Nombre oficial
Republica Italiana
Gentilicio
italianos
Capital:
Roma
Idioma Oficial
italiano. Se hablan varios dialectos regionales. Existen grupos de habla alemana, francesa y eslovena en algunas regiones.
Población
60.340.328 (est. 2010)
Presidente
Giorgio Napolitano
Prefijo Internacional
0039
Zona horaria
UTC + 1
Moneda
Euro
Otros grandes Centros Urbanos
Milán, Nápoles, Venecia, Genova, Verona, Bari, Tarento, trín, Floerncia, Pisa, Siena, Catania y Bari
Superficie
301.338 Km2
Geografía y clima
las montañas de los Apeninos que constituyen la columna del territorio
Economía
una de las economías capitalistas más grandes del mundo
Qué ropa usar
abrigo en período invernal
Tips
Fechas nacionales: 25 de abril, 1 de mayo y 2 de junio.
Sitios imprescindibles
Roma - Florencia - Milán - Venecia - Pompeya


 
 
HISTORIA
Republica Italiana :
ITALIA: LA COCINA DE LA HISTORIA
Republica Italiana  - HISTORIA

La historia de Italia es, sin duda, una de las más importantes y ricas del mundo. Los acontecimientos políticos y sociales que se vivieron en su tierra fueron trascendentales para el desarrollo de la cultura occidental moderna. Sede del cristianismo, la cuna del occidente ofrece atractivas opciones para tocar y sentir la historia en la actualidad.

LA PREHISTORIA

Las primeras culturas desarrolladas que habitaron la península italiana fueron los ligures y etruscos. De los primeros, aunque se conoce particularmente poco, se sabe que habitaban el norte de Italia, Suiza y el sur de Francia. Se les atribuye la creación de las primeras sociedades en Italia, con conocimientos de agricultura y navegación. Los etruscos, en cambio, fueron un enigmático pueblo cuyo núcleo histórico fue la Toscana. Tampoco se conoce mucho acerca de su origen, pero los pocos registros que quedan sobre ellos parecen indicar que vinieron de Oriente, posiblemente de Asia Menor. Estas civilizaciones fueron desapareciendo a medida que fueron avanzando las migraciones de los pueblos indoeuropeos, por la irrupción de los griegos y cartagineses en la costa y la presión de los celtas por el norte y oeste.

