Nombre oficial
Comunidad de Australia
Gentilicio
australianos
Capital:
Canberra
Idioma Oficial
inglés. Se hablan algunas lenguas aborígenes.
Población
20.400.000 (est. 2010)
Presidente
Julia Gillard
Prefijo Internacional
0061
Zona horaria
UTC + 8 a 10
Moneda
dólar australiano
Otros grandes Centros Urbanos
Sidney, Melbourne, Victoria, Adelaide, Darwin, Brisbane y Perth
Superficie
7.682.300Km2
Geografía y clima
El centro y oeste del país cuenta con un relieve seco y caluroso
Economía
Australia tiene una economía liberal y uno de los ingresos per capita más altos del mundo
Qué ropa usar
musculosa y sandalias
Tips
Fechas nacionales: 26 de enero, 25 de abril y 1 de junio
Sitios imprescindibles
Sidney - Ayers - Rock Canberra - Melbourne


 
 
HISTORIA
Comunidad de Australia:
AUSTRALIA: UN PAÍS, UN CONTINENTE, UN MUNDO
Comunidad de Australia - HISTORIA

Los aborígenes australianos creían y creen en el “dreamtime”, el momento eternamente anterior a la creación del mundo, cuando los espíritus totémicos bajan del cielo para sacar al mundo del silencio y la oscuridad. El pasado, el presente y el futuro coexisten para ellos. Sus leyendas, cantadas o expresadas en el arte rupestre, sobreviven intactas desde hace decenas de miles de años. Y deben haber sido conocidas, y tal vez finalmente creídas, por los convictos peligrosos y los violentos carceleros que llegaron a poblar estas tierras desde la lejana Gran Bretaña. De esa fusión parte la historia moderna de Australia, un enorme país que no limita con ningún otro, un país continente, un país que es un mundo.

ESCRITO EN LA TIERRA

La historia del territorio australiano (la mayor superficie de la región de Australasia, en Oceanía) puede ser leída en su relieve, que va mostrando el desarrollo de distintas eras geológicas en sucesivas zonas. De Este a Oeste podemos seguir un orden cronológico creciente, de menor a mayor antigüedad, comenzando por el arco terciario (cenozoico) que forma los cordones de Nueva Guinea y Nueva Zelanda; en la costa oriental australiana, un macizo paleozoico, que incluye a la isla de Tasmania; finalmente, el Centro y Oeste está formado por un antiguo basamento precámbrico fracturado.
También la historia zoológica de este país es particular: el aislamiento geográfico desde las primeras eras geológicas favoreció el desarrollo de especies que aparecen exclusivamente en su territorio.
De acuerdo a los registros arqueológicos, los primeros grupos humanos llegaron a Australia hace unos 50.000 años. Se cree que llegaron en barco desde el sudeste asiático, durante la última glaciación.
Aislados de otras culturas, los grupos aborígenes llegados desde la Melanesia desarrollaron una cultura única y distintiva.
 

