del lado de los católicos, el conde Cristóbal de Oldemburgo, con el apoyo de la Liga Hanseática y la ciudad de Lübeck se enfrentó a Cristián III en una sangrienta guerra civil que duró tres años y fue llamada la Guerra del Conde. El descontento de los pobladores que tenían que pagar un diezmo obligado a la Iglesia y la posibilidad de que gran parte de la riqueza de ésta pasara a manos del rey eventualmente ayudaron a la victoria de los protestantes. En 1536, Cristián III, luego de vencer, estableció mediante un decreto la adhesión de Dinamarca al protestantismo. Las iglesias católicas fueron confiscadas, se cerraron los monasterios y las propiedades del clero pasaron al rey y a la nobleza. Dinamarca se convirtió en uno de los bastiones más importantes del protestantismo en Europa y puso un freno a la expansión del catolicismo hacia el norte. Dinamarca comenzó a ganar prosperidad por su ubicación estratégica como lugar de paso del comercio entre los países del Mar del Norte y el centro de Europa, cobrando una tasa por el paso de mercancías, transformando al Reino Dano-Noruego en una potencia. Este poder, sumado a la ortodoxia protestante la obligaron en 1625 a intervenir en la Guerra de los Treinta Años bajo el mando del rey Cristián IV. La guerra terminó con Dinamarca derrotada al firmarse el Tratado de Lübeck. Bajo el reinado de Cristián IV y luego de su hijo Federico III, Dinamarca se embarcó en dos guerras con Suecia para ganar territorio y dominar la región que terminaron con la pérdida para Dinamarca de parte de su región oriental con la firma del Tratado de Copenhage. El rey Federico III convenció a la nobleza de la necesidad de un poder fuerte y concentró en sí todo el poder a cambio de beneficios impositivos para los nobles. Esto dio comienzo a la monarquía absolutista en el reino hacia 1670.

LA MONARQUÍA ABSOLUTISTA

Luego de la institución de la monarquía absolutista, Dinamarca se encontró nuevamente en guerra con Suecia por los territorios suecos meridionales de Escania. Aunque fue vencedora en el conflicto, no logró recuperarlos y luego de la firma del Tratado de Frederiksbord, el reino comenzó uno de los períodos más largos de su historia sin conflictos armados hasta la guerra con Inglaterra durante las guerras napoleónicas casi un siglo más tarde. Aunque el rey concentró cada vez más el gobierno, unificando las leyes locales en un código central conocido como el Código Danés de 1683, algunos individuos que no provenían de la nobleza comenzaron a ostentar un poder considerable en las administraciones locales. Durante el siglo XVIII, estos señores impusieron el sistema de adscripción, mediante el cual los hombres que trabajaban la tierra debían permanecer hasta los cuarenta años en el lugar de nacimiento y dar una considerable parte de su trabajo a los terratenientes en una esclavitud encubierta. Hacia el final del siglo XVIII, el movimiento de la Ilustración llegó a Dinamarca. La idea de la razón por sobre la fuerza y el poder que se desarrollaba en Europa y que conduciría también a la Revolución Francesa, comenzó a interesar a las clases medias danesas que empezaron a desear una mayor libertad, al mismo tiempo que desarrollaron un sentido de identidad nacional. Aunque esto fue resistido por la nobleza, durante los siguientes cincuenta años, varias reformas sociales tuvieron lugar. Entre ellas la abolición de la esclavitud, la enseñanza universal, el libre comercio y la libertad de prensa y de culto.

 

LA INDEPENDENCIA

Al terminar la Segunda Guerra Mundial los reclamos por la independencia se hicieron más fuertes y en 1946 el gobernador Richards accedió a promulgar una constitución que dividió al país en tres territorios gobernados por asambleas independientes. La reforma de 1950, bajo el auspicio del Gobernador MacPherson llevó a la creación de una Cámara de Representantes compuesta por miembros de las asambleas regionales. Sucesivas reformas durante la década establecieron una estructura federal firme y el 1° de octubre de 1960 Nigeria declaró su independencia como una monarquía parlamentaria, mantuvo a la Reina de Inglaterra como jefe del estado y al poco tiempo nombró a Nnamdi Azikiwe como gobernador y a Tafawa Balewa como primer ministro. Durante los primeros tres años de gobierno, las tensiones entre las tres regiones del país llevaron a cambiar la organización institucional y el 1° de octubre de 1963 fue declarada la república y Azikiwe asumió como primer presidente de la nación, llamando a elecciones para diciembre del año siguiente. Los conflictos por la representatividad de las distintas etnias en el parlamento y las denuncias de fraude llevaron al país a una situación de crisis y en enero de 1966 un grupo de militares mayormente igbos derrocó a la alianza gobernante, matando al primer ministro Tafawa Balewa y a otros miembros del gobierno. El conflicto estalló entonces y fracturó durante un tiempo al país cuando la región sudeste del país intentó independizarse bajo el nombre de República de Biafra en 1967. Luego de cuatro años de conflicto y cerca de tres millones y medio de muertes, el país quedó en manos de un gobierno militar que se comprometió a restaurar la democracia. 

EL CAMINO A LA DEMOCRACIA

 

 

Luego de una asamblea constituyente y de levantar el veto a los partidos políticos, en las elecciones de 1979 fue elegido presidente Shehu Shagari del Partido Nacional Nigeriano dando comienzo al período de la segunda república. Cuatro años después los militares volvieron a tomar el poder bajo el mando de Munammadu Buhari. Los militares reordenaron la vida política del país y establecieron a finales de la década un sistema bipartidista entre la Convención Nacional Republicana y el Partido Demócrata Socialista. Las elecciones de 1993 dieron ganador al PDS pero los militares anularon la elección y el país quedó al borde del caos. A finales de ese año asumió el ministro de defensa Sani Abacha quien gobernó el país como dictador hasta su muerte en 1998. Su sucesor, el general Abubakar convocó a elecciones un año más tarde. Tres partidos políticos: el Partido Democrático Popular (PDP), el Partido de Todos los Nigerianos (ANPP) y la Alianza para la Democracia (AD) se presentaron en las elecciones más limpias de la historia. Olusegun Obasanjo fue elegido y asumió el 29 de mayo de 1999. Su partido, el PDP se mantuvo en el gobierno desde entonces. En 2010, tras la muerte de Umaru YarÁdua, asumió el vice-presidente Goodluck Jonathan, quien fue reelegido en las últimas elecciones llevadas a cabo en 2011.

 

La región del África occidental donde se encuentra hoy Nigeria ha estado poblada desde hace al menos diez mil años”