Nombre oficial
República de Bulgaria
Gentilicio
Búlgaro, -a
Capital:
Sofía
Idioma Oficial
Búlgaro
Población
7.327.224 (2012)
Presidente
Presidente:Rosen Plevneliev Primer Ministro: Marin Raykov
Prefijo Internacional
+359
Zona horaria
UTC+2 verano: UTC+3
Moneda
Lev
Otros grandes Centros Urbanos
Plovdiv, Varna, Burgas, Ruse
Superficie
110.994 km2
Geografía y clima
Bulgaria está en la región balcánica y tiene su frontera oriental sobre la costa del Mar Negro. El país está atravesado de oesta a este por un cordón montañoso llamado Stara Planina que divide al territorio en dos y que al norte tiene una fertil llanura. En el sur se encuentran los montes Ródope y la llanura tracia hacia el este. El clima es continental con veranos calurosos e inviernos fríos. En la región montañosa nieva y las condiciones se atemperan hacia el este por la presencia del Mar Negro.
Economía
Bulgaria es una economía libre de mercado con infraestrucura de industria pesada heredada de la época comunista, un sector de servicios incluido el turismo de gran importancia y agricultura regional que incluye tabaco, vinos y aceite de rosas, del que el país uno de los prinicipales productores.
Qué ropa usar
Ropa liviana en el verano en la costa y las tierras bajas y algo de abrigo en las zonas montañosas. Durante el invierno ropa de abrigo más pesada conforme aumenta la altura. Es aconsejable estar preparado para ocasionales lluvias especialmente en otoño.
Tips
Fechas Nacionales: 3 de marzo – Liberación del imperio otomano. 22 de setiembre – Día de la Independencia.
Sitios imprescindibles
Sofía, Veliko Tarnovo, Koprivshtitsa, Varna


 
 
HISTORIA
República de Bulgaria:
República de Bulgaria - HISTORIA

Bulgaria fue durante siglos el centro de gravitación del saber eslavo. El lugar destacado que ocupa en la historia de la región está relacionado con una rica cultura, muchas veces promovida por la religión, que realizó notables aportes como la creación de un alfabeto propio que es casi sinónimo de cultura eslava. Su condición de lugar obligado de paso entre las rutas que unían Europa y Asia conformó una gran tradición folclórica que ha sido lo suficientemente importante como para viajar al espacio en representación de la humanidad.

LA ANTIGÜEDAD

 

Los restos homínidos más antiguos que testimonian la existencia de asentamientos en la región de Bulgaria tienen cerca de un millón y medio de años y se encuentran en la cueva de Kozarnika en el noroeste del país. Otros restos más modernos, de cuarenta y cinco mil años de antigüedad, se han encontrado en la cueva de Magura, así como vestigios de asentamientos que datan del año 6000 a. C., junto con las ruinas de la que se considera la primera ciudad europea, Solnitsata, en la provincia de Varna, donde se ubica el centro de la cultura homónima, y de la que se descubrió su necrópolis principal en la década del setenta del siglo pasado. La cultura de Ezero, unos tres mil años antes de la era cristiana fue la primera cultivar uvas y domesticar animales, así como en utilizar el bronce y desarrollar la metalurgia. Hacia el tercer milenio a. C., los Tracios, una tribu de origen indoeuropeo, comenzaron a extenderse por la región que va desde los balcanes hasta el centro de Europa. Este pueblo fue el primero en dejar una huella duradera en donde se encuentra hoy Bulgaria. Los Tracios no poseían una organización institucional fuerte ni lograron una unidad nacional, salvo algún período en el que aparecieron lineas sucesorias. A la manera de los galos, la mayoría de ellos se organizaban alrededor de pequeñas ciudades fortificadas que servían asimismo como centros de comercio. Hacia el año 500 a. C., el rey Teres constituyó el llamado Reino Odrisio que duró poco más de cien años y que pasó a formar parte del reino Macedonio en el siglo IV a. C.. En el siglo III a. C., los Celtas llegaron a la actual Bulgaria y luego de enfrentarse con los Macedonios establecieron el Reino de Tylis en el este del país y mantuvieron el poder durante ochenta años hasta que los Tracios volvieron a dominar la región. En el año 188 a. C., los romanos invadieron el país y luego de casi dos siglos y medio de luchas conquistaron a los Tracios y formaron las provincias romanas de Tracia y Moesia, levantando ciudades como Sérdica, donde se encuentra hoy la capital Sofía, Nicopolis y Durostorum y llevando la civilización romana al territorio tracio, enriqueciendo así la cultura local. Luego de la caída del Imperio Romano en el siglo IV, los Godos se asentaron en la parte norte del país cerca de Nicopolis. En el siglo V, con el control romano bizantino debilitado, los Hunos invadieron Bulgaria y en el siglo VI, la tribu de los Ávaros, provenientes del este, comenzaron a atacar la región, que a finales de ese mismo siglo fue invadida por los eslavos. 

