Nombre oficial
República Federativa de Brasil
Gentilicio
brasileños
Capital:
Brasilia
Idioma Oficial
portugués
Población
193.811.000 (est. 2010)
Presidente
Dilma Rousseff
Prefijo Internacional
0055
Zona horaria
UTC -3 (en algunas regiones se aplica UTC -2 o UTC-4)
Moneda
Real
Otros grandes Centros Urbanos
Río de Janeiro, San Pablo, Belo Horizonte, San Salvador de Bahía, Curitiba, Manaos, Recife, Belem, Belo Horizonte, Pará y Fortaleza.
Superficie
8.514.877 Km2
Geografía y clima
Brasil reúne una variedad de climas y ecosistemas de características extremas
Economía
Brasil cuenta con una economía capitalista con injerencia estatal moderada
Qué ropa usar
musculosa y sandalias
Tips
Fechas nacionales: 21 de abril, 1 de mayo, 10 de junio, 7 de septiembre y 15 de noviembre. En Brasil se consideran días feriados a los días de carnaval en los primeros días de febrero.
Sitios imprescindibles
Río de Janeiro - Salvador de Bahía - Brasilia - Belo Horizonte - Olinda


 
 
HISTORIA
República Federativa de Brasil:
BRASIL: LA HISTORIA DE UN GIGANTE
República Federativa de Brasil - HISTORIA

Brasil es un gigante: de herencia africana, marca el ritmo con plasticidad y sentimiento. Un gigante alegre que hace malabares con una pelota de “futebol”, y samba gozando de la música. Un gigante solitario, rodeado de un continente que habla otro idioma. Un gigante que sufre la pobreza de siglos, y que desde la cabeza no llega a verse los pies. Uno de los países más grandes y poblados del mundo, la historia de Brasil es la larga historia de un Gigante aprendiendo a encontrarse con su propia grandeza.

DESDE EL PALEOLÍTICO HASTA EL GOBIERNO CENTRALIZADO

Se han descubierto diferentes grupos paleolíticos que habitaron Brasil desde hace por lo menos unos 12.000 años. Los primeros habitantes de la región son todavía materia de estudio arqueológico. La hipótesis más difundida de su proveniencia refiere a la migración de cazadores de Siberia hacia América, a través del estrecho de Bering. Los indígenas que habitaban dentro de los límites que actualmente corresponden a Brasil, eran los Tupí-Guaraní (sobre la costa este y la cuenca del Amazonas), los Ge (en las regiones orientales y meridionales), los Pano (al Oeste), y los Arawak y Caribes (al norte).
Existe una controversia respecto a quiénes fueron los primeros europeos en avistar este territorio. Las fuentes portuguesas afirman que fue Pedro Álvarez de Cabral el 22 de abril de 1500, quien luego de desviarse fortuitamente divisó las costas brasileñas y desembarco en ellas. Otros autores creen que fue Vicente Yánez Pinzón, que el 26 de enero de ese mismo año habría desembarcado en las costas de Pernambuco para luego explorar el río Amazonas.
El Tratado de Tordesillas firmado por España y Portugal en 1499 les dio a los lusitanos los territorios situados al oeste del paralelo 46° 37”. A partir de ese territorio comenzó la colonización del Brasil que se caracterizó tanto por la constante expansión de sus fronteras como por la explotación intensiva de los recursos naturales, con mano de obra esclava traída del continente africano y de los aborígenes capturados para ese fin.
A mediados del siglo XVI, Thomé de Sousa inauguró el gobierno centralizado, con capital en la ciudad de Salvador de Bahía, e introdujo una importante reforma en materia de justicia y administración. En esa misma época comienzan los ataques franceses, y se profundiza la importación de esclavos africanos. En 1555 los franceses establecen una colonia en la Bahía del Río de Janeiro. Cinco años después, los portugueses destruyen la colonia y terminan creando, en 1567, la ciudad de Río de Janeiro, que se convertiría en la capital del país en 1763, hasta ser sustituida por Brasilia en1960.
 

