Nombre oficial
Mancomunidad de Dominica
Gentilicio
Dominiqués - Dominiquesa
Capital:
Roseau
Idioma Oficial
Inglés
Población
73.449 (estimada en julio de 2014)
Presidente
Charles A. Savarin
Prefijo Internacional
+1-767
Zona horaria
UTC-4
Moneda
Dolar del Caribe Oriental
Otros grandes Centros Urbanos
Portsmouth, Marigot, Rosalie, Salybia
Superficie
751 km2
Geografía y clima
Dominica es una isla de origen volcánico y relieve montañoso. Su punto más alto es el Monte Diablotins que se eleva hasta los 1447 metros. Más de 350 ríos y cursos de agua cruzan los fértiles valles volcánicos. El clima es tropical moderado por los vientos alisios y las lluvias, que se dan durante todo el año pero con más intensidad a fines del verano, temporada de posibles tormentas tropicales.
Economía
Hasta finales del siglo XX la economía de Dominica estaba basada en la explotación agrícola. Este modelo ha sido reemplazado por el del turismo internacional, enfocado en el ecoturismo y en el buceo en sus distintas formas. Se está desarrollando un sector de servicios financieros internacionales y hay una fuerte apuesta por el desarrollo de las fuentes de energía no contaminantes (capitalizando las posibilidades de la energía hídrica y la geotérmica)
Qué ropa usar
A la hora de armar la valija para un viaje a Dominica es importante tener en cuenta llevar ropa y calzado deportivo y algún poncho impermeable para las excursiones y ligero abrigo para las noches o los sitios más elevados. Luego las prendas más obvias, como trajes de baño y ropas ligeras y claras para el día. Como en el resto del Caribe, está mal visto circular por lugares públicos (salvo la playa y piscinas, claro está) en traje de baño o con el torso descubierto en el caso de los caballeros.
Tips
El 3 de noviembre se celebra el Día de la Independencia.
Sitios imprescindibles
Roseau, El Lago Hirviente, La Piscina Esmeralda, Las Cataratas Trafalgar, Champagne y los sitios de buceo


 
 
HISTORIA
Mancomunidad de Dominica:
Mancomunidad de Dominica - HISTORIA

Pueblos originarios

Dominica es una de las más jóvenes islas del mar Caribe; de origen volcánico, se calcula su edad en veintiséis millones de años. Los primeros establecimientos humanos datan del 3000 a. C. y están relacionados con la cultura ortoroide, quienes poblaban el valle del Orinoco desde el 5000 a. C. y fueron ocupando paulatinamente las distintas islas de las Antillas. Como todos los pueblos que los sucedieron, los ortoroides eran hábiles navegantes. Unos quinientos años antes de nuestra era fueron desplazados de la isla (como del resto de las islas y del continente) por grupos arahuacos, que a su vez fueron vencidos y dominados por los caribe o kalinago durante el siglo XI. Los caribe nombraron a la isla Waitikubuli (traducido al español sería “Alto es su cuerpo” o “La de cuerpo alto”).

La llegada de los europeos

El domingo 3 de noviembre de 1493, durante su segundo viaje al Nuevo Mundo, Cristóbal Colón se encontró navegando entre las Antillas Menores. El Almirante bautizó a esta isla Dominica por el día en que llegaron a ella. Los españoles intentaron durante un tiempo establecerse allí, pero la feroz resistencia de los caribe sumada al hecho de no encontrar indicios de oro o plata ni grandes áreas destinables al cultivo o a la ganadería terminaron haciéndolos perder el interés por ocupar la isla.
Británicos y franceses intentaron también hacer pie en Dominica mientras combatían entre ellos y fueron debilitando a los caribe tanto mediante batallas como a través de las enfermedades traídas desde Europa. Finalmente en 1635 los franceses lograron desplazar a los caribe a las colinas, instalándose en un poblado al que renombraron Roseau (ciudad que hoy en día es la capital de la isla). Los primeros habitantes europeos de Dominica fueron un grupo de misioneros franceses, pero la resistencia local fue tal que en 1660 tanto británicos como franceses reconocieron para Dominica (y también para San Vicente) el estatus especial de isla neutral, quedando en la práctica nuevamente en manos de los debilitados caribe durante unos cien años. De todos modos las incursiones de expediciones de leñadores (británicos y europeos) se mantuvieron: la explotación forestal era la más redituable actividad económica en la isla para los europeos en esos tiempos. La proximidad geográfica con Guadalupe y Martinica en gran medida influyó en el nuevo intento de colonos franceses por establecerse en Dominica, pero ésta quedó poco tiempo después en manos británicas al finalizar la Guerra de los Siete Años, merced al Tratado de París de 1763. Los franceses aprovecharon la situación que se dio durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos e invadieron nuevamente Dominica, pero la corona británica recuperó la isla mediante el Tratado de París de 1783. Los últimos intentos franceses por tomar la isla en 1795 y en 1805 resultaron un fracaso por lo que permanecería bajo control británico hasta su independencia.
 

