Nombre oficial
Reino de los Países Bajos
Gentilicio
holandeses
Capital:
Amsterdam
Idioma Oficial
Nerlandés (llamado erróneamente holandés o flamenco, que en realidad denomina a al dialecto de holanda septentrional y meridional o al habla de Flandes, respectivamente)
Población
16.785.088 (est. 2010)
Presidente
Mark Rutte
Prefijo Internacional
0031
Zona horaria
UTC + 1
Moneda
Euro
Otros grandes Centros Urbanos
Rotterdam, La Haya, Utrecht, Eindhoven, Groningen, Tilburg, Apeldoorn, Breda, Haarlem y Nimega.
Superficie
41.526 Km2
Geografía y clima
La mayor parte forma parte del delta en el que confluyen los ríos Rina, Mosa y Escalda
Economía
de tipo capitalista industrializada con una fuerte orientación hacia los mercados externos.
Qué ropa usar
fresca y liviana
Tips
Fechas nacionales: 30 de abril y 4 y 5 de mayo,
Sitios imprescindibles
Ámsterdam - La Haya - Maastricht - Utrecht


 
 
HISTORIA
Reino de los Países Bajos:
HOLANDA: CLÁSICA Y MODERNA
Reino de los Países Bajos - HISTORIA

Holanda es hoy uno de los países europeos más modernos y desarrollados en su costado social. Pero su historia no escapa de las características propias de la Europa de inicios de la era cristiana. La influencia del Imperio Romano y las luchas entre otras coronas europeas hicieron de Holanda un botín de guerra preciado por sus vecinos europeos.

LOS ROMANOS

Cuando los romanos llegaron al sur del actual territorio de los Países Bajos en el año 57 AC, hallaron antiguas comunidades germánicas y celtas dedicadas a la caza y la pesca. Hacia el norte de Valkenburg, Utrecht y Nimegia, las tribus de los Frisios y Sajones vivieron por muchos años sin someterse a los romanos, aunque recibieron una fuerte influencia cultural de éstos en sus modos de organización económica y social. En el año 406, la invasión de los francos terminó con la dominación romana sobre los territorios que ocupaban en los Países Bajos. Sin embargo, unos años después y movidos por la necesidad de defenderse de un enemigo externo, romanos y francos se unieron en 451 para enfrentar a las huestes del Rey de los Hunos, Atila, y fueron la base para crear la dinastía de los merovingios que incluiría en sus dominios a los Países Bajos.

EL REPARTO DE TIERRAS REALES

A comienzos del siglo V, el moribundo rey merovingio Clodoveo repartió su reino entre sus hijos y le dio a Clotario I los territorios belgas y una parte de la región de los Países Bajos. Durante su reinado, Clodoveo I se había convertido al cristianismo, iniciando la difusión del catolicismo en sus dominios que incluían los pueblos francos de los Países Bajos. En el año 751, Pipino III se coronó rey de los francos tras derrocar al monarca merovingio Childerico III e inició la dinastía Carolingia. El hijo de Pipino III, Carlomagno, derrotó en 785 a los sajones neerlandeses liderados por Widukind y logró la incorporación de los Países Bajos al Sacro Imperio Romano.

Durante el Siglo VIII recrudecieron los ataques vikingos normandos sobre la costa holandesa. Los ataques continuaron por 200 años sin que las tropas del imperio carolingias pudieran detenerlas. En el año 925 el rey germano Enrique I se apoderó de la región neerlandesa y la incorporó a sus posesiones. El nuevo monarca emprendió una dura campaña contra los normandos vikingos y logró detener las incursiones.

El ingresar en la Edad Media, los Países Bajos habían prosperado gracias al comercio y la producción de materias primas. Pero además comenzaban a surgir liderazgos locales que cuestionaban la autoridad de los príncipes alemanes que regían sobre la región. Algunos reinos independientes como Frisia y Groniga, comenzaron a luchar por extender su control sobre territorios vecinos. Durante dos siglos, surgieron nuevas regiones autónomas, mientras el imperio alemán se iba debilitando.

