Nombre oficial
República de Austria
Gentilicio
austríacos
Capital:
Viena
Idioma Oficial
alemán
Población
8.396.760 (est. 2010)
Presidente
Heinz Fischer
Prefijo Internacional
0043
Zona horaria
UTC + 1
Moneda
Euro
Otros grandes Centros Urbanos
Graz, Innsbruck, Salzburgo, Linz, Eisenstadt y Bregenz
Superficie
83.871 Km2
Geografía y clima
En los valles fértiles ubicados entre las cadenas montañosas se asientan los principales núcleos de población
Economía
economía capitalista con una fuerte intervención del estado
Qué ropa usar
abrigo en período invernal
Tips
Fechas nacionales: 5 1 de mayo, 15 de agosto, 26 de octubre y 26 de diciembre
Sitios imprescindibles
Viena, Innsbruck, Graz, Salzburgo


 
 
HISTORIA
República de Austria:
AUSTRIA: DE MOZART A SIGMUND FREUD
República de Austria - HISTORIA

La historia de Austria, un pequeño país que supo ser un Imperio, es inseparable de la del resto de los países germánicos de Centroeuropa: de historia guerrera y actualidad neutral. Entre sus paisajes alpinos montañosos y la pulcritud de sus calles resuenan valses, tirolesas, y las melodías inmortales de Mozart, Haydn y Strauss. Y, cuna del inconsciente, en cada diálogo, en cada mesa familiar, se despiertan las palabras de Herr Professor Sigmund Freud.

DE LA CAÍDA DE LOS ROMANOS AL ASCENSO DE LOS HABSBURGO

Desde tiempos remotos, el actual territorio austríaco estuvo habitado por la tribu de los ilirios, que luego fueron asimilados por los celtas para formar el reino de Noricum. En el año 15 AC los romanos invadieron la región y la convirtieron en parte de su imperio. Al tiempo que comenzaba la decadencia romana, las tribus de hunos, godos, vándalos y lombardos comenzaron a invadir el territorio. Las incursiones de eslavos, bávaros y ávaros terminaron por desalojar los últimos bastiones romanos.
En el siglo V, Austria era un mosaico de reinos repartidos entre los grupos alemanes en la zona de Voralberg, los bávaros en el oeste y el reino eslavo – ávaro de Karantania en el centro y el este. Para ese momento, la cristianización de Austria había dado homogeneidad a la diversidad étnica producto de las sucesivas invasiones. Bajo el influjo de los reyes carolingios, Austria pasó a ser un ducado del Sacro Imperio Romano Germánico.
En el año 788 el duque carolingio Tasilón III, jefe de las tropas austriacas, fue derrotado por el rey Carlomagno y los territorios pasaron a formar parte del territorio dominado por ese monarca. En 976, Leopoldo I de Badenberg accedió al trono de Austria, que pasó a ser parte del Sacro Imperio Romano Germánico junto con los territorios alemanes.
La Casa Bendenberg cayó cuando Federico II murió en 1246. La victoria de Rodolfo I sobre los sucesores de Federico en la batalla de Dürnkut librada en 1278, inició el periodo de reinado de los Habsburgo.
Gracias a una política de alianzas, campañas militares y casamientos convenidos, los Habsburgo de Austria incrementaron sus territorios en los siglos siguientes. Felipe II, casado con la heredera del trono de Castilla y Aragón, sumó numerosos territorios en regiones adyacentes y dominios en los Países Bajos. Sus sucesores, extendieron el territorio hacia el este al incorporar Lombardía, Venecia, Cracovia, Galitzia, Dalmacia y parte de Bohemia y Hungría.
 