INDEPENDENCIA Y EXPANSIÓN

En 1807, la corte portuguesa de la casa Berganza tuvo que huir a Brasil cuando las tropas de Napoleón invadieron su país. Nace entonces el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. En 1822, desalojadas las tropas francesas de Portugal y con la corte de regreso en Lisboa, el heredero del trono que había quedado como regente de Brasil desobedeció la orden dada por su padre para que regresara a Europa y entregase el poder. Es así que con la ayuda de los liberales brasileños, Pedro I se declaró emperador del Brasil el 7 de septiembre de 1822, en el único proceso independentista sudamericano resuelto sin largas luchas emancipadoras. Hubo patriotas que pagaron con su vida en siglos precedentes en conatos independentistas, pero ninguno de ellos logró la trascendencia necesaria para poner en riesgo la preeminencia portuguesa.
La política expansionista del imperio brasileño lo condujo a una guerra con Argentina, provocada por la decisión de Buenos Aires de reclamar la Banda Oriental, actual Uruguay, como territorio propio. Hacia 1828, Brasil había sido derrotado, pero una hábil maniobra diplomática y la alianza con los ingleses le permitió lograr sus objetivos estratégicos al obtener la independencia uruguaya y garantizar el transito internacional por el Río de la Plata.
En los años siguientes crecieron las tensiones provocadas por los liberales brasileños, que aspiraban a terminar con el sistema monárquico. El 15 de noviembre de 1889 un grupo liderado por Deodoro da Fonseca derrocó a Pedro II y proclamó la republica. Decididos a modernizar el país, abolieron la esclavitud y comenzaron un ambicioso programa de reformas progresistas en la economía, la infraestructura y la educación.
En los años siguientes, Brasil continuó su política de expansión territorial. La guerra contra Paraguay, a la que acudió en alianza con Argentina, le permitió ocupar los territorios del Mato Grosso. La guerra del Caucho contra Bolivia le dio el control sobre la región de Acre y sus ricos yacimientos de caucho. En otros litigios fronterizos se impuso a las reclamaciones de Colombia, Perú y Reino Unido. La habilidad de los diplomáticos brasileños y su creciente poderío militar lo convirtieron en el país más grande de Sudamérica. La explotación de caña de azúcar, caucho, café y otros productos primarios abrió un periodo de auge económico que atrajo a millones de inmigrantes a su territorio.
 

LA ÉPOCA DE VARGAS

En 1929, la crisis mundial y el consecuente impacto en la economía brasileña dieron lugar a la radicalización de las facciones políticas internas. En 1930, un golpe militar liderado por Getulio Vargas y apoyado por los sectores nacionalistas inició un periodo caracterizado por el populismo y el autoritarismo político. Vargas fue declarado Presidente provisorio, con grandes poderes a su disposición. 1933 convocó a una asamblea constituyente. La nueva Constitución tenía como puntos centrales el derecho al voto de las mujeres, la seguridad social de los trabajadores y atribuía la elección del Presidente al Congreso. En 1934 fue electo Presidente. Comenzaron años de revueltas sociales, vinculadas a la oposición que Vargas tenía entre los partidos de izquierda. Por esta razón se instauró la Ley Marcial, y el Presidente comenzó a gobernar por decreto. Antes de las elecciones de 1937, Getulio Vargas disolvió el Congreso y proclamó una nueva Constitución que le confería el poder absoluto, a la manera de los regímenes totalitarios de Alemania e Italia. La oposición popular a su figura fue creciendo exponencialmente, hasta que en febrero de 1945 fueron anunciadas las próximas elecciones. Antes de que esto sucediera, un Golpe Militar provocó la renuncia de Vargas.
Las elecciones se llevaron a cabo en diciembre del mismo año. Así comenzó el periodo democrático denominado Republica Nova, en el que el nacionalismo se combinó con una estrategia de industrialización que dio fecundos resultados. El alineamiento de Brasil en el bando aliado durante la Segunda Guerra Mundial le permitió acceder a los generosos planes de financiamiento y equipamiento instrumentados por las potencias vencedoras en la posguerra.
Getuloi Vargas volvió al poder en 1950, esta vez gracias a un triunfo electoral. Su derrocamiento y posterior suicidio en 1954 provocó un breve tiempo de convulsiones políticas, que finalizaron con la asunción de Juscelino Kubitschek en 1956.
 