Siglo XIX

Durante la ocupación francesa se iniciaron cultivos de café en la isla. Los británicos introdujeron el cultivo del azúcar. En ambos casos, los establecimientos fueron de tamaños pequeños, incomparables con las grandes explotaciones existentes en las islas vecinas. Al declararse en 1834 la abolición de la esclavitud, en Dominica había registrados menos de 15.000 esclavos. Pocos años más tarde la asamblea local se convertiría en la primera integrada en su mayoría por legisladores de origen negro. Esta asamblea funcionaba desde 1768 y al principio sólo podían ser electos hombres de origen europeo. Estos legisladores nativos, pequeños comerciantes y descendientes de los esclavos traídos de África, estaban enfrentados ideológicamente con los terratenientes de origen británico y francés y los superaban ampliamente en número, por lo que en 1865, merced al lobby de los “europeos”, la oficina colonial cambió la composición de la asamblea integrándola con unos legisladores electos por el pueblo y otros tantos designados por las autoridades coloniales. De esta manera el grupo que representaba los intereses británicos logró imponer sus planteos y políticas, entre ellas la adhesión en 1871 de Dominica a la Federación de las Islas de Sotavento. Esta situación se mantuvo hasta que en 1896 la isla volvió a ser gobernada como una colonia directamente desde Inglaterra.

Siglo XX y el camino hacia la independencia

Cerca de treinta años le llevó a los sectores populares volver a hacer sentir su influencia en los asuntos legislativos y de gobierno, logrando alcanzar entre 1924 y 1936 un tercio de los escaños en la nueva asamblea. El deseo de la mayor parte de la población (no sólo de Dominica sino también del resto de las colonias caribeñas) apuntaba a la búsqueda de la autonomía e independencia como herramientas para obtener mejoras en todos los niveles. La estrategia de la corona británica fue la de ir concediendo pequeñas autonomías y espacios de decisión regionales, como fueron las distintas federaciones de islas que funcionaron hasta los años setenta del siglo XX. El problema con estas organizaciones era similar al que tenía la forma de gobierno colonial: los habitantes de las islas más pequeñas se quejaban de que el gobierno central (en este caso, en una isla vecina) no resolvía sus problemas y analizando el crecimiento económico de Dominica a partir de su independencia es fácil notar que estos reclamos tenían fundamento. En 1967 Dominica se convirtió en un estado asociado al Reino Unido una vez disuelta la Federación de las Indias Occidentales, obteniendo autonomía en sus asuntos locales. Curiosamente un 3 de noviembre, el mismo día en que Colón se topó con la isla, pero de 1978, Dominica obtuvo su independencia del Reino Unido convirtiéndose en una democracia parlamentaria, con un presidente que desempeña el rol de jefe de Estado, un poder ejecutivo distribuido en el gabinete de ministros y una asamblea legislativa con 21 miembros que se eligen por voto directo y 9 seleccionados mediante acuerdos entre el presidente y la asamblea. La particularidad del caso dominiqués es que, aunque sigue integrando la Mancomunidad de Estados Británicos, la reina Elizabeth II no es su jefa de Estado. Dominica integra también la Organización Internacional de la Francofonía y la alianza ALBA.

Dominica es una de las más jóvenes islas del mar Caribe”