EL NACIMIENTO DEL IMPERIO AUSTRO-HÚNGARO

Mientras Austria crecía en poder y tamaño, se llevaba a cabo un proceso de modernización cultural y económica. Para el siglo XIX, Austria era una de las potencias más dinámicas de Europa. Sin embargo, estas reformas no disminuyeron el control absolutista que ejercía la corona sobre su territorio ni el despotismo de sus gobernantes. Por el contrario, las ideas liberales y republicanas fueron fuertemente reprimidas por la policía real.
La Revolución Francesa y su expansión sobre el resto de Europa condujeron a la extinción del Sacro Imperio Germánico. En 1804, Francisco I proclamó el nacimiento del Imperio Austriaco, una entidad que ahora se unía a Prusia por medio de la Confederación Germánica. Aliado con Gran Bretaña por un lado y con Prusia y Rusia en la Santa Alianza, fue parte fundamental del esfuerzo de guerra que condujo a la derrota de Napoleón en 1815.
Tras la derrota francesa, Austria intentó imponer su influencia sobre los territorios alemanes. En 1865, tras pactar una alianza con Napoleón III de Francia, el canciller prusiano Otto Von Bismarck ocupo militarmente la ciudad de Holstein y expulsó a los funcionarios austriacos que la controlaban. Austria declaró la guerra a Prusia el 2 de agosto de 1866. La victoria fue para los alemanes y Austria tuvo que ceder a Prusia las regiones de Holstein, Hannover, Hesse – Kaessel y entregarle a Italia los territorios de Lombardia y Venecia.
Aun después de la derrota, el imperio austriaco seguía siendo una de las naciones más grandes y poderosas de Europa. En 1867, el emperador austríaco Francisco José I logró que Hungría, cuya corona reclamaba por derechos de herencia, aceptara integrarse a su Imperio. Nació entonces el Imperio Austrohúngaro, una de las potencias europeas de aquel entonces.
En 1908, el imperio se anexó el territorio de Bosnia Herzegovina, antigua región del imperio otomano que controlaba desde 1878 y que era también reclamado por los Serbios. El crecimiento de los austriacos comenzaba a causar tensiones con otras potencias europeas, y en particular con Francia, Inglaterra y Rusia. Para fortalecerse, los austriacos firmaron una alianza militar con Alemania en 1879 y con Italia en 1882.
Las alianzas no pudieron impedir la acción de grupos nacionalistas que reclamaban la independencia de algunos territorios ocupados por el Imperio Austrohúngaro. Uno de los más virulentos fue el de los eslavos de Bosnia, que lanzaron una campana terrorista con el apoyo encubierto de Serbia.
 

LA GUERRA CON RUSIA Y LA APARICIÓN DE LOS NAZIS

Llegado el año 1914, las tensiones políticas en Europa habían llegada a un límite. El 28 de junio de ese año, el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austrohúngaro, fue asesinado en la ciudad de Sarajevo por el terrorista Gavrilo Princip. Uno de sus cómplices, confesó la participación de los Serbios en el complot.
Austria- Hungría le declaró la guerra a Serbia. Rusia salió en defensa de los eslavos Serbios, decisión que llevó a Alemania a declararle la guerra a Rusia, obligada por la alianza que mantenía con los austriacos. Francia e Inglaterra respaldaron a Rusia, y pronto el continente se vio atravesado por inmensos campos de trincheras en donde perecieron millones de hombres. El resultado fue adverso para Austria, que debió soportar la perdida de sus dominios y quedó reducida a una minima expresión, con una superficie similar a la que tienen actualmente.
La posguerra fue un periodo de inestabilidad para el país. Mientras los socialistas se organizaban para la toma del poder, los grupos de derecha formaron bandas paramilitares para enfrentarlos. Pronto, Austria era territorio de enfrentamientos entre los partidos y sus milicias. En mayo de 1934, el social cristiano Engelbert Dolfuss llegó al poder y estableció un régimen inspirado en el fascismo italiano. Benito Mussolini fue el garante e inspirador de Dolfuss. El 25 de julio de ese mismo año, el canciller fue asesinado por los nazis respaldados por Alemania, que comenzaban a mostrarse como una fuerza dominante en la política. No debe olvidarse que Hitler había nacido en territorio austriaco y nunca había renunciado a sumar su patria natal al Tercer Reich.
El puesto de canciller recayó en Kurt Schusching, un subalterno de Dolfuss. Apenas asumió, el nuevo canciller comenzó a ser presionado por el régimen nazi para que los partidarios de Hitler en Austria fueran nombrados en puestos clave del gobierno. Schusching buscó el apoyo de Italia para frenar la injerencia alemana, pero un pacto firmado entre Hitler y Mussolini en 1936 dejó a Austria bajo la zona de influencia nazi. Tampoco Francia e Inglaterra asistieron a los austriacos, convencidos que era mejor no agitar las aguas en un asunto que podía despertar tensiones con el régimen nazi.
 