ROMA, DE LA MONARQUÍA AL IMPERIO

En el 753 a. C. se fundó a orillas del Río Tíber una ciudad clave para la historia: Roma. Su origen es incierto: la mitología romana vincula el origen de Roma y de la institución monárquica al héroe troyano Eneas, quien, huyendo de la destrucción de su ciudad, Troya, navegó hacia el Mediterráneo occidental hasta llegar a Italia tras un largo periplo. Allí, tras casarse con la hija del rey de los latinos, pueblo del centro de Italia, fundó la ciudad de Lavinium. Posteriormente su hijo Iulo fundaría Alba Longa, de cuya familia real descenderían los gemelos Rómulo y Remo.
Los hermanos, que fueron abandonados al nacer a orillas del rio Tiber, fueron rescatados y amamantados por una Loba, hasta que los adoptó un campesino que habitaba tierras cercanas. Pero cuando fueron adultos, los hermanos conocieron su tortuosa historia familiar y se decidieron a fundar la nueva ciudad. Uno de ello sería el rey, y el otro lo ayudaría. Para tal fin, se entregaron a la respuesta de los dioses. Pero durante la consulta, Remo violó ciertos ritos y Rómulo decidió matarlo. Fue así que se considera a Rómulo como el primer rey de Roma.
En el siglo V AC los pueblos romanos conquistaron Etruria y otros pueblos periféricos. Fue así que comenzó a surgir la Republica de Roma como potencia regional, posición que confirmó luego de derrotar a los griegos, cartagineses y egipcios. A partir del año 27 AC, Roma se proclamó Imperio y reclamó el dominio de una amplia zona que iba desde Gran Bretaña al norte de África y desde el Estrecho de Gibraltar a las llanuras de Irak. Durante 200 años, Roma y su zona de influencia florecieron económicamente y culturalmente. El desarrollo de las artes y ciencias tuvo también en esta era su momento de esplendor, a tal punto que dejaron imborrables marcas en los territorios que pertenecieron al Imperio.
En el Siglo III comenzaron a notarse los primeros signos de crisis. Las campañas militares contra los bárbaros en el norte y contra los rebeldes de diferentes puntos del Imperio hicieron crecer el gasto público y resintieron los beneficios del comercio. El descontento popular desató una puja dentro de la clase dirigente, que rápidamente condujo a una violenta disputa por el poder. Roma abandonó el sistema gobierno consensuado entre los grupos plutocráticos y se entregó a una sucesión de dictadores y guerras civiles que debilitaron al Imperio. En el año 324, el emperador Constantino mudó la capital a Bizancio, luego conocida como Constantinopla, legalizó el cristianismo en 313 y se convirtió a esa religión a poco de morir. La nueva capital dividió al imperio entre la región occidental regida desde Roma y el Oriente, que desde Constantinopla administraba los todavía vastos territorios de Medio Oriente y el norte de África.
El golpe de muerte al Imperio fue su división, ordenada por Teodosio I para que cada uno de sus dos hijos heredara una parte del territorio. En 410, Roma fue saqueada por un ejército ostrogodo y Roma fue alcanzada por las tropas de Atila el huno. El imperio romano de Occidente cayó ante los bárbaros en el año 476, mientras que Constantinopla logró sobrevivir hasta el año 1453, cuando fue tomada por los turcos.
La invasión de los bárbaros fue seguida de la instalación de los ostrogodos en Italia. En los años siguientes, el territorio de la antigua Roma se vio envuelto en constante disputas por el poder y luchas civiles. Las tribus germanas ahora asentadas en Italia se disputaron con los antiguos habitantes el control de la península en un vano intento por reconstruir el Imperio. Desde Bizancio, Justiniano I intentó reunificar el poder pero la resistencia de los lombardos y ostrogodos el impidieron lograr su objetivo.
Al llegar el siglo X, las ciudades marítimas de Venecia, Génova, Pisa y Amalfi habían consolidado su poder gracias al comercio y conformaron una suerte de mosaico de pequeños estados unidos por una compleja serie de coaliciones y ambiciones enfrentadas. Florencia, Milán y otras entidades completaban el cuadro político de la Italia fragmentada entre los seguidores del Papa y las ciudades aliadas a naciones extranjeras.

 

EL RENACIMIENTO Y LA REUNIFICACIÓN DE ITALIA

La desunión política no fue un obstáculo para el desarrollo económico y cultural. A partir del año 1600, Italia experimenta el Renacimiento, un súbito y poderoso movimiento de renovación artística y científica que devolvió a los italianos la posición de vanguardia cultural de Europa. Durante el siglo XVII, los reinos italianos se vieron involucrados en los conflictos dinásticos que recorrían Europa y tenían por objetivo consolidar el poder territorial y económico de las diferentes casas reales. Los largos siglos de disputas hicieron que comenzara a surgir una nueva corriente política que apuntaba a la unificación de Italia.
La Reunificación Italiana se inició en 1830, pero fue rápidamente sofocada por el gobierno austriaco con intereses territoriales en el norte de la península. En 1948 volvió a surgir con mayor fuerza y, con la habilidad del Conde de Cavour de Piamonte, se logra que el emperador francés Napoleón III respalde la reunificación y apoye la expulsión de los austriacos del norte italiano. Desde el sur, Giuseppe Garibaldi avanzó con sus tropas y logró consolidar su poder al tiempo que rechazó los acuerdos de Cavour con Francia. El inminente choque entre los piamonteses apoyados por Francia y las tropas de Garibaldi se saldó con la entrega del poder al rey Víctor Manuel II de la Casa Saboya, que en 1861 asumió como monarca de Italia. El 20 de septiembre de 1870 las tropas de Garibaldi ocuparon Roma y terminaron con el último bastión opuesto a la independencia. El 9 de octubre siguiente el gobierno italiano fijó su capital en Roma consolidando de este modo el proceso de unificación.
En los años siguientes Italia se dedicó a reorganizar sus instituciones políticas y económicas. Un breve periodo de esplendor fue interrumpido por la Primera Guerra Mundial, en la que Italia tomó partido y combatió a favor de los aliados. Al finalizar la guerra logró recuperar las ciudades de Trieste y la región de Istria. Al miso tiempo inició una tardía expansión colonial y ocupó Eritrea, aunque fracasó en su intento de controlar Etiopía por la resistencia de las fuerzas locales.