 

LOS BÚLGAROS Y EL PRIMER IMPERIO

 

Los Búlgaros eran un pueblo semi-nómade proveniente de las estepas de Asia Central. Gobernados por un Kan, se extendieron a partir del siglo IV por la región del Cáucaso y por las márgenes del río Volga. En el año 632, el kan Kubrat, unió las tribus búlgaras de los Kutrigur y los Utrigur en lo que se llamó la Antigua Gran Bulgaria, una confederación que duró hasta la muerte del kan y que luego se dividió en diversos gobiernos menores que se extendieron desde Rusia a los Balcanes. Asparuh, hijo del kan Kubrat, quedó al mando de la región que limitaba con el imperio Bizantino y en el año 680 venció en la batalla de Ongala a las tropas del emperador Constantino IV. A la muerte de Asparuh, Tervel, que le siguió en el trono, logró que Bulgaria fuera reconocida como estado por los bizantinos y en el año 718 puso a disposición de Bizancio cincuenta mil hombres para hacer frente a los árabes que sitiaban Constantinopla. Por su éxito en esta campaña, Tervel fue llamado Salvador de Europa. A mitad del siglo VIII, Bulgaria entró en un período de crisis con varios de sus kanes asesinados y dos  facciones enemistadas tratando de hacerse del poder. El emperador bizantino Constantino V intentó conquistar Bulgaria y aunque derrotó al kan búlgaro en el año 763, finalmente su sucesor Celestino VI fue derrotado en la batalla de Marcelae en el 792 por el ejército al mando del kan Kardam. Durante la primera mitad del siglo IX, los búlgaros experimentaron un período de expansión de sus fronteras que llegaron hasta el mar Adriático en el sur y bajo el reinado de Boris I, que comenzó en el año 852, Bulgaria abrazó el Cristianismo como religión, dejando atrás los ritos politeístas. El hijo de Boris I, Simeón I de Bulgaria, lo sucedió en el año 893 y traslado la capital desde Pliska a Preslav que se transformó en un importante centro cultural. Durante su reinado, Bulgaria se convirtió en el polo principal de la cultura eslava y realizó grandes aportes a la literatura religiosa con la traducción de la Biblia y de varios escritos de los primeros siglos cristianos. 

 

EL IMPERIO BIZANTINO Y EL SEGUNDO IMPERIO BÚLGARO

 

