Nombre oficial
Reino Hachemita de Jordania
Gentilicio
jordanos
Capital:
Amman
Idioma Oficial
Árabe
Población
5.473.000 (est. 2010)
Presidente
Marouf al-Bakhit
Prefijo Internacional
00962
Zona horaria
UTC +2
Moneda
Dinar jordano
Otros grandes Centros Urbanos
Jerash , Madaba, Petra y Aqaba
Superficie
92.300 Km2
Geografía y clima
mayor parte del territorio jordano esta formado por una planicie desriza de clima caluroso y seco
Economía
la economía Jordana depende del aprovechamiento de su cultura comercial y de la asistencia otorgada por países aliados para sostener su sistema social y productivo.
Qué ropa usar
variada
Tips
Fechas nacionales: 1 de mayo, 25 de mayo y 9 de junio.
Sitios imprescindibles
Amman, Jerash, Petra


 
 
HISTORIA
Reino Hachemita de Jordania:
LAS MIL Y UNA GUERRAS

El mítico territorio de Jordania, enclavado en el “centro narrativo” del mundo, fue testigo y actor de numerosos conflictos desde el comienzo mismo de la Historia: desde las sucesivas ocupaciones, de egipcios, israelitas, romanos, musulmanes, cristianos y otomanos, hasta la aparición influyente de las potencias del siglo XX. Tal vez de este doloroso aprendizaje deriva su postura en la actualidad, que hace equilibrio en el complejísimo marco de su región, acosada por furiosos enfrentamientos territoriales, políticos y religiosos.

SIGLOS DE INVASIONES Y OCUPACIONES

La historia de las tierras que actualmente se conocen como Jordania comenzó alrededor del año 2000 a. C., cuando los amoritas semíticos se establecieron alrededor del río Jordán en el área llamada Canaán. Subsecuentes invasores y colonos incluyeron a los hititas, egipcios, israelitas, asirios, babilonios, persas, griegos, nabateos, romanos, árabes musulmanes, cruzados cristianos, mamelucos y a turcos otomanos.
En el 1023 AC, Jordania fue ocupada por los judíos y convertida en reino hebreo. Pero siglos después, en el 63 AC la región cayó en manos del entonces poderoso Imperio Romano. Convertida ya en la provincia romana de Arabia Petra, los jordanos intentaron igualmente expulsar a los invasores en el siglo III, pero la rebelión fue duramente sofocada y no alcanzó ningún logro.
El control de Jordania por los romanos y la cristianización del imperio en el siglo IV llevó el catolicismo a la región, que en el año 638 entró en conflicto con el islamismo cuando Jerusalén cayó en manos de las tropas musulmanas lideradas por el califa Omar. En esos años, Jordania se pobló de castillos construidos por los cruzados católicos y fortalezas árabes levantadas por los guerreros musulmanes. Jordania fue convertida en un feudo de los caballeros francos, que perdieron el control de este dominio en 1189 cuando los ejércitos mamelucos liderados por el general Saladino los desalojaron.
 

DEL LOS OTOMANOS A LA INFLUENCIA BRITÁNICA

Jordania fue gobernada por la dinastía Ayubí hasta el año 1259, cuando fueron desplazados del poder por una rebelión de los mamelucos. En 1291 cayó el último bastión cristiano en Tierra Santa – Jerusalén había sido conquistada por Saladino en 1099 -, dando por terminado el dominio católico de la región. En los siglos siguientes Jordania fue parte del imperio safávida - considerado como el más grande Imperio Iraní desde la conquista musulmana de Persia - con centro en territorio iraní. Pero los otomanos aspiraban controlar ese territorio, objetivo que lograron en 1518 tras invadir Jordania.
Durante los siglos siguientes, Jordania permaneció como una dependencia otomana. Pero al iniciarse el siglo XX, los británicos comenzaron a incentivar el nacionalismo árabe con el fin de alentar una rebelión contra los turcos otomanos. En esos días, oficiales británicos se infiltraron entre las tribus jordanas para negociar una rebelión a cambio de respaldarlos en su pedido de independencia. Entre ellos estaba el mítico Lawrence de Arabia, que aprovechó el resentimiento de los árabes contra los turcos para levantar a las tribus del desierto. Los ataques árabes con armas provistas por los británicos, y en especial el sabotaje a la estratégica vía férrea de Hyyaz, debilitaron la resistencia turca.
 

