Nombre oficial
Nippon Koku (Estado de Japón)
Gentilicio
Japoneses
Capital:
Tokio
Idioma Oficial
Japonés; en Okinawa se hablan dialectos locales
Población
127.000.000 (est. 2010)
Presidente
Yoshihiko Noda
Prefijo Internacional
0081
Zona horaria
UTC + 9
Moneda
Yen
Otros grandes Centros Urbanos
Osaka, Nagoya, Sapporo, Yokohama, Nagasaki, Hiroshima, Kobe y Fukuoka
Superficie
377.835 Km2
Geografía y clima
Japón es un archipiélago montañoso cuya gran extensión permite la existencia de climas variados
Economía
La economía de Japón es la más poderosa del planeta luego de la norteamericana y la china.
Qué ropa usar
abrigo en período invernal
Tips
Fechas nacionales: 1 al 3 de enero, 11 de febrero, 21 de marzo, 29 de abril, 20 de julio, 23 de septiembre y 23 de diciembre.
Sitios imprescindibles
Tokio, Castillo Iga Ueno, Nagasaki, Okinawa, Kyoto, Nara


 
 
HISTORIA
Nippon Koku (Estado de Japón):
JAPÓN: CULTURA ANCESTRAL Y PODERÍO ECONÓMICO
Nippon Koku (Estado de Japón) - HISTORIA

Influenciado en sus inicios por la cultura China, Japón logró desarrollar una identidad propia y muy característica. Una sociedad austera y extremadamente leal a sus principios y creencias, Japón fue devastada por el poder destructivo del armamento nuclear de la segunda Guerra Mundial. Pero logró reponerse y hoy se ubica en el privilegiado lugar de potencia mundial.

LA INFLUENCIA CHINA

Los datos más antiguos que se tienen sobre la existencia de población en el archipiélago japonés data desde hace más de 100.000 años, cuando todavía formaba parte de la masa continental asiática. Los hombres primitivos que habitaban el archipiélago durante el Paleolítico (Alta Edad de Piedra) vivían principalmente de la caza y de la recolección de frutos. Ya en el Período Neolítico (Baja Edad de Piedra), hace unos 10.000 años, se encontraron testimonios que permiten ver la manufactura de útiles de piedra pulimentada, el desarrollo de técnicas de caza evolucionadas, el uso de arcos y flechas, y la fabricación de vasijas de barro para cocinar y almacenar comida.
Japón no estaba aislado en la región. China ejerció una fuerte influencia sobre las antiguas sociedades japonesas a través del comercio y las frecuentes incursiones comerciales y militares en la isla. Se sabe que algunos reinos semibárbaros japoneses eran tributarios del Imperio Han, en China.
Pero luego de la caída del Imperio Han, Japón emprendió un camino propio, aunque bajo la influencia de los monjes budistas provenientes de China. En el siglo VI de la era cristiana, comenzó la institución del Mikado, el largo linaje de emperadores japoneses que han gobernado por lo menos unos quince siglos, y es la dinastía más antigua del planeta actualmente en el trono.
Entre los siglos IV al VI se introdujo la cultura china a través de Corea, como así también artesanías industriales como las textiles, metalurgia, curtidos y construcción de barcos, que habían alcanzado un alto desarrollo en China. También se adoptó la escritura china -característica por la utilización de ideogramas-, herramienta que permitió a los japoneses aprender los rudimentos de la medicina, los secretos del calendario y de la astronomía, así como la filosofía del confucianismo. El budismo, procedente de la India, siguió la ruta de China y Corea y se introdujo en Japón en el año 538. Además, los japoneses formaron su sistema de gobierno basados también en las estructuras políticas chinas.

En el año 710, el Mikado abandonó su cultura seminómada a lo largo de todo el sur del Japón para instalarse como gobierno sedentario en Nara, que un siglo después sería trasladada a Kioto. El traslado de la capital a Kioto dio inicio al período Heian, uno de los más importantes períodos desde el punto de vista del desarrollo artístico. Los contactos con China se interrumpieron hacia finales del siglo IX y desde entonces, la civilización japonesa empezó a consolidar sus propias características y formas. El ejemplo más típico de este proceso fue el desarrollo de una escritura original japonesa que abrió el camino para la aparición de una literatura puramente nipona.

EL CIERRE DE FRONTERAS

Los europeos llegaron por primera vez a Japón hacia el siglo XVI, con el objetivo de introducir el cristianismo, y fundar factorías comerciales. Comerciantes portugueses habían desembarcado en una pequeña isla del sudoeste de Japón en 1543, e introdujeron armas de fuego en el país. Por otra parte, durante los años siguientes, fueron llegando misioneros jesuitas encabezados por grupos de españoles, además de algunos comerciantes holandeses e ingleses que se establecieron en el suelo japonés.

 

La presencia de los europeos ejerció una profunda influencia en Japón: los misioneros convirtieron a gran cantidad de personas particularmente en el sur del país. Inmediatamente, el shogunato se dio cuenta de que el cristianismo atentaba contra el poder político local y se decidió impedir la entrada a todos los extranjeros, excepto a un puñado de holandeses y chinos dedicados al comercio. Durante dos siglos y medio, esta diminuta colonia fue el único punto de contacto entre Japón y el mundo exterior. Fue a través de esta pequeña puerta cómo los estudiosos japoneses adquirieron conocimientos básicos de la medicina occidental y de otras ciencias, durante el largo período de aislamiento del país. Japón fue una sociedad cerrada a las influencias extranjeras durante 230 años, desde el decreto de reclusión de 1638 hasta la restauración del poder imperial y la Revolución Meiji que comenzará en 1868.