LA LLEGADA DE LOS EUROPEOS

En el siglo XVI los exploradores europeos comenzaron a hablar de una inmensa tierra situada al sur de Asia. Existe una controversia sobre la nacionalidad de los primeros europeos que avistaron y desembarcaron en la isla. Algunos autores sugieren que fueron los portugueses. Han sido encontradas antiguas cartas de navegación holandesas, pero también cascos españoles del siglo XVI.
La mayor certeza histórica procede de las cartas holandesas del año 1522 que muestran una detallada cartografía de la costa de Nueva Holanda, nombre que le dieron a la tierra descubierta. Ellos establecieron las primeras colonias.
Entre 1616 y 1644, el navegante flamenco Dick Hartog relevó la costa australiana desde York hasta la región occidental de la isla. Pero fue en 1688 que el corsario inglés William Dampier desembarcó en la Bahía Shark. Sin embargo, se toma como fecha del descubrimiento formal de Australia el 29 de abril de 1770, cuando el explorador inglés James Cook desembarcó en Botany Bay, y reclamó las tierras para la corona británica.
Por esta época, vivían en Australia alrededor de un millón de aborígenes, que hablaban 250 idiomas y 700 dialectos. Se dedicaban a la caza y la recolección. Habitantes de todos los sectores, hasta los más distantes, practicaban reuniones rituales y celebraciones totémicos,
En un principio, los británicos vieron en estas tierras, a las que llamarían Nueva Gales, el sitio ideal para fundar nuevas prisiones donde trasladar a los presos de las atiborradas cárceles de la metrópoli. La reciente independencia de Estados Unidos cerraba la posibilidad de enviar a los presos peligrosos a las cárceles de Virginia.
Con ese objetivo, partió desde Portsmouth una expedición de 11 buques al mando del capitán Arthur Phillip con destino a Botany Bay, que a bordo transportaban 1.500 hombres, de los cuales 750 eran convictos. Dado que la zona de Botany Bay no era apta para establecer la colonia carcelaria, crearon en enero de 1788 un asentamiento en Port Jackson, donde hoy se encuentra Sidney. Otros presidios se levantaron en Tasmania, Victoria y Queensland.
En 1803 los británicos ocuparon Tasmania, entre otras cosas para evitar la llegada de los franceses a territorio australiano.
 

LA VIDA COLONIAL Y EL ORIGEN DE LAS GRANDES CIUDADES

Los colonos libres comenzaron a arribar lentamente a regiones como Adelaida, Swan y Perth, alrededor de 1790. Para ese entonces la vida de los convictos era realmente dramática: las mujeres (una quinta parte) sufrían una constante explotación sexual. Para todos, las penas por la reincidencia eran desmesuradas: desde azotes violentos hasta la muerte en la horca por delitos pequeños. Obviamente, también los aborígenes se vieron afectados por esta época de cambios: muchos fueron desplazados de sus tierras, otros sufrieron enfermedades traídas por los europeos, todos se vieron alejados de su estilo de vida habitual y tradicional.
Alrededor de 1820, el atractivo para la inmigración correspondía a las tierras. Hasta los convictos habían convertido sus pequeños terrenos en abundantes granjas. Estas noticias acerca de las posibilidades económicas y laborales produjeron la llegada de numerosos barcos de Gran Bretaña. No eran pocos los que asumían el riesgo y se embarcaban en largos viajes para llegar a esta tierra desconocida. De a poco, los nuevos colonos comenzaron a internarse en territorios dominados por aborígenes en busca de nuevos lugares de asentamiento, y de provisiones de agua y pasturas para su ganado.
En 1825 se produjo el primer asentamiento (integrado por soldados y convictos) cerca de la ciudad de Brisbane. A fines de esa misma década, un grupo de Caballeros ingleses colonizó la ciudad de Perth. En 1835 un colono ilegal se instaló en lo que sería Melbourne. Una compañía británica colonizó, en Australia meridional, la ciudad de Adelaida.
 

LA FIEBRE DEL ORO

El proceso migratorio se aceleró a partir de la década de 1850, cuando fueron descubiertos yacimientos de oro en Nueva Gales del Sur y Victoria.
A los oportunistas de las colonias se sumaron barcos de China que viajaban en busca de oro, y un poco más tarde llegaron los artistas bohemios, se instalaron pubs, y empezó el comercio ilegal de bebidas alcohólicas y prostitutas.
No obstante, el aumento de la población hizo crecer las ciudades y la explotación agroganadera se desarrolló para satisfacer las demandas de la población creciente.
Mientras tanto, la población nativa estimada en unas 60.000 personas fue diezmada por una política colonial de apropiación de los menores de cada tribu para someterlos a un proceso de reculturización forzada. Algunos núcleos aislados lograron sobrevivir en los territorios más inhóspitos.
La prosperidad de la colonia británica se veía ensombrecida por los deseos de una parte de los australianos que pretendían mayor protagonismo político en los asuntos de gobierno y un sistema impositivo más flexible.
En 1854 estalló una rebelión de mineros en Ballarat, cerca de la ciudad de Victoria, que luego sería conocida como revuelta de Eureka Stockade.
Los rebeldes exigían mayores derechos civiles y la posesión de tierras de labranza. Por tres años, los rebeldes liderados por Peter Lalor llevaron a cabo huelgas, mítines y reclamos ante las autoridades, que respondieron con una desmedida represión. Sin embargo, el gobierno británico tuvo que hacer algunas concesiones a fin de controlar el descontento. A partir de 1855, se comenzó un proceso para dotar a algunas regiones con un autogobierno limitado. A pesar de toda la conflictividad y la violencia imperante, las riquezas generadas por el oro y la lana atrajeron grandes inversiones que convirtieron a Melbourne y Sideny en ciudad modernas y confortables.
 