DE LA OCUPACIÓN BRITÁNICA A LA INDEPENDENCIA

Con la derrota de los otomanos en la Primera Guerra Mundial en 1918, Gran Bretaña dejó de lado sus promesas de independencia y ocupó Jordania, para declararla poco tiempo después colonia de su imperio. Para calmar las tensiones generadas con las tribus locales, los británicos apoyaron la creación de un emirato con soberanía sobre las tierras orientales del Jordán y entregaron la corona a la dinastía Hachemita. Se trataba de un gobierno de carácter limitado, ya que con apoyo de las tropas estacionadas en la región los británicos se aseguraron el control político y económico de Jordania.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña otorgó la independencia a Jordania el 22 de mayo de 1948. En esos días, también se le otorgó la independencia a Israel. Tropas jordanas participaron del intento por sofocar el nacimiento del estado judío en Palestina. Aunque eran menores numérica y tecnológicamente, las tropas hebreas lograron derrotar a la coalición formada por Jordania, Siria, Egipto, Líbano, Irak, Egipto, Arabia Saudita, Yemen y el Ejército Árabe de Liberación, un cuerpo de voluntarios reclutados en diversos países árabes. Esta alianza contó además con el apoyo de un contingente de 12.000 combatientes palestinos. El 3 de abril de 1949 se firmó un armisticio que dio por terminada la guerra.

LOS CONFLICTOS CON ISRAEL Y PALESTINA

En 1953, con sólo 17 años de edad y luego de presenciar el asesinato de su abuelo-rey de Jordania-, el rey Hussein accedió a la corona jordana e impuso una serie de reformas que resultaron positivas para la economía local. En 1957, Jordania dio por terminado el tratado de defensa que lo unía a Gran Bretaña y el 14 de febrero de 1958 el reino Hachemita intentó unirse con Irak en una Federación. Pero el 2 de agosto de 1958 el rey iraqui Faisal fue derrocado por un golpe de estado y la Federación fue disuelta.
El 5 de junio de 1967 Jordania atacó a Israel en coordinación con las fuerzas egipcias y sirias durante la denominada Guerra de los Seis Días. La guerra fue un completo desastre para Jordania, que perdió la región de Cisjordania y el control sobre Jerusalén. Despojada de los ricos territorios fértiles de la ribera occidental del Jordán, la nación Hachemita vio agravarse la situación por la presencia de un millón de refugiados palestinos que huían de las represalias judías. Los recién llegados se amontonaron en campos de refugiados en donde las míseras condiciones de vida favorecieron el fundamentalismo político.
En 1968, Israel invadió momentáneamente Jordania para atacar a los grupos palestinos de al Fatah que atacaban objetivos militares y civiles judíos desde sus bases en la ciudad jordana de Karamé. Jordania reaccionó enviando una columna de tanques que derrotó a los hebreos y los obligó a retroceder a Cisjordania.
En junio de 1970, un grupo de milicianos palestinos residentes en Jordania intentó rebelarse contra la corona Hachemita y asesinar al rey Hussein. Pero además, Jordania deseaba restablecer su dominio sobre las regiones controladas por las milicias palestinas de la OLP y al Fatah, a las que se responsabilizaba de numerosos pillajes y asesinatos contra ciudadanos jordanos. Más irritante les resultaba el cobro de impuestos que habían implementado las organizaciones palestinas a ciudadanos y empresas jordanas y su rechazo a reconocer las órdenes de las autoridades locales.
Ante el avance de los soldados jordanos sobre los bastiones palestinos, Siria movilizó sus tropas a la frontera común. El ejército jordano, apoyado por movimientos estratégicos de la armada norteamericana en el mediterráneo, obligó a los sirios a retirarse y luego procedió a atacar los núcleos armados palestinos. La batalla entre jordanos y palestinos cobró numerosas vidas de ambos bandos. Pasó a ser conocida como el “Septiembre Negro” y terminó con el poder armado palestino en Jordania. Obligados a huir a El Líbano, los grupos radicalizados palestinos dejaron de ser un problema para Jordania. En los años siguientes se aplicó un proceso de “jordanización” de los palestinos residentes en el país para asimilarlos a la sociedad local.

LA ACTUALIDAD

Luego de esos años, Jordania se mantuvo alejada de la confrontación entre Israel y el mundo árabe. En 1988, el rey Hussein anunció que renunciaba parcialmente a los territorios de Cisjordania que de hecho ya habían sido anexados por Israel en 1967. Un acuerdo con los EEUU permitió a Jordania atar el destino final de Cisjordania a una solución al dilema planteado por el reclamo de los palestinos por una tierra propia.
El reino Hachemita ha mostrado una creciente independencia en su política exterior, postura que se verificó en 1991 cuando se negó a apoyar a la alianza encabezada por los EEUU que atacó a Irak y liberó a Kuwait. El 26 de octubre de 1994, firmó un acuerdo de paz con Israel que formalizó una serie de acercamientos realizados entre ambos países durante los años precedentes, como el que en 1988 permitió el control conjunto de los sitios sagrados de Jerusalén.
En febrero de 1999 murió en rey Hussein y fue reemplazado por su hijo, Abdullah. El nuevo monarca siguió adelante con el plan de su padre para modernizar la estructura política de su país y darles más espacio a los partidos políticos nacionales. Los principales desafíos del gobierno jordano parecieran ser la contención de los grupos islámicos más violentos que operan en su territorio, el sostener una política exterior equilibrada en un entorno dramáticamente complejo y lograr que la modernización cultural no traiga tensiones entre conservadores y progresistas.
 

Jordania: las mil y una guerras”