A finales del siglo X, Bizancio volvió a intentar la conquista de Bulgaria y luego de casi treinta años de guerras logró la victoria. Al morir el zar Búlgaro Iván Vladislav, la nobleza del país apoyó al imperio Bizantino y Bulgaria permaneció bajo su dominio durante los siguientes ciento sesenta años. El emperador bizantino Basilio II permitió a la nobleza búlgara conservar los privilegios y una cierta autonomía. Durante el período de dominación bizantina hubo algunos intentos de alzamientos contra los bizantinos por parte de Bulgaria, el más importante de ellos liderado por Pedro Delyan en el año 1040, quien fue coronado como Pedro II, y derrotado un año más tarde por el emperador bizantino Miguel IV. Recién en el año 1185, Bulgaria recuperó su independencia bajo Pedro IV y dio comienzo al Segundo Imperio Búlgaro. Bajo el reinado de Iván Asen II, que comenzó en el año 1218 y duró hasta el 1241, el Imperio se consolidó como una potencia regional extendiendo nuevamente sus dominios en los balcanes hasta incluir Belgrado y Albania, pero a la muerte de éste, fueron sometidos por los mongoles y luego de la retirada de estos, cuando el país enfrentaba divisiones internas entre sus distintos feudos, no pudieron hacer frente al poderío de los turcos otomanos que en el siglo XIV estaban ocupando la región. Los turcos se apoderaron de las ciudades más importantes de Bulgaria y en el año 1396 luego de salir victoriosos en la Batalla de Nicopolis, sometieron completamente al imperio.

 

LOS TURCOS OTOMANOS

 

Bajo el dominio de los turcos otomanos, que duró hasta casi el final del siglo XIX, Bulgaria sufrió una reorganización completa de sus instituciones, así como de los tributos que tenían que pagar a los gobiernos locales que a su vez dependían del sultán. Aunque generalmente dejaron al campesinado libre para elegir su religión, los turcos se ocuparon de eliminar la mayoría de los centros culturales importantes forzando a gran parte de las clases educadas a emprender el exilio hacia otros países eslavos del resto de Europa, lo que aisló considerablemente a Bulgaria de los desarrollos del occidente europeo. A lo largo de los casi cuatro siglos de ocupación turca fueron varias las revueltas. Entre las más importantes figuran la revuelta liderada por dos nobles búlgaros, Constantino y Fruzhin, hijo de uno de los últimos zares búlgaros, que en el año 1408 lograron liberar parte del país durante casi una década, y los dos levantamientos de Tarnovo en 1598 y 1686, seguidos de la Revuelta Católica de Chiprovtsi dos años más tarde que culminó con la destrucción completa de la ciudad a manos de las fuerzas otomanas. Otras revueltas tuvieron lugar en los territorios balcánicos hasta que los turcos se vieron obligados a firmar con los rusos el tratado de Kücük Kaynarca en 1774 y ceder parte de su territorio al imperio ruso que logró así reforzar su influencia en la región de Bulgaria ayudando de ese modo a debilitar el dominio turco. 

 

 

CAMINO A LA INDEPENDENCIA

 

