Nombre oficial
Aruba
Gentilicio
Arubano, -na
Capital:
Orangestad
Idioma Oficial
Papiamento y holandés
Población
110.600 (estimado en 2014)
Presidente
Rey: Guillermo Alejandro Gobernador: Fredis Jose Refunjol Primer Ministro: Michiel Godfried Eman
Prefijo Internacional
+297
Zona horaria
UTC-4
Moneda
Florín arubeño
Otros grandes Centros Urbanos
San Nicolás, Santa Cruz, Savaneta
Superficie
193 km2
Geografía y clima
Aruba es una pequeña isla de forma alargada. Se encuentra en el mar Caribe, veinticinco kilómetros al norte de Venezuela. Es de relieve llano, salvo por un grupo de colinas que no superan los doscientos metros de altura. El punto más alto es el monte Janota, que alcanza los 188 metros. El clima es uno de los más benévolos del planeta ( principalmente para el turismo), ya que prácticamente no hay precipitaciones y la temperatura está siempre en torno a los 27 °C, gracias a los suaves vientos alisios. Es imperceptible la diferencia entre invierno y verano.
Economía
Desde mediados del siglo XX las principales actividades económicas están relacionadas con el turismo, principal fuente de ingresos para la isla y de trabajo para sus habitantes. En los últimos años el Estado ha instrumentado medidas para generar un sector de servicios financieros que crece sólidamente con la intención de generar otra fuente de ingreso para los momentos en que el turismo pueda flaquear. No se registra prácticamente desempleo ni pobreza; de hecho, hay aún demanda de trabajadores especializados (y no tanto) extranjeros en el área de turismo.
Qué ropa usar
La ropa debe ser cómoda y casual, como lo es la atmósfera arubana. Durante el día es importante el uso de gorros y sombreros, anteojos y protectores solares. El producto distintivo de la isla es el aloe vera, uno de los más recomendados para proteger la piel de los efectos del sol. Para salir a cenar o visitar casinos por la noche no es obligatorio el uso de pantalones largos o vestidos, aunque es lo tradicional en este tipo de lugares. Está mal visto circular por las calles en traje de baño, es mejor reservar esta prenda para la playa o las piscinas.
Tips
El 1 de enero se recuerda el día en que Aruba obtuvo finalmente su estatus de país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos.
Sitios imprescindibles
Las playas, Oranjestad, el Parque Nacional Arikok, el naufragio del Antilla, los casinos.


 
 
HISTORIA
Aruba:
Aruba - HISTORIA

Aruba es un Estado insular autónomo, integrante del Reino de los Países Bajos junto a Curazao, la parte holandesa de San Martín y Holanda. Esta isla se encuentra a unos veinticinco kilómetros al noroeste de Venezuela, en el mar Caribe y es parte del grupo de las Antillas Menores.

La etapa precolombina

Aruba estuvo habitada por distintas culturas aborígenes. Los rastros obtenidos en lo que fueran sus establecimientos han sido estudiados y los arqueólogos han llegado a la conclusión de que los más antiguos datan del 2000 a. C. Estos primeros habitantes eran “precerámicos”, es decir, no tenían el conocimiento para construir este tipo de objetos; vivían de la pesca y la recolección. Tanto estos como los que fueron llegando con el tiempo arribaron a la isla desde lo que hoy es Venezuela en rudimentarias canoas. Para el 1000 a. C. el grupo dominante pertenecía a la cultura arahuaca. La era de los caquetios (tal el nombre de esta tribu arahuaca que habitaba la isla) finalizó en el siglo XIV, cuando los Caribe dominaron prácticamente todas las islas de la zona. El legado que llegó hasta nuestros días de los años previos al arribo de los europeos a Aruba está de manifiesto en las numerosas pinturas rupestres, grabados y petroglifos diseminados en los yacimientos arqueológicos de la isla, donde también se han encontrado cerámicas y otros objetos, y en el nombre de algunas localidades, como Bushiri, Turibana y Guadikiriki. El nombre de la isla podría ser del mismo origen: algunas teorías sostienen que deriva de las palabras “ora” (caparazón, conchilla marina) o “uru” (canoa) y “oubao” (isla). Otra teoría plantea que es una deformación de un nombre que le habrían dado los españoles luego de buscar oro sin éxito en la isla: “oro hubo”.