LA REVOLUCIÓN MEIJI: LA MODERNIZACIÓN DE JAPÓN

Se conoce a la restauración Meiji Bakumatsu no Dōran como a la caída del régimen despótico en el Japón, con características muy parecidas a las del feudalismo europeo. En el caso japonés,  el emperador no tenía el poder real sino que dependía del daimyō, el señor feudal o de las familias importantes. Japón había permanecido aislado del resto del mundo económica y políticamente hasta 1853. Pero en 1854 los sectores que deseaban una apertura cultural y comercial con el exterior se apoyaron en la presencia de la armada norteamericana para lograr la firma del Tratado de Kanagawa, que permitía la existencia de un consulado estadounidense en Japón. De este modo, tras 251 años de aislamiento, Japón comenzó un proceso de acelerada modernización al asimilar las técnicas industriales y comerciales occidentales provenientes de EEUU y otras potencias que a partir de ese momento establecieron relaciones con el gobierno japonés.

El crecimiento económico e industrial que el país experimentó a partir de la Revolución Meiji, llevó a una confrontación con China entre 1894 y 1895 de la cual resultó ganador. Como consecuencia de la guerra, China debió ceder al vencedor las islas de Taiwán, de los Pescadores y Liadong, además de permitir la presencia japonesa en la península coreana. En 1904 Japón entró en guerra con Rusia, a la que derrotó luego de una larga campaña terrestre y naval que tuvo su desenlace en el combate de Tsushima, batalla naval en la que la flota japonesa destrozó por completo a una escuadra rusa. Tras la contienda, Japón logró expandir su influencia en China y erigirse como potencia militar de primer orden.

JAPÓN EN GUERRA

El crecimiento de los grupos militaristas y la necesidad de asegurar la provisión de materias primas para su siempre creciente sistema industrial condujo a la guerra con las potencias coloniales con intereses en Asia y Oceanía. En 1931, tropas japonesas invadieron Manchuria y algunas ciudades estados de la costa china. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Japón se apresuró a firmar una alianza con Alemania y Japón (conocido como El Eje). En respuesta a esa ofensiva, el gobierno de Washington decretó el embargo de materias primas estratégicas contra Japón. El 7 de diciembre de 1941 aviones japoneses atacaron la base norteamericana de Pearl Harbour, forzando el ingreso de EEUU a la guerra. Si bien en los primeros años de combates Japón logró importantes avances al tomar Filipinas, Borneo y otros territorios enemigos, pronto quedó claro que su capacidad militar era insuficiente para derrotar a la coalición adversaria. El 15 de agosto de 1945 el emperador Hirohito firmó la rendición de Japón, poco después de sufrir la devastación provocada por dos bombas atómicas arrojadas por aviones norteamericanos contra las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, ataques que costaron la vida a por los menos 220.000 personas. Japón debió permitir la presencia de tropas extranjeras en su territorio y la prohibición de montar un sistema militar que excediera las necesidades estrictamente defensivas.
 

DE LA DESTRUCCIÓN A SER POTENCIA

Los años de posguerra marcaron la transformación de Japón en una potencia del mundo capitalista. Con el apoyo de los Estados Unidos y de otras naciones, Japón fue admitido en varias organizaciones internacionales que le permitieron participar en el comercio internacional, libre y multilateral. Ya hacia mediados de los años sesenta, Japón se había hecho lo bastante poderoso económicamente como para competir con éxito en los mercados libres mundiales.

Pero la recuperación no fue únicamente económica. Japón realizó esfuerzos diplomáticos para restituir su posición internacional. Desde el momento de su admisión en las Naciones Unidas en 1956, Japón se convirtió en un participante cada vez más activo en los foros políticos, económicos y sociales internacionales.
La inserción en el mundo occidental moderno ya era un hecho. Y Los Juegos Olímpicos celebrados en Tokio en 1964 simbolizaron la nueva confianza del pueblo japonés y la creciente importancia del país en la comunidad internacional.

El sostenido crecimiento económico generó importantes cambios al interior de la sociedad japonesa. Luego de la recuperación de posguerra y de lograr tener las necesidades básicas satisfechas, el ciudadano japonés buscó mejorar aún más su calidad de vida. Los valores se diversificaron más y mucha gente empezó a conceder más importancia a la autorrealización y a la consecución de objetivos más personalizados.

El 11 de marzo de 2011, Japón sufrió uno de los terremotos más devastadores de su historia. Luego de eso, un tsunami de magnitudes inesperadas arrasó, entre otras, la ciudad de Sendai, en la provincia de Miyagi. Los daños se contaron en miles de muertos, otro millar de desaparecidos y varios miles de millones de dólares en daños materiales. Los efectos del terremoto y tsunami sobre la central de Fukushima ha sido una catástrofe nuclear de envergadura histórica.

Japón: Cultura ancestral y poderío económico”