PRIMEROS INTENTOS DE INDEPENDENCIA

En 1466, los representantes de las regiones autónomas de los Países Bajos se reunieron en la ciudad de Brujas para formar lo que luego sería conocido como “Estados Generales”, órgano de autogobierno semiparlamentario que fortaleció la independencia política de la región. La zona permaneció bajo la jurisdicción de Felipe II de Borgoña, que alentó la reorganización de las ciudades neerlandesas. Para ese momento, el puerto de Ámsterdam se había convertido en el más grande de Europa y los comerciantes y financistas holandeses comenzaban a influir sobre las regiones adyacentes. En 1477, tras le muerte del rey Carlos El Temerario, los Países Bajos pasaron a ser un dominio de Francia y luego de Austria a causa de casamientos y herencias entre las coronas del momento. Esa situación llevó a que los tironeos entre los distintos reinos por la posesión de las 17 provincias holandesas y la desarticulación de sus organismos de gobierno local elevaron en descontento entre los holandeses.

En 1517, el moje alemán Martín Lutero dio inicio al movimiento protestante que provocó un cisma en la comunidad católica y encontró en los Países Bajos una importante cantidad de seguidores. Para ese momento, el rey español Felipe II era la autoridad sobre los países bajos, tras heredar los territorios en uno de los frecuentes movimientos político familiares entre las coronas. Guillermo de Orange y otros nobles holandeses reclamaron la salida de las tropas holandesas de su territorio, objetivo que lograron ante el desinterés del rey español por ejercer su dominio en los Países Bajos. Sin embargo, la corona española mandó poco después un poderoso ejército al mando del duque de Alba a las provincias neerlandesas. Los españoles iniciaron una sangrienta persecución contra los calvinistas que llevó el descontento local hasta un punto extremo.

En 1568 se inició una revuelta independentista en los Países Bajos. La rebelión se hizo especialmente fuerte en un grupo de siete provincias (Frisia, Groninga, Güeldres, Overijssel, Utrecht y Zelanda) con una fuerte comunidad protestante calvinista. Otras provincias de mayoría católica que luego formarían Bélgica se mantuvieron fieles al rey español. Las aspiraciones de independencia política y religiosa le dieron impulso al alzamiento, que tuvo en Guillermo de Orange a uno de sus líderes más fervorosos. La guerra de independencia de los Países Bajos duró ochenta años. Guillermo de Orange gastó su enorme fortuna en la contratación de un ejército de mercenarios que luchó exitosamente contra las tropas españolas y en otros gastos que provocaba la guerra contra España. Los buques holandeses lograron importantes victorias contra la armada adversaria.

Guillermo de Orange fue asesinado en 1584 y su lugar fue ocupado por su hijo, Mauricio, que condujo a los ejércitos independentistas a sucesivas victorias. La presencia del político holandés Johan Von Oldenbarnevelt al lado de Mauricio de Orange garantizó que las tropas rebeldes contaran con los recursos económicos y militares para continuar adelante una vez que el reino de Inglaterra dejara de apoyarlos en su lucha contra España. En 1588, se proclamó la República y en 1596 Francia e Inglaterra reconocieron a la republica neerlandesa. La Tregua de los Doce Años o de Amberes firmada en 1609 con España suspendió los ataques.

Pero una vez terminada la tregua, se inició una nueva fase de la guerra con España. Ante la muerte de Mauricio en 1625, el liderazgo fue tomado por su hermano, Federico Enrique, quien logró desalojar a los españoles de los bastiones que conservaba en los Países Bajos. Pero finalmente, en 1648 se firmó la Paz de Westfalia, en la cual España y Alemania reconocieron la independencia de la Republica holandesa.

Mientras luchaban por su independencia, los holandeses se lanzaron a explorar nuevas destinos a lo largo del planeta con el fin de incrementar sus rutas comerciales. Por iniciativa de Johan van Oldenbarnevelt, se había creado en 1602 la Compañía de las Indias Orientales. En su momento de mayor esplendor, contaban con enclaves en Japón, Persia, China, India y Java. Y en 1621 se fundó la Compañía de las Indias Occidentales que estableció colonias en el sur de África, en Norteamérica y el Caribe, además de desarrollar una exitosa campaña de corsarios contra las flotas y posesiones españolas en América.