La llegada de los europeos

Los créditos del “descubrimiento” de Aruba por parte de la corona española no están muy claros. Los historiadores señalan tanto a Alonso de Ojeda como a Américo Vespucio como los posibles primeros europeos en ver la isla y reclamarla para España. Los últimos estudios tienden a señalar que Ojeda se movió entre Curazao y Bonaire y que probablemente años después los españoles se hayan topado con Aruba en alguna expedición de reconocimiento o empujados por alguna corriente marina. La primera mención a la isla en un mapa data de 1562 y allí aparece como Orua. Los españoles se referían a este grupo de islas (Curazao, Bonaire y Aruba) como las Islas de los Gigantes, dada la altura de los habitantes que se encontraron en ella, y también como las Islas Inútiles, pues no tenían oro ni riquezas a primera vista ni tierras aprovechables para la agricultura. Al no encontrar el modo de explotar económicamente las islas, los españoles decidieron en 1513 llevar toda la población de estas a trabajar como esclavos en las minas de cobre en la isla de Santo Domingo. Las condiciones de trabajo y las distintas enfermedades llegadas del Viejo Mundo borraron del mapa a casi todos los Caribe empleados allí. Aruba fue repoblándose de a poco de aborígenes provenientes del continente, y los españoles aprovecharon la isla como si fuese un gran campo de pastoreo para sus animales. Caballos, burros, cabras, ovejas, cerdos y vacas vagaban libremente mientras los aborígenes fueron destinados al cuidado de los animales y a los trabajos domésticos.

El dominio holandés

El transfondo de la ocupación de Aruba por los holandeses fue la Guerra de los Ochenta Años, entre España y los Países Bajos, ya que el Caribe era uno de los escenarios de este enfrentamiento. Los holandeses se hicieron de Curazao en 1634 con la intención de establecer una base desde la cual poder atacar a la flota española, y en 1636 tomaron Bonaire y Aruba para evitar ser atacados desde ellas. La administración de esta última recayó en manos de la Compañía de las Indias Occidentales, que impuso una prohibición de asentamiento para los no aborígenes. Los únicos habitantes de origen europeo que tenían permiso para vivir en Aruba eran el gobernador y sus asistentes y los soldados y su personal. Estos estaban asentados en Savaneta y los aborígenes en la parte noroeste de la isla. La Compañía criaba allí caballos y cabras (en una época se llegó a llamar a Aruba “la Isla de las Cabras”) mientras que los aborígenes eventualmente cuidaban del ganado y se dedicaban a la tala del Palo Brasil (muy valioso en Europa por sus maderas y por la tintura rojiza que se obtiene de él) pero aparte de esto llevaban adelante sus vidas sin mayor interferencia de los holandeses. En 1767 la población de Aruba estaba integrada por ciento veinte familias de las cuales veinte estaban relacionadas con la Compañía y las otras cien eran aborígenes. El cierre de esta etapa en Aruba se dio con la extinción de la Compañía en 1792 y con las dos ocupaciones británicas (una entre 1801 y 1803 y la otra entre 1806 y 1816). Nunca hubo en la isla grandes explotaciones agrícolas, lo que explica el bajo número de esclavos de origen africano que se llevaron allí. Para 1863, cuando se abolió la esclavitud en Aruba, había menos de quinientos.