Durante el siglo XIX, el ideario revolucionario surgido de Francia después de derrocar a la monarquía llegó al centro de Europa y a la región de Grecia y los Balcanes. En Bulgaria cobraron fuerza las ideas de independencia y la reafirmación de una identidad nacional y religiosa que tuvieron como consecuencia la creación del Exarcado Ortodoxo Búlgaro bajo el liderazgo de Antim I, que, aunque detentaba solamente el poder religioso, tuvo influencia en el desarrollo político del país. En 1876 se produjo la Sublevación de Abril que fue aplastada por los turcos de manera sangrienta lo que provocó la reacción de Rusia que, en defensa de los eslavos búlgaros, le declaró la guerra al imperio otomano en 1877 y los venció ayudada por combatientes búlgaros y rumanos. El Tratado de San Estéfano, firmado el 3 de marzo de 1878, puso fin a la guerra ruso-turca y dispuso la creación de un estado búlgaro independiente bajo el control formal de los turcos que abarcaba desde el Mar Negro hasta el Mar Egeo. Las potencias occidentales, recelosas de la presencia de un gran estado eslavo cercano políticamente al imperio ruso, presionaron por un nuevo tratado que se firmó en Berlín en junio del mismo año y que convirtió a Bulgaria en un principado autónomo dentro del imperio turco, con su capital en Tarnovo y gobernado por el príncipe Alejandro I de Bulgaria. La Asamblea Constituyente adoptó una constitución liberal en 1879 donde se establecía la separación de poderes y se adoptaba a la Iglesia Ortodoxa Búlgara como religión oficial. En 1880 Stefan Stambolov fue nombrado presidente del parlamento y luego de un fallido intento de golpe de estado impulsado por los rusos, que llevó a la abdicación del príncipe Alejandro I en 1886, se convirtió en la cabeza del gobierno hasta la designación de Fernando I de Bulgaria como Príncipe y Regente en 1887, cuando Stambolov quedó con el cargo de Primer Ministro. En 1885 la provincia autónoma otomana de Rumelia Oriental, de mayoría búlgara, se unió con el principado aunque nominalmente estaba bajo el poder turco. Entre 1912 y 1913, dos guerras en los Balcanes dejaron a Bulgaria sin la mayor parte de los territorios que poseía en los Balcanes y enfrentada a los rusos. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, los búlgaros combatieron junto a los alemanes, el imperio Austro-Húngaro y los turcos. El descontento de los búlgaros ortodoxos por la alianza con los turcos y la derrota en la guerra llevaron la Príncipe Fernando a abdicar en favor de su hijo Boris III. Durante el período entre las dos guerras mundiales, Bulgaria tuvo primero un gobierno que representaba a los campesinos liderado por Alejandro Stamboliyski que fue derrocado en 1923 por el líder de la extrema derecha Alejandro Tsankov. En 1934 luego de otro golpe de estado se instauró un régimen militar liderado por Kimon Georgiev y en 1941, luego de comenzada la segunda guerra mundial, Bulgaria, que había declarado su neutralidad en el conflicto, se unió a las potencias del Eje. Hacia el final de la guerra, luego de que los Aliados bombardearan Sofía, el país dejó al Eje y declaró la guerra a Alemania. En 1944 el ejército ruso apoyó un golpe de estado en Bulgaria que derrocó al gobierno y un año después del final de la guerra, el líder comunista Georgi Dimitrov asumió como Primer Ministro. En 1947 el zar Simeon II abandonó el país luego de que Bulgaria convirtiera su sistema de gobierno en una República Popular marxista-leninista.

 

DEL COMUNISMO A LA DEMOCRACIA

 

Durante los primeros años de gobierno comunista Bulgaria adhirió con cierto grado de reservas al stalinismo soviético. A la muerte de Stalin, Todor Zhivkov asumió como secretario del partido comunista búlgaro, cargo en el que permaneció hasta 1989, y bajo su dirección el país tuvo un régimen socialista con ciertas libertades comerciales y logros como el primer sistema de bienestar social y pensiones de los países comunistas en 1957 que le dieron a Bulgaria uno de los mejores niveles de vida entre las repúblicas del bloque comunista. A finales de la década de 1980, cuando la apertura iniciada por Gorbachov en la Unión Soviética llegó al país, Bulgaria relevó a Zhivkov de su cargo luego de treinta y cinco años y designó como cabeza del partido comunista a Petar Mladenov y en 1990 tuvo las primeras elecciones multipartidarias en sesenta años. En el año 2001, Simeon II, hijo del zar Boris III obtuvo la victoria en las elecciones y su partido logro la mitad de las bancas del parlamento pero no pudo mantener la mayoría y debió formar cuatro años mas tarde un gobierno de coalición. Bulgaria entró en la Unión Europea en 2007 y en 2009 el partido de centro-derecha Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria obtuvo el cuarenta por ciento de los votos designando como primer ministro a Boiko Borísov bajo la presidencia de Rosen Asenov Plevneliev. 

En el año 632, el kan Kubrat, unió las tribus búlgaras de los Kutrigur y los Utrigur en lo que se llamó la Antigua Gran Bulgaria”