HOLANDA MODERNA Y PUJANTE

La enorme prosperidad lograda a partir del año 1600 gracias al comercio de ultramar y el arribo de inmigrantes atraídos por la libertad religiosa que se disfrutaba en su territorio, provocaron que los Países Bajos se convirtieran en una potencia política y económica mundial. Su flota mercante, que en 1670 era varias veces mayor que la inglesa y española, dominaba las rutas comerciales al tiempo que sus financistas ganaban poder con sus préstamos a las coronas europeas. Una serie de conflictos armados con Inglaterra entre 1652 y 1667, menguó el dominio holandés en los mares. Otras guerras con Francia y los principados alemanes debieron ser superadas a costas de grandes pérdidas. En 1713 Los Países Bajos, Inglaterra, Prusia, Portugal y Francia firmaron la Paz de Utrecht que puso fin temporario a las centenarias disputas. Pero en 1720, tropas francesas volvieron a invadir Holanda por cuestiones vinculadas a las herencias territoriales entre las coronas porque, a pesar de ser una República, Holanda seguía siendo nominalmente un reino y las casas reales continuaban incluyéndola en sus juegos estratégicos.

En 1810 las tropas francesas de Napoleón Bonaparte ocuparon los Países Bajos. Pocos meses después, el territorio holandés pasó a ser parte de Francia. En 1813 los franceses se retiraron y el regreso del príncipe heredero Guillermo Federico de Orange fue la antesala para su proclamación como rey de Holanda. El periodo de paz relativa que se vivió en los años siguientes sirvió para que los Países Bajos se consolidaran como potencia mercantil, industrial y financiera. Pero los tiempos de calma se acabaron a poco de iniciarse la Primera Guerra Mundial. Las tropas alemanas invadieron Bélgica y provocaron la llegada de un millón de refugiados a Holanda, que se declaró neutral. Terminada la guerra, el país debió hacer frente a un nuevo desafío cuando la depresión mundial de 1929 afectó severamente su economía.

LOS ALEMANES EN HOLANDA

El 10 de mayo de 1940 las tropas nazis invadieron los Países Bajos. La familia real y el gobierno huyeron a Londres, desde donde formaron un gobierno en el exilio. Los nazis exterminaron o deportaron a campos de concentración a 100.000 judíos holandeses, las tres cuartas partes del total de esa comunidad. La mundialmente conocida historia de Ana Frank fue apenas una de las miles que el Holocausto se cobró en Holanda. En el oriente, las colonias holandeses fueron invadidas por Japón y su población recluida en campos de concentración, donde las pésimas condiciones hicieron que muchos murieran por enfermedades y maltratos. El desembarco aliado en Normandía el 6 de junio de 1944 llevó la guerra de regreso a tierra neerlandesa. Las ciudades perdieron a muchos pobladores a causa de los enfrentamientos y el hambre que provocó la guerra. Finalmente, el 5 de mayo de 1945 las fuerzas alemanas en Holanda se rindieron ante los aliados.

Durante la posguerra, Holanda se alineó al bloque occidental y formó parte de la alianza militar de la OTAN. El proceso de descolonización lo despojó de sus últimas grandes colonias, aunque mantuvo algunas pequeñas posesiones en el Caribe y Oceanía.

Uno de los momentos mas difíciles que tuvo que atravesar la sociedad neerlandesa ocurrió el 15 de febrero de 1953, cuando una feroz tormenta destruyó parte del sistema de diques que protege a los Países Bajos del avance del mar. Murieron 1.835 personas, 150.000 debieron dejar sus hogares y 150.000 hectáreas de territorio quedaron anegadas. El país debió pasar años antes de recuperarse de los millonarios daños y la traumática experiencia de haber sido derrotados, al menos temporalmente, por el mar.

En los años recientes los Países Bajos e integraron a la Unión Europea y llevaron adelante una exitosa política de integración económica y política.

Holanda: clásica y moderna”