Oro, fosfato, aloe vera, petróleo, turismo

En 1824 se desató la fiebre del oro en Aruba. Luego de que un joven encontrase accidentalmente una piedra brillante, se fue corriendo la voz y durante un corto período cualquier persona que estuviese en la isla (habitantes y visitantes) recorría la zona del hallazgo buscando el ansiado metal. Al principio se encontró en los lechos secos de los pequeños cursos de agua, y con el tiempo se descubrió el yacimiento principal de la isla, en Westpunt. Mediante distintos métodos se explotó el oro hasta principios del siglo XX, más exactamente hasta la Primera Guerra Mundial. Hubo momentos en que fue una actividad estatal, luego se dieron licencias anuales, luego compañías privadas se hicieron cargo de la actividad. En general, las técnicas de extracción fueron más bien artesanales, dada la época y las cantidades conseguidas de oro, que salvo algunos períodos excepcionales no eran muy redituables para la minería a gran escala. A la par de la explotación aurífera se trabajó en la explotación de yacimientos de fosfato. El trabajo en las minas se detuvo durante la Primera Guerra Mundial ya que los insumos usados en esta industria (dinamita, por ejemplo) se vieron afectados totalmente a la contienda, y por otro lado se incrementó la demanda de otro tipo de metales. Cuando se quiso poner en marcha la maquinaria de la mina una vez finalizado el enfrentamiento, los equipos estaban deteriorados irremediablemente por la falta de uso. Junto con el fosfato y el oro, el tercer pilar de la economía de esos tiempos en la isla fue el aloe vera. Cultivado en Aruba sin interrupciones desde mediados del siglo XIX, en un momento el noventa por ciento del aloe y sus derivados que se usaba en el mundo salía de esta pequeña isla. Con el desarrollo de la industria petrolera, el aloe perdió preponderancia hasta mediados del siglo XX, momento en el que surgieron nuevos modos de aprovechar a las virtudes de esta planta.
Cuando el panorama económico de Aruba no era muy favorable, el boom del “oro negro” en Venezuela configuró un efecto dominó en las economías de los territorios más cercanos. Una de las operadoras petroleras en tierras venezolanas necesitaba un puerto de trasbordo de crudo de ciertas características y, como la opción de construirlo en Curazao no era viable, decidió sondear las posibilidades de realizarlo en Aruba. A los pocos años una segunda petrolera, subsidiaria de la holandesa Shell, se instaló también en la isla y el primer establecimiento se convirtió en una refinería, la refinería Lago, la más grande del mundo durante mucho tiempo. La llegada de la industria del petróleo trajo consigo una rápida modernización y el arribo de trabajadores especializados industriales desde el Caribe y también del resto de América, Europa y Asia; convirtiendo a la sociedad local en una de las más plurales en términos de origen y de acceso a los bienes. Los puertos de ambas refinerías fueron estaciones de abastecimiento de combustible de los buques aliados durante la Segunda Guerra Mundial, motivo de sobra para ser considerados objetivos por la flota alemana durante el conflicto. En febrero de 1942 un grupo de cinco submarinos alemanes golpeó la zona, hundiendo un buque tanque y dañando varios más, aunque su objetivo principal era la refinería Lago. Una distracción del operador del cañón de puente del submarino –olvidó quitar el tapón que evita el ingreso de agua durante la inmersión– hizo que este estallase al intentar el primer disparo, provocando daños y bajas en la nave y dejándola sin su principal argumento ofensivo. Al finalizar la guerra la refinería Eagle cerró sus puertas y fue desmantelada, en tanto Lago trabajó hasta 1986. En 1991 fue adquirida por una petrolera de Texas y en 2004 pasó a manos de la petrolera Valero (también texana) que dejó de operar en 2009. Para cuando la industria petrolera dejaba de marcar el ritmo de la economía local y decaían los ingresos generados por la misma, el turismo no solo tomó la posta absorbiendo toda esa fuerza laboral sino que demandó más trabajadores, lo que generó una nueva ola inmigratoria, proveniente de Holanda, Filipinas, Caribe y resto de América. En 1957 arribó el primer crucero a Aruba, inaugurando una nueva era en la isla: el turismo es al día de hoy la mayor fuente de ingresos y el mayor empleador de Aruba.
 

Breve historia de la autonomía arubana

Entre 1845 y 1954 Aruba formó parte de la colonia de Curazao y dependencias, junto a ésta y Bonaire, más las islas de Saba, San Eustaquio y la parte holandesa de San Martín. Los movimientos independentistas se hicieron notorios a partir de 1933 buscando la independencia total de la isla o la autonomía administrativa del colectivo colonial. Las diferencias culturales y de integración demográfica entre Curazao y Aruba eran muy notorias y esto planteaba choques constantes, mientras alimentaba el nacionalismo de los habitantes de esta última. Más allá de no encontrar eco a los reclamos en Curazao y en Holanda, los arubanos siguieron bregando por sus necesidades y trabajando en la autonomía, logrando en 1986 que Aruba recibiera el estatus autónomo dentro del Reino de los Países Bajos, lo que significaba que Holanda manejara los asuntos referidos a las Relaciones Exteriores y a Defensa y en la isla se tomaran el resto de las decisiones. Aruba tiene un gobernador que es elegido por el rey de Holanda y hace las veces de enlace entre la isla y la corona; un primer ministro, secundado por un gabinete de siete ministros y un parlamento integrado por veintiún legisladores.