LA DICTUADURA

Como una de sus primeras medidas, Kubitschek anunció un importante plan de desarrollo económico. Al mismo tiempo eran aprobados los planes para la construcción de Brasilia, la futura capital del país.
Joao Goulart asumió en 1961, luego de la renuncia del presidente Janio Da Silva Quadros. La simpatía de Goulart por la revolución cubana hizo que los militares se le opusieran.
El 31 de marzo de 1964, los militares dieron un golpe de estado y tomaron el poder.
El General Humberto Castelo Branco, Jefe de Estado Mayor del ejército, se convirtió en el Presidente de Brasil. Volvieron a reducirse las libertades civiles y políticas. En 1966 se llevaron a cabo nuevas elecciones, a las que sólo se presentó el partido oficialista. El único partido opositor “tolerado” se había rehusado a participar, como protesta por la proscripción del resto de los representantes políticos.
Comenzó un periodo de represión masiva, asesinatos políticos y una férrea conducción del país que llegó al poder con la promesa de convertirlo en una potencia de primer orden. De esta manera llegó al poder el ex Ministro de Guerra, Artur da Costa E Silva. En medio de un clima social tremendamente conflictivo, Costa se dio poderes ilimitados. La crisis social se hacía cada vez más difícil de manejar, y a Costa lo siguieron otros presidentes, elegidos por los militares, que variaban de manera relativa sus posturas ante la censura y las persecuciones políticas, pero sin satisfacer las necesidades ni apagar los reclamos de la ciudadanía.
El fracaso del gobierno militar en el plano social, la movilización de los civiles que reclamaban la apertura política y el reflujo de los gobiernos de facto en América latina permitieron que en 1985 los militares brasileños acudieran a llamar a elecciones. Los comicios fueron ganados por Tancredo Neves, que sin embargo no llegó a asumir por fallecer a poco de realizados los comicios. Fue reemplazado por el vicepresidente José Sarney.
 

LA DEMOCRACIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA POTENCIA

Sarney impuso un “programa de austeridad”, para enfrentar un brote inflacionario y la gran deuda externa contraída durante los años de dictadura. En 1988 se sancionó una reforma constitucional, con el objetivo de fortalecer la flamante democracia.
En 1989, a través del voto directo (una de las novedades constitucionales) fue electo Fernando Color de Mello. En su intento fallido por aplacar la inflación provocó una gran recesión económica.
Fernando Collor de Mello se vio obligado a renunciar en 1992, a poco de que el Congreso comenzara su proceso de remoción por diversas causas de corrupción. Fue reemplazado por Itamar Franco, quien completó el periodo legal de gobierno.
En 1994 el ex ministro de economía de Franco, Fernando Enrique Cardoso, fue electo presidente gracias al éxito de su plan de estabilización económica conocido como Plan Real.
La inflación fue por fin contenida, y comenzó un lento desarrollo de la economía, aún sin llegar a los sectores más carenciados, gran parte de la población. Sumado a esto, en 1995 el noroeste del país sufrió una de las sequías más terribles del siglo.
Cardoso logró la reelección en 1998. Diseñó un plan económico en conjunto con el Fondo Monetario Internacional, que, puesto en práctica, ocasionó un importante aumento de la desocupación.
Cardoso fue sucedido en 2002 por el líder del Partido de los Trabajadores, Luis Inacio “Lula” Da Silva, un antiguo dirigente gremial de dilatada carrera en el campo progresista, devenido en el primer Presidente de izquierda de la historia del país.
La presidencia de “Lula” se caracterizó por la protección a las inversiones y un programa de redistribución de la renta que le permitieron llegar al final de su mandato en 2010 con un inédito índice de apoyo en la población. En el comienzo del siglo XXI, Brasil se ha convertido en una de las economías mundiales de mayor crecimiento y aspira a traducir su peso productivo en protagonismo político en el escenario mundial.
 

La historia de un gigante ”