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

En junio de 1936 el Canciller Schusching acordó con Hitler que Alemania no intervendría en los asuntos internos de Austria a cambio de nombrar a prominentes nazis locales en el gobierno y la liberación de paramilitares de ese partido presos por agitación. En junio de 1937, Schusching integró al dirigente nazi Arthur Seyss Inquart en su gobierno.
El canciller austriaco creyó entonces que las apetencias alemanas habían sido aplacadas. Pero comprendió su error cuando los grupos paramilitares nazis iniciaron una serie de ataques y revueltas en todo el país en los meses finales de 1937. Schusching llamó a un plebiscito para que los austriacos decidieran si apoyaban la independencia austriaca frente a Alemania. Los comicios estaban previstos para el 13 de marzo de 1938. Dos días antes de que se llevaran a cabo, tropas alemanas entraron a Austria. Seyss Inquart fue puesto al frente del gobierno y se inició una feroz persecución contra los opositores, los pobladores judíos, los partidarios de la izquierda y todo aquel que se atreviera a mostrar insatisfacción con el nazismo.
El gobierno de Seyss Inquart llamó a un plebiscito para que la población se pronunciara sobre la unión del país al Reich alemán. El 99,3% votó afirmativamente. El resultado no era sorprendente, ya que además de contar con numerosos partidarios en la sociedad alemana, los nazis se aseguraron el resultado obligando a que cada austriaco expresara su voto ante un pelotón de tropas SS alemanas.
Durante la guerra los partisanos austriacos estuvieron activos contra las tropas de ocupación y sus partidarios. Durante los combates entre los aliados y nazis o en las redadas alemanas contra sus adversarios en Austria murieron al menos 300.000 habitantes. Una proporción de ellos murió combatiendo en las filas nazis.
El 27 de abril de 1945, los aliados vencieron a las últimas tropas nazis en Austria. Seyss Inquart y muchos de sus cómplices fueron juzgados por crímenes contra la humanidad. El ex jefe nazi austriaco fue ejecutado tras serle dictada la sentencia. Por un acuerdo firmado en octubre de 1943, habían acordado devolverle la autonomía a Austria, que sin embargo permaneció ocupada hasta el 15 de mayo de 1955.
 

LA ACTUALIDAD

La Republica de Austria que surgió tras la salida de los aliados, se alineó con las potencias occidentales durante la Guerra Fría. Aunque nunca recuperó el poderío de siglos anteriores, Austria mostró su determinación de convertirse en un país desarrollado y con estabilidad política.
En 1970 el Partido Socialista (SPÖ) ganó las elecciones liderado por Bruno Kreisky (judío agnóstico vienés), y gobernó desde entonces hasta 1983, años de estabilidad económica y reforma social moderada. Luego el SPÖ gobernó en coalición con el Partido de la Libertad (FPÖ), manteniendo la política de bienestar social a nivel interno, y de neutralidad en el plano internacional.
Durante la década de 1990 la política austríaca fue escenario del ascenso del ultranacionalista Joerg Haider, quien llegó a alabar la política de empleo del Tercer Reich y acusar a los extranjeros de robarle el trabajo a los austríacos, exabruptos que causaron su destitución como Gobernador de Carintia en 1991. En 1992 el Gobierno Nacional promulgó una ley de castigo a las actividades neonazis.
En 1999 Haider volvió a ser electo gobernador de Carintia, y su partido se posicionó como la segunda fuerza a nivel nacional, accediendo al Gobierno a través de una alianza entre conservadores y liberales.
Luego de un referéndum llevado a cabo en 1994, Austria se une a la Unión Europea en 1996. Desde entonces ha logrado rehacer su economía y convertirse en uno de las naciones de mayor desarrollo humano del mundo.

 

De Mozart a Sigmund Freud ””