LA NACIÓN AUSTRALIANA

El 1 de enero de 1901, Australia se convirtió en una “mancomunidad” independiente con su capital en Melbourne, que reunía a las seis regiones en un conjunto tutelado por la corona británica, con una Constitución propia.
Se instaló la Política de Australia Blanca, que ponía restricciones a la inmigración europea, situación que finalmente fue dejada de lado luego de la Segunda Guerra Mundial.
La época de la Gran Depresión iniciada en 1929 trajo una profunda crisis económica y social por la caída de los precios mundiales de las materias primas, y en particular de la lana y el trigo que constituían una parte primordial de los ingresos australianos.
En 1931, el Estatuto de Westminster separó legalmente al Reino Unido de los gobiernos de Australia y Canadá, pero los australianos no ratificaron esta reforma hasta 1942. La Corona británica retuvo algunas atribuciones en materia defensiva y de política exterior además de preferencias de orden económico.
Australia tomó partido por el bando británico durante diversas guerras. Durante la Primera Guerra Mundial pagó un alto tributo en hombres: 62.000 soldados murieron y 151.000 resultaron heridos. Durante la Segunda Guerra Mundial, volvieron a integrarse en el bando aliado. Pero esta vez, el territorio australiano quedó al alcance de la guerra cuando las tropas del imperio japonés conquistaron los territorios situados al norte de la isla y lograron hacer pie en algunos enclaves del norte. A lo largo de la contienda, Australia perdió 40.000 soldados en todos los frentes donde envió tropas y tuvo 400 bajas civiles.
Con la ayuda norteamericana Australia expulsó a los nipones y se sumó al podio de los vencedores de la Guerra. Rápidamente se unió a la alianza occidental y prestó apoyo a la OTAN como aliado político y militar bajo el acuerdo ANZUS, que desde 1951 lo unió defensivamente a EEUU y Nueva Zelanda. La estabilidad política y el sostenido crecimiento económicos fueron el imán que atrajo a millones de inmigrantes provenientes de todo el mundo. En paralelo, Australia experimentó un proceso de industrialización y orientación de su economía hacia la exportación.


En la década del ’70 Australia participó del clima revolucionario imperante en gran parte del mundo. Por un lado, la sociedad reclamaba una mayor independencia respecto de Gran Bretaña, y se manifestaba en contra de la guerra de Vietnam. Por otra parte, se votó un referéndum a favor de la creación de leyes para los australianos aborígenes.
En 1972 el Partido Laborista triunfó en las elecciones cortando un dominio político excluyente de la coalición del Partido Liberal y el Partido Nacional. Durante el gobierno laborista, se avanzó en medidas sociales: educación universitaria gratuita, un sistema sanitario universal, el fin del servicio militar obligatorio. Se introdujo la ley de “divorcio amistoso”, y se equipararon los salarios de las mujeres.
En 1986, Australia completó su proceso independentista mediante el Acta de Australia que separó definitivamente a la nación de la corona británica.
En 1999 un referéndum confirmó que Australia seguiría siendo una monarquía parlamentaria con la reina de Inglaterra como regente, cargo que tiene carácter meramente simbólico.
En 2007 el Partido Laborista ganó las elecciones. El rumbo de su política actual propone la reforma del sistema de relaciones industriales, y una profundización de las políticas de salud, educación y cambio climático.
 

Un país, un continente, un mundo ”