 

ITALIA EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Desde 1919 surgió con fuerza el movimiento fascista liderado por el publicista Benito Mussolini. Aunque en un principio el rey Víctor Manuel III no tomó en serio a aquel agitador de posiciones políticas cambiantes, la aparición de grupos violentos asociados a su partido, la férrea posición que adoptó Mussolini frente a los comunistas italianos antimonárquicos y el creciente apoyo que recibió de las masas, lo obligaron a considerarlo como un actor político de peso. El 28 de octubre de 1922 Mussolini y sus seguidores protagonizaron la Marcha sobre Roma y forzaron al monarca a entregarle el gobierno.
El 16 de noviembre del mismo año, Mussolini fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros. Fue le primer paso para que el “Duce” reuniera la suma del poder y comenzara a implementar un política de profundas reformas políticas y económicas tendientes a devolverle a Italia el rol de potencia global. Para ello entró en guerra con Grecia y ocupó Albania y Etiopía. Aliado con el régimen nazi, repitió los mismos defectos de adoración a su figura y la ilegalización de otros partidos políticos. Bajo el régimen de Mussolini, miles de opositores comunistas, socialistas y liberales fueron encarcelados y asesinados.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial Italia pasó a integrar el Eje, alianza que la unía a Alemania y Japón en contra de las potencias aliadas. Tropas italianas combatieron en Francia, Grecia, Yugoslavia y Rusia. Pero en julio de 1943 una flota anfibia aliada invadió Sicilia, que cayó fácilmente ante las tropas italianas que muchas veces se negaban a combatir con el fanatismo que reclamaban los generales fascistas. Incluso se registraron muestras de alegría ante la llegada de los aliados y la colaboración de las unidades partisanas. La ocasión fue aprovechada por el rey para arrestar a Mussolini y enviar negociadores para lograr la paz, y el 8 de septiembre de 1943 Italia firmó un armisticio con los aliados.
Frente a ello, Alemania respondió invadiendo Italia y fortificando posiciones en el centro de la península. Un comando alemán liberó a Mussolini, que luego estableció la República Social Italiana en el norte. Todos los intentos de los nazis por frenar a los aliados fallaron y Roma fue liberada en junio de 1944. El 28 de abril de 1945, un grupo de partisanos capturó y ejecutó al Duce y a su amante, Clara Petacci. Para ese momento, Italia había sido liberada completamente de la ocupación alemana.

 

DE LA POSGUERRA A LA ACTUALIDAD

En la posguerra Italia debió enfrentar la devastación de su infraestructura y la perdida de una parte importante de su población muerta en la guerra o forzada al exilio a causa de ella. La crisis de posguerra llevó a cuestionar el papel del rey en los sucesos que condujeron a la derrota. En un referéndum llevado a cabo el 2 de junio de 1946, la población italiana apoyó el fin del sistema monárquico.
Durante la Guerra Fría, Italia se integró a las estructuras de la OTAN y fue un miembro activo de la alianza contra los soviéticos. En ese periodo debió hacer frente a la actividad del grupo terrorista Brigadas Rojas y a la presión del Partido Comunista Italiano apoyado por la URSS, que contaba además con fuerte apoyo en la población.
La década de 1970 marcó un nuevo periodo de crisis, durante el cual las disputas internas hacían que los gobiernos fueran efímeros y la corrupción alcanzase límites insoportables. Mientras tanto, Italia se integraba a la comunidad Europea al tiempo que su economía comenzaba a mostrar mejores desempeños.
En 1992 el Tribunal de Milán inició la operación “mani pulite” para atacar los núcleos de corrupción en el Estado. En paralelo, las instituciones políticas y gubernamentales iniciaron una enérgica campaña contra los grupos mafiosos que llevó a muchos de sus líderes y soldados a la cárcel.
En 2008, el magnate empresario Silvio Berlusconi logró alcanzar nuevamente la posición de Primer Ministro italiano. Luego de un período anterior de gobierno, el dueño de importantes medios de comunicación que logró ser electo nuevamente como la mayor autoridad política de la península, enfrenta hoy una importante cantidad de acusaciones que lo vinculan con actos de corrupción y oscuras relaciones sexuales con jóvenes prostitutas durante su actual gobierno.

 

La cocina de la Historia”